关于圣母玛利亚的轶事
“阿帕雷西达的渔民:渔网中满是破碎的小小身影”

Cuenta la tradición que en 1717 el pueblo de Guaratinguetá, junto al río Paraíba do Sul, preparaba un banquete para agasajar al gobernador de São Paulo y Minas Gerais, que pasaba camino de Vila Rica. Las autoridades pidieron a tres pescadores que aseguraran pescado abundante para la recepción. La memoria local conserva sus nombres: Domingos Garcia, Filipe Pedroso y João Alves.
Aquel día el río parecía cerrado: por más que lanzaban las redes, no recogían nada. En una de las tiradas sacaron del agua el cuerpo de una pequeña imagen de terracota de la Inmaculada, de unos 36 centímetros, sin cabeza. Volvieron a echar la red y subió la cabeza, que encajaba perfectamente con el cuerpo. Desde entonces la llamaron «Aparecida», la que apareció.
Ese desbordamiento de la pesca se recuerda como el primer favor de la Virgen Aparecida. Uno de los pescadores, la tradición señala sobre todo a Filipe Pedroso, llevó la imagen a su casa y levantó un altar. Con los años, aquel hogar se convirtió en lugar de oración y peregrinación, y nació un oratorio donde se multiplicaron los relatos de gracias.
Conviene distinguir lo documentado de lo transmitido. La datación de 1717 se apoya en documentos tempranos, pero no consta un acta del día del hallazgo; el 12 de octubre es fiesta litúrgica fijada por los obispos de Brasil en 1953, no fecha notarial del suceso. La atribución de la imagen al fraile paulista Frei Agostinho de Jesus, hacia 1650, es históricamente verosímil pero no demuestra un contrato conservado. Lo bien documentado es el desarrollo del culto: el primer templo (1745), la coronación canónica de 1904, la declaración de Pío XI como Patrona de Brasil en 1930 y la visita de Juan Pablo II en 1980.
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