Oraciones y novenas marianas · Sevilla
Nueve días de oración a Nuestra Señora de Consolación, patrona de Utrera y consuelo de los afligidos, venerada en su santuario de la campiña sevillana.
31 de agosto – 8 de septiembre · Fiesta: 8 de septiembre (Natividad de María)

Novena original de rezaelrosario.org.
Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.
Consuelo de los afligidos
La devoción a Nuestra Señora de Consolación de Utrera nos invita a acercarnos a María como aquella que consuela a sus hijos y los lleva siempre hacia su Hijo Jesucristo. Bajo esta advocación, tan querida en Utrera y en toda la comarca sevillana, contemplamos a la Virgen con el Niño en sus brazos: la que recibió el consuelo de Dios y ahora nos alienta a buscarlo en Él. Esta novena quiere ser un camino sencillo de nueve días para dejarnos consolar por el Señor y aprender de María a consolar a los demás.
Conviene recordar, desde el principio, que la adoración se debe únicamente a Dios —Padre, Hijo y Espíritu Santo—. A María la honramos y la invocamos como Madre e intercesora: no adoramos a la Virgen, sino que le pedimos que interceda por nosotros ante su Hijo, como intercedió en las bodas de Caná. Todo el bien que esperamos de esta novena viene de Dios, «Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo», y María nos conduce hacia Él con mano de Madre.
Datos esenciales
- Advocación: Nuestra Señora de Consolación, imagen de la Virgen con el Niño, patrona de Utrera (Sevilla).
- Lugar: Santuario de Nuestra Señora de Consolación, en Utrera, provincia de Sevilla (Andalucía).
- Custodios: el santuario ha estado tradicionalmente vinculado a la Orden de los Mínimos, fundada por san Francisco de Paula.
- Marco eclesial: Archidiócesis de Sevilla, Iglesia católica de rito latino.
- Fiesta: 8 de septiembre, Natividad de la Santísima Virgen María, con su célebre romería y fiestas.
- Coronación: la imagen ha recibido honores de coronación canónica, expresión del reconocimiento eclesial y del cariño del pueblo.
- Devoción: muy arraigada en Utrera y en toda la comarca; peregrinos de numerosos pueblos andaluces acuden a su santuario a lo largo del año.
Cómo prepararse para rezar la novena
La novena es una oración de nueve días seguidos, hecha con constancia y confianza. Conviene buscar cada jornada un momento de calma, a ser posible a la misma hora, en un rincón donde podamos recogernos: ante una imagen de la Virgen de Consolación, un crucifijo o simplemente en el silencio del corazón. No se trata de multiplicar palabras, sino de estar delante de Dios con sencillez y dejar que Él nos consuele.
Ayuda mucho comenzar cada día pidiendo perdón de los pecados y disponiendo el corazón a la escucha. Quien pueda, hará bien en acompañar estos días con la confesión y la comunión, y en unir la oración a algún gesto concreto de caridad hacia quien sufre. La devoción verdadera no queda encerrada en el rezo: se derrama en obras.
Esta novena puede rezarse en cualquier tiempo del año, pero resulta especialmente oportuna en los nueve días previos al 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de María y día grande de Utrera. Puede hacerse a solas, en familia o en comunidad, y quien lo desee añadirá el rezo del santo rosario, tan propio de esta casa que lleva por nombre «Reza el Rosario».
Orden propuesto para cada día
- Ponerse en presencia de Dios y hacer la señal de la cruz.
- Rezar la oración inicial, común a todos los días.
- Invocar al Espíritu Santo para disponer el corazón.
- Leer con calma la memoria histórica y la meditación del día.
- Acoger la Palabra de Dios sugerida y guardar un breve silencio.
- Formular el propósito concreto de la jornada.
- Rezar la oración propia del día y la oración final.
- Concluir con un padrenuestro, un avemaría y un gloria, y encomendar las peticiones de la comunidad.
Opening prayer for every day
Señor Dios nuestro, Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo, que en la Virgen María nos has dado una Madre atenta y compasiva: mírame con bondad al comenzar esta novena. Reconozco que solo a Ti te debo la adoración, y a Ti dirijo mi súplica; que la intercesión de Nuestra Señora de Consolación me alcance de tu bondad las gracias que necesito. Consuela mi corazón, sana mis heridas y enséñame a llevar tu consuelo a los que sufren, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Invocación al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, Consolador prometido por Jesús; llena mi corazón y enciende en él el fuego de tu amor. Tú que conoces mi debilidad, dame luz para comprender la Palabra, docilidad para acoger la voluntad de Dios y fortaleza para vivir lo que hoy me pidas. Que, unido a María, aprenda a esperar en el Señor y a consolar a mis hermanos. Amén.
