Novena a Nuestra Señora de Torreciudad

Novena a Nuestra Señora de Torreciudad

Oraciones y novenas marianas · Aragón

Nueve días de oración a Nuestra Señora de Torreciudad, venerada en su antigua imagen románica y en el gran santuario del Somontano oscense, lugar de familias y de reconciliación.

Fiesta en torno a la Natividad de la Virgen · 8 de septiembre

Santuario de Nuestra Señora de Torreciudad, en el Somontano de Barbastro (Huesca)
Santuario de Nuestra Señora de Torreciudad (Huesca). Foto: McBodes · Wikimedia Commons · CC BY 3.0. La imagen muestra el santuario.

Novena original de rezaelrosario.org.
Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.

La Virgen que sostiene a las familias

En un altozano del Somontano oscense, sobre las aguas del embalse de El Grado, se venera desde antiguo a Nuestra Señora de Torreciudad. La devoción brotó junto a una pequeña ermita románica que custodiaba una imagen mariana muy antigua, tallada probablemente en el siglo XI, y creció con la fe sencilla de las gentes de aquellas tierras aragonesas. Con el tiempo, y por impulso de san Josemaría Escrivá de Balaguer, se levantó un nuevo y amplio santuario, inaugurado en 1975, que hoy acoge a numerosas familias y peregrinos que acuden a rezar, a confesarse y a encomendar a la Virgen sus trabajos y sus penas.

Conviene recordar, al comenzar esta novena, una verdad esencial de nuestra fe: a Dios solo se le adora, pues solo Él es el Señor. A la Santísima Virgen la honramos y veneramos como Madre del Redentor y Madre nuestra, y acudimos a su intercesión para que presente ante su Hijo nuestras súplicas. Cuanto pidamos en Torreciudad lo pedimos por medio de María, pero siempre a Dios, de quien procede todo bien. Así, esta novena no pretende sustituir la adoración debida al Señor, sino avivar en nosotros la confianza filial en Aquella que, junto a la Cruz, fue constituida madre de todos los discípulos.

Datos esenciales

  • Advocación: Nuestra Señora de Torreciudad, venerada en su antigua imagen románica y en el santuario nuevo.
  • Lugar: Torreciudad, término de Secastilla, provincia de Huesca (Aragón), junto al embalse de El Grado, en la comarca del Somontano.
  • Custodios: Santuario atendido por sacerdotes de la Prelatura del Opus Dei, cuyo fundador, san Josemaría, promovió su construcción.
  • Marco eclesial: Diócesis de Barbastro-Monzón, en la Iglesia católica.
  • Fiesta: La devoción se une especialmente a la celebración de la Natividad de la Virgen María, en torno al 8 de septiembre.
  • Devoción: Peregrinación familiar, encomienda de los hijos a la Virgen y práctica frecuente del sacramento de la Penitencia.

Cómo prepararse para rezar la novena

Una novena es un camino sereno de nueve días en el que el alma se detiene para acompañar a la Virgen y aprender de ella a decir «sí» a Dios. No se trata de multiplicar palabras, sino de disponer el corazón. Conviene escoger un momento tranquilo del día, apartar el ruido y las prisas, y presentarse ante el Señor con sencillez, como quien va a hablar con su Madre sabiendo que ella escucha con ternura y lleva nuestras peticiones hasta su Hijo.

Puede ayudar preparar un rincón de oración con una imagen de la Virgen, una vela y, si se desea, el Evangelio abierto. Si se reza en familia, es hermoso que cada miembro lea una parte o formule en voz alta una intención propia. Torreciudad es, ante todo, un santuario de familias; por eso esta novena encaja especialmente bien rezada entre padres e hijos, encomendando el hogar entero a la protección de María.

Antes de empezar, es bueno examinar con qué intención se acude: por un enfermo, por la unidad de la familia, por una conversión, en acción de gracias. Y conviene disponerse a acercarse durante estos días al sacramento de la Reconciliación, tan propio de Torreciudad, para que la novena no quede solo en el sentimiento, sino que fructifique en una vida cristiana más limpia y más entregada.

