Novena a Nuestra Señora de Setefilla

Novena a Nuestra Señora de Setefilla

Oraciones y novenas marianas · Sevilla

Nueve días de oración a Nuestra Señora de Setefilla, patrona de Lora del Río, venerada en su santuario del cerro, sobre la vega del Guadalquivir.

Nueve días previos a su fiesta · Romería en septiembre

Ermita-santuario de Nuestra Señora de Setefilla, en el cerro sobre Lora del Río (Sevilla)
Santuario de Nuestra Señora de Setefilla, Lora del Río (Sevilla). Foto: Elías Zamora · Wikimedia Commons · CC BY-SA 4.0. La imagen muestra el santuario, no la talla venerada.

Novena original de rezaelrosario.org.
Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.

Setefilla, atalaya de fe sobre el Guadalquivir

En lo alto del cerro de Setefilla, sobre los restos del antiguo castillo que domina la vega del Guadalquivir, se levanta el santuario donde Lora del Río venera desde antiguo a su patrona, Nuestra Señora de Setefilla. La imagen medieval, sencilla y morena por los siglos, ha reunido en torno a sí la oración de generaciones de lorenses que suben al monte para encomendarse a la Madre. Esta novena quiere acompañar ese camino interior de nueve jornadas, aprendiendo de María a levantar los ojos hacia lo alto, allí donde habita el Señor.

Conviene recordar, desde el principio, que a María no se la adora: la adoración se debe solo a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. A la Virgen la honramos con veneración y confiamos en su intercesión, porque, como la primera creyente, nos conduce siempre a su Hijo Jesucristo y le presenta nuestras súplicas. Cuanto se dice en esta novena de la advocación de Setefilla se ordena a esa finalidad: dar gloria a Dios y dejarnos guiar por la Madre hacia el Evangelio.

Datos esenciales

  • Advocación: Nuestra Señora de Setefilla, patrona de Lora del Río (Sevilla).
  • Lugar: santuario en el cerro de Setefilla, junto a los restos del antiguo castillo, sobre la vega del Guadalquivir, término de Lora del Río.
  • Custodios: el pueblo de Lora del Río, su parroquia y la hermandad que atiende el culto y el santuario, según la tradición local.
  • Marco eclesial: Archidiócesis de Sevilla.
  • Fiesta y romería: la devoción culmina en la romería, tradicionalmente celebrada en septiembre, con el traslado de la imagen entre la villa y su santuario; las fechas concretas son móviles y las fija cada año la hermandad.
  • Coronación canónica: la imagen recibió la coronación canónica, signo del reconocimiento eclesial de su antigua devoción; conviene consultar a la hermandad la fecha exacta antes de citarla.
  • Devoción: imagen medieval muy arraigada en la comarca, expresada en la subida al cerro, los traslados y la romería popular.

Cómo prepararse para rezar la novena

Esta novena puede rezarse en los nueve días previos a la romería o en cualquier momento del año en que se desee encomendar a la Virgen de Setefilla una intención concreta: una enfermedad, una familia, un trabajo, una conversión. Lo importante no es la fecha, sino la constancia: nueve días seguidos de oración serena, sin prisa, dejando que la Palabra y la meditación vayan calando en el corazón.

Busca cada día un rato de silencio, a ser posible a la misma hora y en el mismo lugar. Si puedes, ten cerca una imagen de la Virgen, una vela y la Biblia abierta en la cita sugerida. No se trata de acumular palabras, sino de estar ante Dios con sencillez, como quien sube despacio un cerro y se detiene a recobrar aliento, mirando desde lo alto la vega que se abre a sus pies.

Reza, si es posible, en familia o en comunidad, porque la fe de Lora del Río en su patrona ha sido siempre una fe de pueblo, hecha de romerías compartidas y de generaciones que se transmiten la devoción. Y si rezas a solas, únete espiritualmente a cuantos, en el santuario o en sus casas, invocan a la misma Madre. Que estos nueve días sean una verdadera subida al monte del Señor.