Día primero — Utrera y su patrona
Memoria histórica
Utrera, villa antigua de la campiña sevillana, encontró en Nuestra Señora de Consolación a su patrona y madre. Desde hace siglos el pueblo utrerano ha peregrinado a su santuario, situado a las afueras de la población, para poner ante ella sus alegrías y sus penas. La tradición local sitúa muy atrás en el tiempo el origen de esta devoción; conviene distinguir estos relatos piadosos, transmitidos de generación en generación, de lo que la historia documenta con certeza. Lo cierto es que la Virgen de Consolación es hoy corazón espiritual de Utrera y punto de encuentro de toda la comarca.
Meditation
Comenzar la novena es reconocer que también nosotros necesitamos un lugar donde ser consolados. Como Utrera acude a su patrona, cada uno de nosotros puede acercarse hoy a María para que nos lleve a Jesús. No venimos a una imagen de madera, sino, a través de ella, a la Madre viva que reina junto a su Hijo y que nos acompaña en el camino. Empecemos, pues, con confianza filial.
Palabra de Dios sugerida
«Junto a la cruz de Jesús estaban su madre… y María la de Magdala» (Jn 19,25).
Propósito
Hoy dedicaré unos minutos a poner en manos de la Virgen de Consolación aquello que más me pesa, pidiéndole que me acerque a su Hijo.
Oración del día
Nuestra Señora de Consolación, patrona de Utrera, que reúnes en torno a ti a todo un pueblo: acógeme también a mí en esta novena. Llévame de la mano hasta Jesús y enséñame a confiar en su providencia. Amén.
Día segundo — El santuario y los frailes mínimos
Memoria histórica
El santuario de Consolación ha estado tradicionalmente confiado a la Orden de los Mínimos, hijos espirituales de san Francisco de Paula, humilde ermitaño calabrés que puso su vida entera bajo el lema de la caridad y la penitencia. Los mínimos guardaron la casa de la Virgen, atendieron a los peregrinos y sostuvieron el culto a lo largo del tiempo, sirviendo a la devoción del pueblo. El santuario, con su recinto de acogida, ha sido durante generaciones lugar de oración y descanso para los que llegaban buscando consuelo.
Meditation
Detrás de todo santuario hay manos que sirven en silencio. La sencillez de san Francisco de Paula y de sus frailes nos recuerda que Dios se sirve de personas humildes para custodiar lo sagrado y acoger al que llega cansado. Pidamos hoy por quienes cuidan los lugares de oración y por quienes reciben al peregrino, para que sigan siendo signo del consuelo de Dios.
Palabra de Dios sugerida
“Come to me, all you who are weary and burdened, and I will give you rest” (Mt 11:28).
Propósito
Rezaré hoy por las personas que sostienen los santuarios y las parroquias, y agradeceré a Dios los lugares donde he encontrado paz.
Oración del día
Señor, que llamaste a san Francisco de Paula a la humildad y la caridad: haz que quienes custodian el santuario de Consolación, y todos los que sirven a tu pueblo, sean instrumentos de tu consuelo. Por intercesión de María, escúchanos. Amén.
Día tercero — María, consuelo de los afligidos
Memoria histórica
La Iglesia ha invocado desde antiguo a la Virgen como «consuelo de los afligidos», y bajo el título de Consolación se la venera en numerosos lugares. En Utrera esta advocación recoge esa misma verdad: María, que estuvo firme junto a la cruz, conoce el dolor humano por dentro y se hace cercana a quienes lloran. No se trata de un consuelo superficial, sino del que nace de la fe en la resurrección.
Meditation
María no fue ajena al sufrimiento. Vivió la pobreza, el destierro, la incomprensión y, sobre todo, la muerte de su Hijo. Por eso su consuelo no es distante: es el de quien ha padecido y ha esperado contra toda esperanza. Cuando acudimos a ella en la aflicción, encontramos a una Madre que no minimiza nuestro dolor, sino que lo pone junto al de Cristo y lo abre a la luz de la Pascua.
Palabra de Dios sugerida
«Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo, que nos consuela en todas nuestras tribulaciones» (2 Cor 1,3-4).
Propósito
Buscaré hoy consolar a alguien que esté triste, con una palabra, una visita o una oración por él.
Oración del día
Virgen de Consolación, tú que permaneciste junto a la cruz sin huir del dolor: enséñame a acercarme a los que lloran con tu misma ternura. Alcánzame de tu Hijo un corazón compasivo. Amén.