Orden propuesto para cada día

  1. In the name of the Father, and of the Son, and of the Holy Spirit. Amen.
  2. Recita la oración inicial, común a todos los días.
  3. Haz la invocación al Espíritu Santo para pedir luz.
  4. Lee con calma la memoria histórica y la meditación del día.
  5. Acoge en silencio la Palabra de Dios sugerida.
  6. Formula el propósito concreto para esa jornada.
  7. Reza la oración del día y, si lo deseas, un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.
  8. Termina con la oración final y presenta tus intenciones a la Virgen.

Opening prayer for every day

Santísima Virgen de Torreciudad, Madre de Dios y Madre nuestra, me pongo hoy en tu presencia como uno de tantos hijos que a lo largo de los siglos han subido hasta tu santuario a buscar consuelo. Tú, que sostuviste con fe la vida de tantas familias del Somontano y que quisiste que se levantara aquí una casa para acoger a los peregrinos, recibe mi oración de estos nueve días. No vengo a adorarte a ti, que solo a Dios adoro, sino a pedirte que lleves ante tu Hijo Jesucristo mis súplicas y mi deseo de amarle más. Enséñame, Madre, a fiarme de Dios como tú te fiaste, y alcánzame la gracia que con esta novena te pido, si es para bien de mi alma. Amén.

Invocación al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo, llena el corazón de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Tú que cubriste con tu sombra a la Virgen María para que el Verbo se hiciera carne, ilumina también mi entendimiento y purifica mis deseos, para que en esta oración no busque lo mío, sino la voluntad de Dios. Concédeme escuchar la Palabra con docilidad, reconocer mis faltas con humildad y abrirme a la gracia con confianza. Amén.

Día primero — El antiguo santuario y la imagen románica

Memoria histórica

Mucho antes de que se levantara el gran santuario actual, existía en Torreciudad una pequeña ermita románica que custodiaba una imagen de la Virgen muy antigua, tallada probablemente en el siglo XI. Era una talla sencilla, de las que la piedad medieval multiplicó por los valles y montes de Aragón, hecha para ser madre cercana de gentes humildes. Durante siglos, esa imagen presidió la oración de labradores, pastores y peregrinos que subían hasta el altozano a encomendarse a ella. En torno a aquella ermita fue arraigando una devoción que nunca se apagó del todo, y que sería la raíz viva de todo lo que vendría después.

Meditation

Dios se sirve de cosas pequeñas para obras grandes. Una talla modesta en una ermita perdida guardó durante siglos la fe de un pueblo, hasta convertirse un día en el corazón de un santuario que acoge a multitudes. Así actúa el Señor: no desprecia lo humilde ni lo antiguo, sino que lo custodia y lo hace crecer a su tiempo. También nuestra fe puede parecer pequeña y escondida, como aquella imagen románica en su ermita; pero si permanece, si no se apaga, Dios sabe hacer de ella cimiento firme. Aprendamos hoy a valorar lo sencillo y lo perseverante, que suele ser el modo humilde con que Dios prepara sus dones.

Palabra de Dios sugerida

«Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador, porque ha mirado la humildad de su esclava» (Lc 1, 46-48).

Propósito

Hoy cuidaré con fidelidad un gesto sencillo de piedad —una jaculatoria, una señal de la cruz hecha con atención—, sabiendo que Dios se agrada de lo pequeño hecho con amor.

Oración del día

Nuestra Señora de Torreciudad, venerada desde antiguo en tu humilde imagen, enséñame a no despreciar lo pequeño ni lo escondido. Conserva viva mi fe como se conservó tu devoción a lo largo de los siglos, para que un día dé fruto abundante. Por tu intercesión, presenta ante tu Hijo mi deseo de servirle con sencillez y perseverancia. Amén.

Día segundo — La ermita y la fe de las gentes del Somontano

Memoria histórica

Torreciudad se levanta en el Somontano, esa franja de tierra a los pies de los Pirineos donde la piedra, el viento y el trabajo han marcado durante generaciones la vida de sus habitantes. Las gentes de estos pueblos —labradores de secano, pastores, familias numerosas y sobrias— hicieron de la Virgen su refugio en las cosechas y las sequías, en las enfermedades y los duelos. Subir a la ermita de Torreciudad era, para muchos, un acto natural de confianza: allí se dejaban las penas, se daban las gracias y se pedía por los hijos. Esa fe callada y constante del pueblo aragonés es el suelo humano sobre el que se ha construido la devoción de Torreciudad.

