Oraciones y novenas · Divina Misericordia
Nueve días para confiar en el amor misericordioso de Dios, encomendando cada jornada un grupo distinto de almas y aprendiendo a decir de corazón «Jesús, en Ti confío».
Del Viernes Santo al Domingo de la Divina Misericordia

Novena original de rezaelrosario.org.
Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.
Entradilla
La Novena a la Divina Misericordia es una de las devociones más difundidas de la Iglesia contemporánea. Nace de la experiencia espiritual de santa María Faustina Kowalska (1905-1938), religiosa polaca de la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia, cuya vida sencilla y escondida se convirtió en un anuncio universal del amor misericordioso de Dios. La novena se reza tradicionalmente desde el Viernes Santo hasta la víspera del Domingo de la Divina Misericordia, el segundo domingo de Pascua.
Su hilo conductor es una idea muy honda y muy consoladora: cada uno de los nueve días se encomienda un grupo distinto de personas —la humanidad entera, los sacerdotes, los que no creen, las almas del purgatorio, los tibios— para sumergirlos en el amor misericordioso de Dios. No se trata de reclamar nada, sino de confiar; por eso su lema, «Jesús, en Ti confío», resume toda la devoción.
Datos esenciales
- Advocación: la Divina Misericordia; Cristo resucitado del que brotan dos rayos, uno pálido y otro rojo.
- Origen espiritual: santa María Faustina Kowalska (Głogowiec, 1905 – Cracovia, 1938), religiosa polaca.
- Primera imagen: pintada por Eugeniusz Kazimirowski en Vilna en 1934, bajo la dirección de Faustina y del beato Miguel Sopoćko, su director espiritual.
- Santuario principal: santuario de la Divina Misericordia de Cracovia-Łagiewniki (Polonia), donde reposan los restos de santa Faustina.
- Fiesta litúrgica: Domingo de la Divina Misericordia, segundo domingo de Pascua, instituido para toda la Iglesia por san Juan Pablo II el 30 de abril del año 2000.
- Canonización: Faustina fue canonizada por san Juan Pablo II el 30 de abril de 2000, el mismo día en que se estableció la fiesta; fue la primera santa proclamada en el nuevo milenio.
- Tiempo de la novena: del Viernes Santo al sábado víspera del Domingo de la Divina Misericordia (fechas móviles según la Pascua).
Cómo prepararse para rezar la novena
La novena se enmarca en los días más intensos del año litúrgico. Comienza el Viernes Santo, cuando la Iglesia contempla la Pasión del Señor, y desemboca en la alegría pascual. Conviene rezarla con ese trasfondo: la misericordia de Dios no es una idea abstracta, sino la sangre y el agua que brotan del costado abierto de Cristo en la cruz. Buscar un momento fijo cada día, un lugar recogido y, si es posible, la imagen de la Divina Misericordia ante la vista ayuda a mantener la constancia.
La tradición asocia a esta novena el rezo de la Coronilla de la Divina Misericordia. La Coronilla se reza sobre las cuentas del rosario y tiene una fórmula propia recogida en las fuentes oficiales de la devoción; por respeto a los textos, remitimos a las publicaciones de la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia y al santuario de Cracovia-Łagiewniki para su recitación exacta. Rezarla en torno a las tres de la tarde, «hora de la misericordia», es una costumbre muy extendida.
Más importante que multiplicar palabras es la disposición del corazón: acercarse con confianza, sin miedo, reconociendo el propio pecado pero apoyándose en la bondad de Dios. Quien reza esta novena hace bien en unirla a la confesión y a la comunión, especialmente de cara al Domingo de la Divina Misericordia.
Orden propuesto para cada día
- Persignarse y hacer un breve momento de silencio para ponerse en presencia de Dios.
- Rezar la oración inicial y la invocación al Espíritu Santo.
- Leer la memoria histórica y la meditación del día.
- Proclamar despacio la Palabra de Dios sugerida.
