Sagrada Escritura
Una deuda inmensa fue cancelada, pero el perdonado siguió viviendo como cobrador implacable.
Jesús respondió a Pedro, que preguntaba cuántas veces debía perdonar, con la historia de un rey que quiso ajustar cuentas. Un siervo le debía una cantidad imposible de pagar. Cuando iba a perderlo todo, suplicó paciencia. El señor se compadeció, lo dejó marchar y le perdonó la deuda. Parecía que una misericordia tan grande cambiaría inevitablemente su manera de mirar a los demás.
Pero aquel siervo encontró a un compañero que le debía mucho menos, lo agarró y exigió el pago. No escuchó una súplica casi idéntica a la suya y lo hizo encarcelar. Cuando el rey lo supo, mostró la contradicción: había recibido compasión sin dejar que entrara en su corazón. Después se vio que el perdón de Dios no es una ventaja privada, sino una gracia destinada a transformar nuestras relaciones. Perdonar no declara irrelevante el daño, no elimina la justicia ni obliga a exponerse de nuevo al abuso. Significa negarse a vivir para siempre como cobrador de una deuda emocional.
01
Lo que parecía
Parecía que recibir el perdón bastaba, aunque el corazón siguiera tratando sin misericordia las deudas ajenas.
02
Lo que descubrimos
Después se vio que la misericordia acogida de verdad cambia la manera de recordar, reclamar y tratar a quien nos debe.
03
Para tu vida
Hoy dejaré de alimentar una cuenta pendiente concreta: recordaré cuánto se me ha perdonado y daré un paso seguro hacia el perdón.
Oración
Una oración para hoy
Jesús, que tu misericordia no se detenga en mí; sana mi memoria y enséñame a perdonar sin negar la verdad ni la justicia. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Sagrada Escritura. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
- Evangelio según san Mateo 18,21-35
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