Meditation

La fe no vive en el aire, sino en personas concretas, en familias que rezan, en pueblos que se encomiendan. La devoción de Torreciudad no la inventó nadie de golpe: la fueron tejiendo generaciones de cristianos sencillos que confiaron su vida entera a la Madre de Dios. Nosotros somos herederos de esa fe recibida, y tenemos la responsabilidad de transmitirla. Preguntémonos hoy quién nos enseñó a rezar, quién nos habló por primera vez de la Virgen, y demos gracias por ellos. Y pidamos ser también nosotros eslabones fieles que pasen la fe a quienes vienen detrás.

Palabra de Dios sugerida

«Evoco el recuerdo de la fe sin fingimiento que hay en ti, la que tuvieron tu abuela Loide y tu madre Eunice» (2 Tim 1, 5).

Propósito

Hoy rezaré por las personas que me transmitieron la fe, vivas o difuntas, y haré algo concreto por transmitirla yo a alguien más joven o más alejado.

Oración del día

Virgen de Torreciudad, Madre de un pueblo fiel, te doy gracias por la fe sencilla de tantas gentes que confiaron en ti antes que yo. Haz que sepa custodiar y transmitir ese tesoro recibido. Intercede ante tu Hijo por mi familia y por todos los que me enseñaron a amarte, para que caminemos juntos hacia Dios. Amén.

Día tercero — El niño llevado a la Virgen y la acción de gracias

Memoria histórica

La tradición del Opus Dei y la propia familia de san Josemaría refieren que, siendo él muy niño, hacia 1906 o 1907, cayó gravemente enfermo, hasta el punto de que los médicos llegaron a temer por su vida. Sus padres, hombres y mujeres de fe, lo encomendaron a Nuestra Señora de Torreciudad y, según se cuenta, lo llevaron en agradecimiento a su ermita cuando se restableció. Conviene decirlo con sobriedad: se trata de un hecho referido por la familia y conservado por la piedad, no de un milagro oficialmente probado. Pero aquel gesto de unos padres que ponen a su hijo enfermo en las manos de la Virgen quedó grabado en el corazón de quien más tarde promovería el gran santuario.

Meditation

Hay pocas escenas tan hondas como la de unos padres que, ante la enfermedad de un hijo, no tienen más recurso que la oración y lo encomiendan a la Madre de Dios. En ese gesto está condensada toda la fe cristiana: reconocer que la vida no está en nuestras manos, sino en las de Dios, y confiar. La acción de gracias posterior, subir a dar las gracias a la Virgen, nos enseña algo que a menudo olvidamos: pedimos mucho y agradecemos poco. Hoy podemos revisar nuestra vida y descubrir cuántos beneficios recibidos aún no hemos agradecido. Dar gracias es reconocer que todo es don.

Palabra de Dios sugerida

«¿No han quedado limpios los diez?, los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios más que este extranjero?» (Lc 17, 17-18).

Propósito

Hoy haré memoria agradecida de un beneficio que recibí y que no había agradecido, y lo pondré en manos de la Virgen dando gracias a Dios por él.

Oración del día

Nuestra Señora de Torreciudad, a ti fueron confiados los niños enfermos y las vidas frágiles de tantas familias. Te encomiendo hoy a los enfermos, especialmente a los niños, y a los padres angustiados por sus hijos. Enséñame la gratitud, para que no olvide dar gracias a Dios por sus dones. Presenta ante tu Hijo mi confianza y mi agradecimiento. Amén.

Día cuarto — El nuevo santuario de 1975

Memoria histórica

Ya sacerdote y fundador del Opus Dei, san Josemaría Escrivá de Balaguer guardó siempre en el corazón la devoción a la Virgen de Torreciudad, ligada a su propia infancia. Con el paso de los años impulsó la construcción de un nuevo y amplio santuario, capaz de acoger a las multitudes de peregrinos y familias que él deseaba ver acudir a la Virgen. El nuevo santuario, de recia arquitectura en ladrillo sobre el paisaje del embalse de El Grado, fue inaugurado en 1975. En él se veneró la antigua imagen románica, restaurada, colocada en un gran retablo. San Josemaría fue canonizado en 2002, y su figura queda para siempre unida a este lugar mariano.