Día cuarto — El consuelo verdadero viene de Dios
Memoria histórica
La devoción a la Virgen de Consolación no ha querido nunca sustituir a Dios, sino conducir a Él. En la tradición de la Iglesia, María es camino y no meta: el consuelo que ella nos alcanza es siempre el de su Hijo. Los peregrinos que a lo largo de los siglos han acudido a Utrera lo han entendido así, buscando en el santuario no un remedio mágico, sino el encuentro con la misericordia de Dios.
Meditation
Hay muchos consuelos falsos que solo adormecen la herida: el ruido, la evasión, la búsqueda desordenada de placeres. El consuelo verdadero, en cambio, no huye del dolor, sino que lo llena de sentido. Viene de Dios, «Padre de todo consuelo», y se recibe en la oración, en los sacramentos y en el abandono confiado. María nos enseña a no contentarnos con lo pasajero, sino a buscar el consuelo que permanece.
Palabra de Dios sugerida
«Como a un niño a quien su madre consuela, así os consolaré yo» (Is 66,13).
Propósito
Renunciaré hoy a alguna evasión inútil y buscaré descanso en un rato de oración sincera.
Oración del día
Señor, único consuelo que no defrauda: líbrame de buscar la paz donde no está y condúceme a Ti. Que, guiado por la Virgen de Consolación, aprenda a descansar solo en tu amor. Amén.
Día quinto — La fe del pueblo andaluz
Memoria histórica
Andalucía ha expresado su fe con hondura y con belleza. La devoción a la Virgen de Consolación se inserta en esa larga tradición de piedad popular que llena de sentido las calles, las casas y las plazas. La romería de Utrera, el cariño con que se acompaña a la imagen y la fidelidad de tantas familias a lo largo de generaciones son testimonio vivo de un pueblo que no ha querido olvidar a su Madre.
Meditation
La piedad popular, cuando es verdadera, es un tesoro. La Iglesia la valora como expresión sencilla y honda de la fe, siempre que conduzca al encuentro con Cristo y no se quede en lo externo. La devoción de los mayores, las promesas cumplidas, las oraciones aprendidas de niños: todo ello es un cauce por el que Dios ha llegado a muchos corazones. Aprendamos a purificar y agradecer esta herencia.
Palabra de Dios sugerida
«Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí» (Lc 1,48-49).
Propósito
Daré gracias hoy por quienes me transmitieron la fe y rezaré por que sepa transmitirla a otros.
Oración del día
Virgen de Consolación, honrada por tantas generaciones de tu pueblo: mantén viva la fe en nuestras familias y haz que la devoción sencilla de los humildes nos lleve siempre a tu Hijo. Amén.
Día sexto — María en la enfermedad y la prueba
Memoria histórica
A lo largo de los siglos, los enfermos y quienes velaban por ellos han acudido a la Virgen de Consolación buscando alivio y fortaleza. Muchas promesas y muchas plegarias nacidas al pie del lecho de un enfermo han encontrado en este santuario un lugar de esperanza. La Iglesia invoca a María como «salud de los enfermos», no porque supla la mano de Dios, sino porque intercede por quienes sufren en el cuerpo y en el alma.
Meditation
La enfermedad es una de las pruebas más duras de la vida. En ella se experimenta la fragilidad y a veces la soledad. María, que acompañó a su Hijo hasta la cruz, se hace presente junto a quien padece. No siempre pedimos la curación, pero siempre podemos pedir consuelo, paciencia y sentido. Unida al dolor de Cristo, la prueba se convierte en camino de salvación.
Palabra de Dios sugerida
«Dichosos los que lloran, porque serán consolados» (Mt 5,4).
Propósito
Rezaré hoy por un enfermo concreto y, si me es posible, lo acompañaré o le haré llegar mi cercanía.
Oración del día
Nuestra Señora de Consolación, consuelo de los que sufren: asiste a los enfermos, sostén a quienes los cuidan y alcánzales de tu Hijo la salud del cuerpo, si conviene, y siempre la paz del alma. Amén.
Día séptimo — La caridad como consuelo al que sufre
Memoria histórica
La devoción a la Virgen de Consolación ha ido siempre acompañada de gestos de caridad: acogida a los peregrinos, atención a los pobres, ayuda a los necesitados que llegaban al santuario. La tradición de los mínimos, marcada por la humildad y el servicio, recuerda que honrar a la Madre lleva a servir a los hijos. El consuelo recibido de Dios está llamado a hacerse consuelo compartido.
Meditation
San Pablo enseña que somos consolados por Dios «para poder consolar a los que se encuentran en cualquier tribulación». El consuelo cristiano no es para guardarlo, sino para darlo. Quien ha sido aliviado en su pena se vuelve capaz de aliviar la de otro. Así, la caridad se convierte en el rostro concreto del consuelo: una comida, una escucha, una compañía, un perdón.