Orden propuesto para cada día

  1. Ponte en presencia de Dios con la señal de la cruz y un breve momento de silencio.
  2. Reza la oración inicial, común a todos los días.
  3. Invoca al Espíritu Santo para que abra tu corazón a la Palabra.
  4. Lee con calma la memoria histórica y la meditación del día.
  5. Proclama la Palabra de Dios sugerida y guarda un momento de silencio.
  6. Formula el propósito del día y hazlo tuyo con sinceridad.
  7. Reza la oración del día y presenta tu intención particular.
  8. Concluye con la oración final, un padrenuestro, un avemaría y un gloria.

Opening prayer for every day

Señor Dios nuestro, que has querido darnos a María como Madre y modelo de fe, te bendecimos y te damos gracias por la devoción que el pueblo de Lora del Río profesa a su patrona, la Virgen de Setefilla. A ti solo, Padre, Hijo y Espíritu Santo, adoramos y damos gloria; a la Virgen la honramos como la primera de tus creyentes y confiamos en su intercesión maternal. Concédenos, en estos nueve días, subir contigo al monte de tu presencia, purificar nuestro corazón y aprender de la Madre a hacer siempre tu voluntad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Invocación al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo, y enciende en nosotros el fuego de tu amor. Tú que llenaste de gracia el corazón de María y la moviste a subir presurosa por la montaña para servir, mueve también el nuestro a la escucha, a la confianza y a la caridad. Ilumina esta oración, ordénala hacia el Padre por medio de Cristo, y haznos dóciles como la Virgen, que guardaba y meditaba en su corazón la Palabra. Amén.

Día primero — La llamada a subir al monte

Memoria histórica

El santuario de Setefilla se alza en un cerro que domina la vega del Guadalquivir, sobre los restos de un antiguo castillo que en su día vigiló estas tierras. Allí, según la devoción arraigada en Lora del Río, se venera desde antiguo una imagen medieval de la Virgen. La historia de estos parajes es larga y ha conocido diversas culturas; la Iglesia, con prudencia, distingue entre lo que consta documentalmente y lo que pertenece a la memoria piadosa del pueblo. Lo cierto y comprobable es que, durante siglos, los lorenses han subido a este monte para encomendarse a la Madre.

Meditation

Subir a un cerro cuesta esfuerzo, pero desde lo alto se ve de otra manera. Así es la vida de fe: una subida que pide constancia y que ensancha la mirada. Comenzamos esta novena aceptando la llamada a subir al monte del Señor, dejando abajo lo que pesa y estorba, para acercarnos a Dios con el corazón dispuesto. La Virgen de Setefilla, que vela desde lo alto, nos invita a emprender ese camino sin miedo.

Palabra de Dios sugerida

«Venid, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob: él nos instruirá en sus caminos y marcharemos por sus sendas» (Is 2,3).

Propósito

Hoy comenzaré esta novena con decisión, buscando un momento de silencio y ofreciendo al Señor el esfuerzo de ser constante durante los nueve días.

Oración del día

Virgen de Setefilla, que desde el cerro llamas a tus hijos a subir al monte del Señor, alcánzanos la gracia de empezar este camino con fe. Que no nos venza el cansancio ni la tibieza, y que cada jornada nos acerque un poco más a tu Hijo. Amén.

Día segundo — El santuario sobre el castillo

Memoria histórica

El santuario se levanta junto a los vestigios del antiguo castillo del cerro, en un lugar que fue plaza defensiva antes de convertirse en morada de oración. Donde antes hubo muros de guerra, la devoción popular puso la casa de la Madre. La tradición local une el nombre de Setefilla al lugar y a su imagen; la investigación histórica invita a ser cautos con los orígenes exactos, distinguiendo la leyenda de lo documentado, sin restar por ello un ápice a la sinceridad de la fe del pueblo.

Meditation

Que un castillo de defensa se transforme en santuario nos habla del poder transformador de Dios: lo que fue fuerza y contienda puede convertirse en refugio y paz. También en nuestra vida hay murallas antiguas —rencores, miedos, defensas— que el Señor quiere convertir en lugar de encuentro con Él. La Virgen, que habita sobre aquellas piedras, nos enseña que ningún pasado impide que Dios levante algo nuevo.