- Acoger el propósito y rezar la oración del día por el grupo de almas encomendado.
- Rezar la Coronilla de la Divina Misericordia según las fuentes oficiales (opcional pero recomendado).
- Concluir con la oración final y, si se reza en comunidad, las peticiones comunitarias.
Oração inicial para cada dia
Señor Jesús, fuente inagotable de misericordia, me pongo hoy en tu presencia con sencillez y confianza. Tú conoces mi debilidad y sigues amándome; por eso me atrevo a acercarme. Recibe estos nueve días como una ofrenda por mí y por tantas almas que necesitan tu perdón. Enséñame a mirar el mundo con tu mirada compasiva y a decir de corazón, en cada circunstancia de mi vida: «Jesús, en Ti confío». Amén.
Invocación al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, y abre mi corazón a la misericordia del Padre. Aparta de mí la desconfianza y el temor, cura la dureza que me impide perdonar y hazme instrumento de bondad para los demás. Que estos días de oración me dispongan a celebrar con verdad la Pascua del Señor. Amén.
Día primero — Toda la humanidad y los pecadores
Memoria histórica
La novena arranca el Viernes Santo, cuando la Iglesia contempla la muerte del Señor en la cruz. Es el marco perfecto para el primer día, en el que la mirada se abre a lo más ancho posible: la humanidad entera, sin excluir a nadie, y de manera especial los pecadores. La devoción a la Divina Misericordia nació precisamente en el siglo XX, un tiempo de guerras y de heridas profundas, como un anuncio de esperanza para todos.
Meditação
Empezamos por lo más grande porque la misericordia de Dios no tiene fronteras. Nadie está fuera de su alcance, ni siquiera quien más se ha alejado. Hoy dejamos a un lado la tentación de dividir el mundo en buenos y malos: todos somos pecadores necesitados de perdón, y todos estamos llamados a la salvación. Encomendar a la humanidad entera es un acto de humildad y de amor que nos une al deseo del Corazón de Cristo, que murió por todos.
Palabra de Dios sugerida
«Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna» (Juan 3, 16).
Propósito
Rezaré hoy por alguien concreto que se haya alejado de Dios, sin juzgarlo, pidiendo para él la misma misericordia que necesito para mí.
Oración del día
Señor Jesús, misericordioso con todos, te presento hoy a la humanidad entera y de modo particular a los pecadores. Sumérgelos en el océano de tu bondad. Que nadie se pierda por creerse indigno de tu perdón. Ábreles el corazón, como abriste el tuyo en la cruz, y condúcelos a la vida. Amén.
Día segundo — Los sacerdotes y los religiosos
Memoria histórica
Santa Faustina fue una religiosa de vida escondida, y precisamente por eso comprendió el valor de quienes se consagran a Dios. En su camino espiritual tuvo un apoyo decisivo en su director, el sacerdote Miguel Sopoćko, beatificado en 2008. La devoción a la Divina Misericordia se ha difundido gracias a innumerables sacerdotes y religiosos que la han acogido y transmitido.
Meditação
Los sacerdotes son los administradores del perdón de Dios: por sus manos llega la misericordia en el sacramento de la reconciliación y en la Eucaristía. Los religiosos, con su entrega, recuerdan a todos que Dios basta. Rezar por ellos no es un asunto secundario; de su fidelidad depende buena parte de la salud espiritual del pueblo cristiano. Hoy pedimos que sean fieles, humildes y verdaderamente misericordiosos.
Palabra de Dios sugerida
«La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que envíe obreros a su mies» (Mateo 9, 37-38).
Propósito
Rezaré por los sacerdotes que me han acompañado en la vida y pediré por las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada.
Oración del día
Señor Jesús, sumo y eterno Sacerdote, te encomiendo hoy a los sacerdotes y a los religiosos. Concédeles un corazón según el tuyo, para que dispensen tu misericordia sin cansarse y vivan de lo que anuncian. Sostén a los que están fatigados, levanta a los que han caído y multiplica las vocaciones santas en tu Iglesia. Amén.