Palabra de Dios sugerida
«Nos consuela en toda tribulación, para poder consolar a los que están en cualquier tribulación, con el consuelo que nosotros recibimos de Dios» (2 Cor 1,4).
Propósito
Haré hoy una obra concreta de caridad hacia alguien que lo necesita, sin esperar nada a cambio.
Oración del día
Señor, que me consuelas para que yo consuele: haz de mí un instrumento de tu ternura. Que, a ejemplo de María y de san Francisco de Paula, sirva a mis hermanos con humildad y alegría. Amén.
Día octavo — La esperanza que no defrauda
Memoria histórica
Generación tras generación, el pueblo de Utrera ha depositado en su patrona sus esperanzas: por la lluvia y las cosechas, por los hijos, por la salud, por la paz de los hogares. Esa esperanza sostenida en el tiempo, más allá de las circunstancias, es signo de una fe que mira más lejos que el momento presente. La Virgen de Consolación ha sido y sigue siendo estrella de esperanza para muchos.
Meditation
El consuelo cristiano no es olvido del dolor, sino esperanza cierta. María, la primera que creyó, nos enseña a esperar en Dios incluso cuando todo parece oscuro. Su «hágase» y su permanencia al pie de la cruz nos muestran que la esperanza no defrauda porque se apoya en el amor de Dios, derramado en nuestros corazones. Mirando a la Madre, levantamos la mirada por encima de nuestras penas.
Palabra de Dios sugerida
«La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones» (Rom 5,5).
Propósito
Renovaré hoy mi confianza en Dios en aquello que más me inquieta, entregándoselo con esperanza.
Oración del día
Virgen de Consolación, madre de la esperanza: cuando me falten las fuerzas, sostén mi confianza en Dios. Enséñame a esperar contra toda esperanza, seguro de que tu Hijo no abandona a los suyos. Amén.
Día noveno — Envío hacia la romería y la fiesta
Memoria histórica
El 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María, Utrera celebra con gozo a su patrona en romería y fiestas. Es el día grande, en que la devoción se hace camino, canto y encuentro. La imagen, honrada con la coronación canónica y venerada por todo un pueblo, congrega a hijos e hijas de la comarca que regresan cada año a la casa de la Madre. La novena desemboca así en la alegría de la fiesta.
Meditation
Al terminar estos nueve días, no cerramos un ciclo, sino que nos ponemos en camino. El consuelo recibido nos envía: a nuestras casas, a nuestro trabajo, a nuestras relaciones, para llevar allí la paz de Dios. Como los romeros que vuelven del santuario renovados, salgamos con el corazón consolado y dispuesto a consolar. Que la fiesta de la Natividad de María, aurora de nuestra salvación, sea también nuevo comienzo para nosotros.
Palabra de Dios sugerida
«Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se alegra en Dios, mi salvador» (Lc 1,46-47).
Propósito
Concluiré la novena con un gesto de acción de gracias y me comprometeré a ser, este año, consuelo para alguien de mi entorno.
Oración del día
Nuestra Señora de Consolación, en tu Natividad amaneció la esperanza del mundo: envíanos consolados a nuestra vida diaria. Que llevemos a todos el consuelo de tu Hijo y volvamos siempre a tu casa con gratitud. Amén.
Closing prayer
Dios y Padre nuestro, que en la Virgen María, honrada en Utrera como Nuestra Señora de Consolación, nos has dado una Madre atenta a nuestras necesidades: te damos gracias por estos nueve días de oración. A Ti solo adoramos y en Ti confiamos; por la intercesión de la Santísima Virgen, escucha nuestras súplicas, consuela a los afligidos, sana a los enfermos y sostén nuestra esperanza. Concédenos vivir consolados por tu gracia y ser consuelo para nuestros hermanos, hasta llegar un día a la alegría sin fin de tu Reino. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Peticiones de la comunidad
- Por la Iglesia, para que sea signo del consuelo de Dios entre los hombres.
- Por la villa de Utrera, por su parroquia y por cuantos custodian el santuario de Consolación.
- Por los enfermos, los ancianos solos y cuantos atraviesan el duelo, para que encuentren consuelo y compañía.
- Por las familias en dificultad, para que no les falte la esperanza ni el auxilio fraterno.
- Por quienes se dedican a cuidar y aliviar a los que sufren, para que perseveren en la caridad.
- Por todos los devotos de Nuestra Señora de Consolación, para que su fe se traduzca en obras de amor.
Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.

