关于圣母玛利亚的轶事
“拒绝跟随的牛:卢汉圣母”

Hacia 1630, un hacendado portugués llamado Antonio Farías de Sá, radicado en Sumampa, encargó a un amigo de Brasil una imagen de la Inmaculada Concepción para la capilla de su estancia. Llegaron en realidad dos pequeñas imágenes de barro cocido, ambas de la Concepción, una para Sumampa y otra para una estancia más al sur. Cargadas en carretas, partieron desde el puerto de Buenos Aires rumbo al interior.
Al llegar a un paraje conocido como «el árbol solo», a orillas del río Luján, una de las carretas se detuvo sin causa aparente: los bueyes no lograban avanzar. Los troperos descargaron toda la carga y la carreta no se movía; solo cuando bajaron el cajón con una de las imágenes, los animales pudieron al fin tirar de ella.
Junto a aquella primera capilla la tradición sitúa al «negrito Manuel», un esclavo africano que habría sido el primer sacristán y custodio de la imagen, y que dedicó su vida entera al cuidado de la Virgen con fama de gran devoto. De aquel comienzo humilde nació uno de los santuarios marianos más amados de América: el Papa León XIII coronó canónicamente la imagen el 8 de mayo de 1887, y en 1930 Pío XI declaró a Nuestra Señora de Luján patrona de Argentina, Paraguay y Uruguay.
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