Día tercero — Los fieles y las almas devotas
Memoria histórica
La Iglesia no la forman solo los grandes santos, sino la inmensa mayoría de fieles corrientes que rezan, trabajan y se esfuerzan por vivir el Evangelio en lo ordinario. Santa Faustina, mujer sencilla de origen humilde, es un ejemplo perfecto de esa santidad callada que crece en la vida cotidiana.
Meditação
Hoy encomendamos a las almas fieles y devotas, esas que sostienen la Iglesia con su oración perseverante y su vida honrada. A veces pasan desapercibidas, pero son el terreno bueno donde la semilla da fruto. Pedir por ellas es también dar gracias por tantas personas buenas que Dios ha puesto en nuestro camino. Y es pedir para nosotros mismos la gracia de la constancia.
Palabra de Dios sugerida
«El que es fiel en lo poco, también en lo mucho es fiel» (Lucas 16, 10).
Propósito
Daré gracias por una persona fiel y sencilla que haya sido para mí ejemplo de fe, y trataré de imitar su constancia.
Oración del día
Señor Jesús, te presento a las almas fieles y devotas, que perseveran en tu amor en medio de la vida ordinaria. Fortalece su confianza, aumenta su esperanza y no permitas que se desalienten. Que su fidelidad callada sea sostén de la Iglesia y luz para los que buscan. Amén.
Día cuarto — Los que no creen y los que aún no conocen a Cristo
Memoria histórica
La devoción a la Divina Misericordia se ha extendido por todos los continentes, llegando también a lugares donde el Evangelio apenas se conoce. San Juan Pablo II, gran impulsor de esta devoción, la presentó al mundo entero como una respuesta de esperanza para una humanidad muchas veces herida y desorientada.
Meditação
Hoy la oración se ensancha hacia quienes no creen en Dios y hacia los que aún no han conocido a Cristo. No los miramos con desprecio ni con superioridad, sino con caridad: también ellos son amados por Dios y buscados por su misericordia. Muchos viven de buena fe, buscando la verdad sin haberla encontrado del todo. Pedimos que la luz de Cristo llegue a su corazón, con delicadeza y respeto.
Palabra de Dios sugerida
«Tengo otras ovejas que no son de este redil; también a esas las tengo que traer» (Juan 10, 16).
Propósito
Rezaré por una persona cercana que no cree o se ha alejado, y cuidaré de darle buen testimonio con mi vida más que con mis palabras.
Oración del día
Señor Jesús, luz del mundo, te encomiendo a los que no creen y a los que todavía no te conocen. Sal a su encuentro por los caminos que solo tú conoces. Disipa sus dudas, sana sus heridas y despierta en ellos la sed de verdad, para que descubran que son amados por un Dios misericordioso. Amén.
Día quinto — Los hermanos separados
Memoria histórica
El anhelo de la unidad de los cristianos ha marcado la vida de la Iglesia en el último siglo. La devoción a la Divina Misericordia, nacida en un país de frontera entre Oriente y Occidente, tiene una sensibilidad especial por este deseo: que todos los que creen en Cristo lleguen a estar plenamente unidos.
Meditação
Hoy rezamos por los hermanos separados, es decir, por los cristianos que, creyendo en Cristo, no están en plena comunión con la Iglesia católica. No los tratamos como adversarios, sino como hermanos con quienes compartimos el bautismo y la fe en el Señor. La misericordia sana las divisiones que el pecado y la historia han abierto. Pedir por la unidad es rezar con el mismo deseo que Jesús expresó en la última cena.
Palabra de Dios sugerida
«Que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti» (Juan 17, 21).
Propósito
Evitaré hoy toda palabra despectiva sobre otros cristianos y rezaré sinceramente por la unidad de la Iglesia.