Meditation

Lo que empezó como el agradecimiento de una familia por un niño curado se convirtió, con los años, en una gran casa de Dios abierta a todos. Así crece el amor cuando es verdadero: no se queda en el recuerdo íntimo, sino que se hace obra, servicio, hogar para otros. San Josemaría no quiso un monumento a su gratitud personal, sino un lugar donde muchos pudieran encontrar a Dios por medio de María. Cada uno de nosotros está llamado también a que su fe no se cierre sobre sí misma, sino que se abra en obras de bien para los demás. La gratitud que fructifica en servicio es la más pura.

Palabra de Dios sugerida

«Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles» (Sal 127, 1).

Propósito

Hoy ofreceré a Dios una obra concreta de servicio a los demás, por pequeña que sea, para que mi fe no quede encerrada en mí mismo.

Oración del día

Virgen de Torreciudad, que quisiste una gran casa donde acoger a tus hijos, haz de mi corazón una morada abierta a Dios y a los demás. Por la intercesión de san Josemaría, que tanto te amó, alcánzame el deseo de que mi fe se traduzca en obras. Presenta ante tu Hijo mi ofrecimiento. Amén.

Día quinto — María y la familia

Memoria histórica

Torreciudad es, de modo muy característico, un santuario de familias. Desde su inauguración, ha sido meta de peregrinaciones en las que padres e hijos suben juntos a encomendarse a la Virgen, a pedir por el matrimonio, por los hijos que llegan, por los que se han alejado. La misma raíz de la devoción —un niño enfermo confiado por sus padres a la Madre de Dios— explica esta vocación familiar del lugar. En Torreciudad se reza especialmente por los hogares, por los esposos, por los abuelos y los nietos, sabiendo que la familia es el primer lugar donde se aprende a amar a Dios.

Meditation

María formó parte de una familia, la de Nazaret, donde con José y con Jesús vivió el trabajo, el silencio y el amor cotidiano. Por eso comprende como nadie las alegrías y las tensiones de nuestros hogares. Encomendar la familia a la Virgen no es una piedad menor, sino algo central: la familia cristiana es «iglesia doméstica», el primer lugar donde se transmite la fe y se aprende a perdonar. Hoy, cuando tantos hogares sufren divisiones, prisas y desencuentros, pedir por la propia familia y confiarla a María es un acto de gran valor. Ninguna casa que se encomienda de verdad a la Virgen queda desamparada.

Palabra de Dios sugerida

«Bajó con ellos a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba todo esto en su corazón» (Lc 2, 51).

Propósito

Hoy tendré un gesto concreto de reconciliación o de cariño con alguien de mi familia, y rezaré por la unidad de mi hogar.

Oración del día

Nuestra Señora de Torreciudad, Madre de las familias, te encomiendo mi hogar con todos sus miembros, los presentes y los ausentes, los que se aman y los que están distanciados. Guárdanos en la unidad y en la paz. Por tu intercesión, alcánzanos de tu Hijo un amor paciente y fiel. Amén.

Día sexto — El sacramento de la Reconciliación

Memoria histórica

Torreciudad es conocido, de manera muy señalada, como lugar de confesiones. San Josemaría quiso que el santuario dispusiera de numerosos confesonarios y que hubiera sacerdotes disponibles para acoger a quienes se acercan buscando la paz de la conciencia. Miles de peregrinos han vivido allí el encuentro con la misericordia de Dios en el sacramento de la Penitencia, dejando el peso de sus faltas y volviendo a casa reconciliados. No es casual: donde hay verdadera devoción mariana, María conduce siempre a sus hijos hacia su Hijo, y de modo particular hacia el perdón que Él ofrece.

Meditation

La Virgen no nos guarda para sí: nos lleva a Jesús. Y una de las formas más hermosas de este camino es el sacramento de la Reconciliación, donde el Señor perdona de verdad y devuelve la paz al alma. A veces tememos confesarnos por vergüenza, por rutina o por creer que nuestras faltas no tienen remedio; pero Dios espera siempre con un corazón de Padre. Torreciudad nos recuerda que peregrinar no es solo caminar, sino cambiar de vida. Preparémonos hoy para acercarnos a este sacramento durante la novena, examinando la conciencia con sinceridad y con confianza en la misericordia.