Palabra de Dios sugerida

«El Señor es mi roca, mi alcázar, mi libertador» (Sal 18,3).

Propósito

Hoy examinaré qué muralla interior me impide acercarme a Dios y se la entregaré, pidiendo que la convierta en lugar de encuentro.

Oración del día

Virgen de Setefilla, que moras en lo alto donde antes hubo contienda, enséñanos a dejar que Dios transforme nuestras defensas en morada suya. Sé nuestra roca y nuestro refugio, y guárdanos bajo tu amparo. Amén.

Día tercero — María que vela desde lo alto

Memoria histórica

Desde el cerro de Setefilla la mirada abarca la vega del Guadalquivir, los campos y los caminos por los que discurre la vida de la comarca. Los lorenses han sentido siempre que su patrona, colocada en aquella altura, vela como una atalaya materna sobre sus casas y sus faenas. No es una vigilancia de dominio, sino de amor: la de una Madre que acompaña desde lo alto el trabajo y las fatigas de sus hijos.

Meditation

Levantar los ojos hacia el monte es reconocer que no estamos solos. El salmista confiesa que su auxilio le viene del Señor; el creyente sabe que también la Madre intercede sin descanso. Saber que alguien vela por nosotros cambia el modo de vivir el día: trabajamos con más paz, afrontamos las pruebas con más esperanza. La Virgen de Setefilla nos recuerda que Dios no se olvida de nadie.

Palabra de Dios sugerida

«Levanto mis ojos a los montes: ¿de dónde me vendrá el auxilio? El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra» (Sal 121,1-2).

Propósito

Hoy, en medio de mis ocupaciones, levantaré varias veces el corazón a Dios, sabiéndome mirado y acompañado por Él y por la intercesión de la Madre.

Oración del día

Virgen de Setefilla, atalaya sobre la vega, que velas desde lo alto por tus hijos, alcánzanos vivir bajo la mirada amorosa de Dios. Que nunca nos sintamos solos y que tu intercesión nos sostenga en el trabajo de cada día. Amén.

Día cuarto — La fe del pueblo lorense

Memoria histórica

La devoción a la Virgen de Setefilla es, ante todo, una fe de pueblo. Generación tras generación, las familias de Lora del Río han transmitido a sus hijos el amor a la patrona, la costumbre de subir al santuario y la ilusión de la romería. Esa continuidad, más que cualquier dato aislado, es la mejor prueba de la hondura de la devoción: una fe recibida, custodiada y entregada, como un tesoro que pasa de mano en mano.

Meditation

La fe no se inventa cada uno por su cuenta: se recibe. La hemos recibido de quienes nos precedieron, y estamos llamados a transmitirla. María es imagen de esa fe que acoge y guarda: ella conservaba y meditaba en su corazón las palabras y los hechos del Señor. Agradecer la fe que hemos recibido y cuidar de transmitirla es una de las tareas más hermosas del creyente.

Palabra de Dios sugerida

«María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón» (Lc 2,19).

Propósito

Hoy daré gracias por quienes me transmitieron la fe y buscaré un modo concreto de transmitirla yo, con la palabra o con el ejemplo.

Oración del día

Virgen de Setefilla, guardada en el corazón de tu pueblo, te damos gracias por la fe que hemos recibido. Ayúdanos a custodiarla y a transmitirla fielmente, como tú guardabas en tu corazón las cosas del Señor. Amén.

Día quinto — María en la enfermedad y el dolor

Memoria histórica

A lo largo de los siglos, muchos lorenses han subido al cerro de Setefilla para presentar a la Virgen sus enfermedades, sus penas y las de sus seres queridos. Los santuarios marianos han sido siempre lugares donde el pueblo lleva su dolor con confianza. Sin atribuir prodigios que no consten con certeza, la Iglesia acoge esta corriente de súplica como expresión legítima de la fe: acudir a la Madre en la prueba, sabiendo que ella nos lleva a su Hijo, que es quien salva.

