Vida de un santo/una santa
La llamaron traidora por ayudar a sacerdotes perseguidos; años después, el propio tribunal reconoció que la acusación había sido fabricada.
Entonces, Zdenka Schelingová era religiosa y enfermera en Bratislava. Al hospital llegaban presos heridos durante los interrogatorios. En febrero de 1952 supo que un sacerdote corría peligro de ser enviado a Siberia; puso un somnífero en la bebida de un guardia y facilitó su huida. Después oró en la capilla y ofreció su vida por él. Desde fuera, el aparato estatal podía imponer una versión completa de los hechos: la mujer que ayudaba a perseguidos era presentada oficialmente como una criminal.
Ocurrió que, tras otro intento de ayudar a sacerdotes y seminaristas, fue detenida, torturada y condenada a doce años de prisión por alta traición. La liberaron en 1955 cuando su salud estaba ya destruida; murió tres meses después, con treinta y ocho años. En medio de aquella violencia in odium fidei, su respuesta cristiana fue el perdón. No negó el mal ni volvió justa la condena: se negó a permitir que la crueldad dictara su propia manera de responder.
Después, el 6 de abril de 1970, casi quince años tras su muerte, un tribunal de Bratislava declaró falsa la acusación, construida con hechos manipulados por la policía del Estado. Ese reconocimiento tardío no creó su inocencia; solamente hizo visible una verdad que la sentencia no había podido destruir. El giro ilumina su decisión anterior al martirio: cuando todo documento público parecía cerrarse contra ella, Zdenka siguió eligiendo ayudar y perdonar. La verdad puede tardar en ser reconocida sin dejar por ello de ser verdad.
01
Lo que parecía
Que una sentencia oficial bastaba para convertir en traición la ayuda que había prestado a personas perseguidas por su fe.
02
Lo que descubrimos
Que el propio sistema judicial terminó reconociendo la fabricación de la acusación; su inocencia era anterior a ese reconocimiento.
03
Para tu vida
Cuando me juzguen injustamente, buscaré apoyo y defenderé la verdad sin entregar mi corazón al deseo de devolver el daño recibido.
Oración
Una oración para hoy
Señor Jesús, dame fortaleza para servir, paciencia ante la injusticia y un perdón que nunca confunda el bien con el mal. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de un santo/una santa. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
- Biografía vaticana de la beata Zdenka Schelingová
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