Palabra de Dios sugerida

«Habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse» (Lc 15, 7).

Propósito

Hoy examinaré mi conciencia con sinceridad y me propondré fecha para acercarme al sacramento de la Reconciliación durante estos días.

Oración del día

Virgen de Torreciudad, Madre de misericordia, que conduces a tus hijos hacia el corazón perdonador de tu Hijo, alcánzame la gracia de una confesión sincera. Quita de mi alma el miedo y la tibieza, y dame la valentía de dejar mis pecados a los pies de Cristo. Intercede por todos los que buscan la paz de la conciencia. Amén.

Día séptimo — El trabajo santificado

Memoria histórica

San Josemaría, tan unido a Torreciudad, predicó incansablemente que el trabajo ordinario —el de cada oficio y profesión— puede convertirse en camino de santidad y en oración, si se hace con rectitud y por amor a Dios. Las gentes del Somontano que subían a la ermita eran hombres y mujeres de trabajo duro en el campo; y el nuevo santuario, alzado con el esfuerzo de muchos, es también fruto de manos que trabajaron. Así, Torreciudad une la devoción mariana con el valor cristiano del trabajo bien hecho, ofrecido a Dios como una ofrenda cotidiana.

Meditation

Jesús pasó la mayor parte de su vida trabajando en el taller de Nazaret, y María santificó las tareas humildes del hogar. El trabajo no es un castigo ni un mero medio de ganarse el pan: hecho con amor y honradez, es participación en la obra creadora de Dios y ocasión de servir a los demás. Cuando ofrecemos nuestra jornada laboral, cuando cumplimos con esmero lo que nos toca, cuando no engañamos ni nos escaqueamos, estamos convirtiendo lo ordinario en camino hacia Dios. Hoy podemos preguntarnos cómo trabajamos: si con negligencia o con dignidad, si solo por nosotros o también por servir.

Palabra de Dios sugerida

«Todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres» (Col 3, 23).

Propósito

Hoy realizaré mi trabajo con esmero y rectitud, ofreciéndolo a Dios al empezar la jornada, sin dejar nada mal hecho por comodidad.

Oración del día

Nuestra Señora de Torreciudad, que velaste sobre gentes trabajadoras y sobre las manos que levantaron tu santuario, enséñame a santificar mi trabajo de cada día. Haz que lo cumpla con honradez y amor, como una ofrenda a Dios y un servicio a los demás. Presenta ante tu Hijo el esfuerzo de mi jornada. Amén.

Día octavo — La caridad

Memoria histórica

El santuario de Torreciudad nació de un gesto de amor —el agradecimiento de una familia— y se sostiene en el amor de cuantos acuden a él a rezar por los suyos y por el mundo. La devoción mariana verdadera nunca se queda en la propia consolación: se desborda en caridad hacia el prójimo. Quienes suben a Torreciudad a pedir por sus enfermos, por sus hijos, por los alejados, están ejerciendo ya la caridad de la intercesión. Y la Virgen, que en Caná se fijó en la necesidad de los novios antes que ellos mismos, enseña a estar atentos a las necesidades de los demás.

Meditation

De nada sirve la devoción si no nos hace más caritativos. San Pablo lo dijo con claridad: aunque tuviera una fe capaz de mover montañas, si no tengo amor, no soy nada. La Virgen de Nazaret, apenas conoció que su prima Isabel la necesitaba, se puso en camino «de prisa» para servirla. Así ha de ser nuestra caridad: concreta, atenta, sin cálculo. La oración de la novena quedaría incompleta si no nos empujara a mirar a quien tenemos al lado —el enfermo, el solo, el que sufre— y a hacer algo por él. Amar a Dios y amar al prójimo son un solo mandamiento.

Palabra de Dios sugerida

«En esto conocerán todos que sois discípulos míos: en que os amáis unos a otros» (Jn 13, 35).

Propósito

Hoy haré una obra concreta de caridad con alguien necesitado —una visita, una ayuda, una palabra de aliento— sin esperar nada a cambio.