Meditation

En el dolor se aprende a rezar de verdad. La enfermedad, propia o de un ser querido, nos despoja de seguridades y nos abre a la confianza en Dios. María estuvo junto a la cruz de su Hijo y conoce el sufrimiento por dentro; por eso es consuelo de los afligidos. Acudir a ella no es evadirse del dolor, sino atravesarlo de la mano de quien no falla y no abandona.

Palabra de Dios sugerida

“Come to me, all you who are weary and burdened, and I will give you rest” (Mt 11:28).

Propósito

Hoy rezaré por un enfermo concreto y, si puedo, le haré llegar un gesto de cercanía o una visita.

Oración del día

Virgen de Setefilla, consuelo de los que sufren, presenta a tu Hijo a cuantos hoy padecen enfermedad y dolor. Alcánzales alivio, paciencia y esperanza, y a nosotros un corazón compasivo para acompañarles. Amén.

Día sexto — La caridad que baja del monte

Memoria histórica

La devoción de Lora del Río a su patrona no se ha quedado en la cumbre del cerro: ha bajado a las calles en forma de fraternidad, ayuda mutua y obras de caridad promovidas por la hermandad y la comunidad cristiana. La verdadera devoción mariana siempre se traduce en amor al prójimo; de otro modo sería incompleta. Subir al monte para encontrar a Dios lleva necesariamente a bajar de nuevo para servir a los hermanos.

Meditation

María, apenas recibió al Señor en su seno, subió presurosa por la montaña para servir a su prima Isabel. La contemplación y el servicio van unidos: quien de verdad se encuentra con Dios en la oración, se vuelve más atento a las necesidades de los demás. No hay auténtica subida al monte del Señor que no termine en caridad concreta. Esa es la medida de nuestra fe.

Palabra de Dios sugerida

«En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá» (Lc 1,39).

Propósito

Hoy haré un acto concreto de caridad con alguien cercano que lo necesite, sin esperar nada a cambio.

Oración del día

Virgen de Setefilla, que subiste a la montaña para servir, enséñanos a bajar del monte con el corazón lleno de Dios y las manos dispuestas al servicio. Que nuestra devoción se haga caridad verdadera. Amén.

Día séptimo — La esperanza que no defrauda

Memoria histórica

A través de tiempos difíciles —sequías, guerras, penurias—, el pueblo de Lora del Río ha seguido subiendo a Setefilla para poner en manos de la Virgen su esperanza. La imagen medieval, superviviente de tantos avatares, es en sí misma un signo de permanencia y de confianza: lo que las generaciones veneraron, sigue en pie, invitando a esperar contra toda desesperanza. La coronación canónica, reconocida por la Iglesia, vino a confirmar oficialmente esa larga devoción.

Meditation

La esperanza cristiana no es optimismo ingenuo, sino confianza firme en las promesas de Dios. María es la Madre de la esperanza porque creyó que se cumpliría lo que le había sido anunciado. Ante nuestras propias incertidumbres, aprendemos de ella a sostener la mirada en Dios, seguros de que quien confía en el Señor no queda defraudado. Desde lo alto del cerro, la esperanza se ve más lejos.

Palabra de Dios sugerida

«La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones» (Rom 5,5).

Propósito

Hoy pondré en manos de Dios una preocupación que me quita la paz, renovando mi confianza en su providencia.

Oración del día

Virgen de Setefilla, Madre de la esperanza, sostén nuestra confianza en las horas de prueba. Enséñanos a esperar como tú esperaste, seguros de que Dios cumple sus promesas y no abandona a los que en Él confían. Amén.

Día octavo — El camino de la romería

Memoria histórica

La devoción a la Virgen de Setefilla culmina en la romería, tradicionalmente celebrada en septiembre, con el traslado de la imagen entre la villa y su santuario del cerro. Las fechas exactas son móviles y las fija cada año la hermandad, según el calendario y las costumbres locales. La romería no es solo fiesta: es peregrinación, camino compartido en el que el pueblo entero se pone en marcha hacia la Madre, uniendo la alegría popular y la oración.

