Sagrada Escritura
Jesús puso su Cuerpo y su Sangre en manos de los discípulos antes de que ellos vieran la cruz.
Durante la cena pascual, Jesús tomó pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo que era su Cuerpo. Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó; todos bebieron, y Él habló de su Sangre de la alianza, derramada por muchos. Los discípulos recibieron aquellas palabras y aquellos dones antes de Getsemaní, del arresto y de la cruz. Todavía no habían visto cómo se cumpliría esa entrega.
Pocas horas después, el pan partido y la copa compartida empezaron a quedar iluminados por el cuerpo entregado y la sangre derramada de Jesús. Tras la Resurrección, la Iglesia recibiría y celebraría este misterio desde la Pascua completa. Lo que en la mesa se había confiado primero como palabra y sacramento adquirió una profundidad nueva al atravesar los acontecimientos que anunciaba. No era una explicación improvisada después de la muerte: Jesús había anticipado libremente el sentido de su entrega. Los discípulos no tuvieron que comprenderlo todo para recibirlo; la vida con Cristo les mostraría después cuánto contenía lo que Él había puesto ya en sus manos.
01
Lo que parecía
Que las palabras sobre el Cuerpo entregado y la Sangre derramada excedían lo que los discípulos podían entender durante aquella cena.
02
Lo que descubrimos
Que la cruz y la Resurrección revelaron la profundidad pascual de lo que Jesús había entregado anticipadamente en la Eucaristía.
03
Para tu vida
Cuando reciba a Cristo sin abarcar todo el misterio, guardaré su don: mi comprensión puede crecer dentro de lo que Él ya me ha entregado.
Oración
Una oración para hoy
Señor Jesús, presente en la Eucaristía, enséñame a recibir con fe tu entrega y a comprender mi vida desde tu Pascua. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Sagrada Escritura. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
- Evangelio según san Marcos 14,22-25
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