Oración del día

Virgen de Torreciudad, que en Caná te fijaste en la necesidad ajena, dame un corazón atento a los que sufren. Que mi oración no me encierre en mí mismo, sino que me abra a la caridad. Por tu intercesión, alcánzame de tu Hijo el amor que se hace servicio. Amén.

Día noveno — Envío y esperanza

Memoria histórica

Quien ha peregrinado a Torreciudad no vuelve igual: baja del santuario con el corazón renovado, reconciliado quizá en la confesión, encomendada su familia, agradecido a la Virgen. El santuario no es un fin en sí mismo, sino un punto de partida: desde allí se regresa a la vida ordinaria para vivirla mejor, con más fe y más amor. Así lo quiso san Josemaría, que veía en Torreciudad un lugar para reavivar la vida cristiana de las familias y devolverlas fortalecidas a sus casas, a su trabajo y a su entorno. Al terminar esta novena, también nosotros somos enviados a vivir lo que hemos rezado.

Meditation

Toda oración verdadera termina en envío. María, después de recibir al ángel y de decir su «sí», no se quedó quieta: partió a servir, y llevó a Cristo consigo. La novena que hoy concluye no debe cerrarse sobre sí misma como un sentimiento pasajero, sino abrirse en una vida cristiana renovada y en esperanza firme. La esperanza cristiana no es optimismo ingenuo, sino certeza de que Dios cumple sus promesas y de que, con María como Madre, no caminamos solos. Salgamos, pues, de esta novena decididos a ser en el mundo testigos de la fe que hemos avivado a los pies de la Virgen de Torreciudad.

Palabra de Dios sugerida

«El Dios de la esperanza os colme de todo gozo y paz en la fe, para que reboséis de esperanza con la fuerza del Espíritu Santo» (Rom 15, 13).

Propósito

Hoy elegiré un compromiso concreto y duradero para vivir después de la novena, y lo pondré en manos de la Virgen como fruto de estos nueve días.

Oración del día

Nuestra Señora de Torreciudad, al terminar esta novena te doy gracias por los días de oración que me has concedido. No permitas que todo quede en palabras: envíame a vivir con fe renovada y esperanza firme. Acompaña mi camino, guarda a mi familia y llévame, con tu mano de Madre, siempre más cerca de tu Hijo Jesucristo. Amén.

Closing prayer

Santísima Virgen de Torreciudad, venerada desde hace siglos en tu antigua imagen y honrada hoy en el santuario que la fe y la gratitud levantaron junto al Cinca, recibe la ofrenda de esta novena. Te hemos honrado como Madre, sin quitar nada de la adoración que solo a Dios corresponde, y por tu intercesión hemos presentado ante tu Hijo nuestras súplicas. Te damos gracias por haber sostenido la fe de tantas familias, por haber acogido a los niños enfermos confiados a tu cuidado y por seguir atrayendo a peregrinos que buscan en ti consuelo y perdón.

Madre nuestra, guarda a nuestras familias en la unidad y la paz, condúcenos con frecuencia al sacramento de la Reconciliación, enséñanos a santificar el trabajo y a vivir la caridad, y aviva en nosotros una esperanza que no defrauda. Que, imitando tu fe y tu entrega, lleguemos un día, con todos los que hemos encomendado, a contemplar en el cielo el rostro de tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Peticiones de la comunidad

  • Por las familias que peregrinan a Torreciudad, para que hallen en la Virgen unidad, paz y fortaleza en sus dificultades.
  • Por los niños enfermos y por sus padres, para que, confiados a la Madre de Dios, reciban consuelo y salud según la voluntad del Señor.
  • Por cuantos se acercan al sacramento de la Reconciliación, para que encuentren la paz de la conciencia y la alegría del perdón.
  • Por quienes trabajan con esfuerzo, para que aprendan a santificar su labor y a ofrecerla a Dios cada día.
  • Por los enfermos, los solos y los alejados de la fe, para que la caridad de la comunidad cristiana los alcance y los acompañe.
  • Por los difuntos de nuestras familias, para que la Virgen de Torreciudad los presente ante su Hijo y gocen de la vida eterna.

Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.

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Reina de la Paz · Medjugorje

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