Meditation

Toda romería es figura de la vida cristiana: caminamos juntos, en la misma dirección, hacia el encuentro con Dios. El traslado de la imagen entre el pueblo y el cerro nos recuerda que la fe se vive tanto en lo cotidiano de la villa como en la altura del santuario. Prepararse para la romería es prepararse para el camino de la vida: con los hermanos, sin dejar a nadie atrás, y con la mirada puesta en la meta.

Palabra de Dios sugerida

«Qué alegría cuando me dijeron: vamos a la casa del Señor» (Sal 122,1).

Propósito

Hoy prepararé mi corazón para la romería o para la próxima celebración, cuidando que sea de verdad oración y encuentro, no solo fiesta.

Oración del día

Virgen de Setefilla, meta de tantos caminos, condúcenos peregrinos hacia tu santuario y, sobre todo, hacia tu Hijo. Que caminemos juntos, sin dejar a nadie atrás, con alegría y con fe. Amén.

Día noveno — Enviados desde el monte

Memoria histórica

Concluida la romería, la imagen regresa a su lugar y el pueblo vuelve a sus casas y a sus tareas, pero no igual que había venido: lleva consigo la gracia del encuentro. Así ha sido siglo tras siglo en Lora del Río. La devoción a la Virgen de Setefilla no termina en el santuario: se prolonga en la vida diaria de quienes suben al cerro y luego regresan a la vega para vivir su fe entre el trabajo y la familia.

Meditation

Del monte se baja para dar testimonio. Los discípulos, tras contemplar al Señor, fueron enviados a anunciar el Evangelio. También nosotros, al terminar esta novena, somos enviados: a llevar a nuestro entorno la paz, la esperanza y la caridad que hemos recibido. La Virgen de Setefilla, que vela desde lo alto, nos acompaña ahora en el descenso a lo cotidiano, donde de verdad se demuestra la fe.

Palabra de Dios sugerida

«Id, pues, y haced discípulos de todos los pueblos… y sabed que yo estoy con vosotros todos los días» (Mt 28,19-20).

Propósito

Hoy, al cerrar la novena, me comprometeré a un gesto concreto y duradero que prolongue en mi vida ordinaria lo que he pedido y recibido estos días.

Oración del día

Virgen de Setefilla, que nos envías desde el monte a la vida diaria, haznos testigos de tu Hijo en el trabajo, la familia y la comunidad. Que cuanto hemos vivido en esta novena dé fruto de fe, esperanza y caridad. Amén.

Closing prayer

Nuestra Señora de Setefilla, patrona de Lora del Río, que desde tu santuario en el cerro velas sobre la vega del Guadalquivir, te damos gracias por estos nueve días de oración. A Dios solo, Padre, Hijo y Espíritu Santo, sea toda la gloria; y tú, Madre y modelo de fe, sigue conduciéndonos a tu Hijo Jesucristo. Alcánzanos la gracia que con confianza te hemos pedido, si es para bien de nuestra alma, y enséñanos a subir cada día el monte del Señor, para bajar luego a servir a nuestros hermanos. Acompaña a tu pueblo lorense y a cuantos te invocan, ahora y siempre. Amén.

Peticiones de la comunidad

  • Por el pueblo de Lora del Río y por su hermandad, para que custodien y transmitan viva la devoción a su patrona.
  • Por los enfermos de la comunidad y sus familias, para que encuentren en la fe consuelo, fortaleza y esperanza.
  • Por los que sufren soledad, pobreza o descarte, para que la caridad de la comunidad cristiana los acoja.
  • Por los peregrinos y romeros, para que su camino al santuario sea verdadero encuentro con Dios y con los hermanos.
  • Por los difuntos de Lora del Río que amaron a la Virgen de Setefilla, para que gocen de la vida eterna.
  • Por la Archidiócesis de Sevilla y sus pastores, para que anuncien con fidelidad el Evangelio de Cristo.

Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.

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