Oración del día
Señor Jesús, que rezaste para que todos fuéramos uno, te presento a nuestros hermanos separados. Cura las heridas de la división, aviva en todos el deseo de la comunión y condúcenos, por caminos de humildad y verdad, al único rebaño bajo un solo Pastor. Que tu misericordia sea el vínculo que nos una. Amén.
Día sexto — Los mansos, los humildes y los niños
Memoria histórica
La espiritualidad de santa Faustina está marcada por la sencillez y la confianza filial. Ella misma se veía pequeña ante Dios y se abandonaba en sus manos como un niño. Esa actitud, lejos de ser debilidad, es el corazón mismo del Evangelio, que proclama dichosos a los mansos y a los humildes.
Meditação
Hoy encomendamos a los mansos, a los humildes y a los niños. Ellos reflejan de un modo especial la ternura de Dios y son los preferidos del Reino. En un mundo que premia el poder y el ruido, los mansos parecen no contar; sin embargo, Jesús dijo que ellos heredarán la tierra. Rezar por ellos es también pedir para nosotros un corazón más sencillo, capaz de fiarse de Dios sin cálculos.
Palabra de Dios sugerida
«Dejad que los niños se acerquen a mí, porque de los que son como ellos es el reino de los cielos» (Mateo 19, 14).
Propósito
Cuidaré hoy con especial cariño a los más pequeños y débiles de mi entorno, y trataré de responder con mansedumbre.
Oración del día
Señor Jesús, manso y humilde de corazón, te presento a los mansos, a los humildes y a los niños. Guárdalos bajo tu protección, defiéndelos de todo mal y hazlos crecer en tu amor. Y concédeme a mí la gracia de hacerme pequeño, para poder entrar en tu Reino. Amén.
Día séptimo — Los que veneran la Divina Misericordia
Memoria histórica
Con el paso de los años, millones de fieles de todo el mundo han hecho suya esta devoción. El santuario de Cracovia-Łagiewniki, donde reposan los restos de santa Faustina, se ha convertido en un lugar de peregrinación universal, y desde el año 2000 la Iglesia celebra cada año el Domingo de la Divina Misericordia.
Meditação
Hoy rezamos por quienes veneran y difunden la Divina Misericordia. Son los que confían en el amor de Dios y se esfuerzan por ser también ellos misericordiosos con los demás, porque la devoción verdadera no se queda en sentimientos, sino que se traduce en obras. Pedimos que su fe sea firme, que no se dejen llevar por la superstición ni por promesas fáciles, y que vivan lo que rezan.
Palabra de Dios sugerida
«Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia» (Mateo 5, 7).
Propósito
Haré hoy una obra concreta de misericordia, para que mi devoción no se quede solo en palabras.
Oración del día
Señor Jesús, te presento a todos los que veneran tu misericordia y confían en tu amor. Que su devoción sea sincera y fecunda en obras de caridad. Consérvalos firmes en la fe, líbralos de todo engaño y haz de ellos testigos creíbles de tu bondad ante el mundo. Amén.
Día octavo — Las almas del purgatorio
Memoria histórica
La Iglesia ha creído siempre en la comunión de los santos, ese vínculo de caridad que une a los fieles de la tierra con los difuntos que se purifican y con los bienaventurados del cielo. Rezar por los difuntos es una de las obras de misericordia más antiguas del pueblo cristiano.
Meditação
Hoy encomendamos a las almas del purgatorio, aquellas que, salvadas ya, terminan su purificación antes de gozar plenamente de Dios. Ellas ya no pueden ayudarse a sí mismas, pero nosotros podemos aliviarlas con la oración, con la Eucaristía y con las buenas obras. Es un gesto de justicia y de amor acordarnos de quienes nos precedieron y también de tantos difuntos por los que ya nadie reza. La misericordia se extiende más allá de la muerte.
Palabra de Dios sugerida
«Es un pensamiento santo y saludable rogar por los difuntos, para que sean liberados de sus pecados» (2 Macabeos 12, 46).
Propósito
Ofreceré hoy mi oración y, si puedo, la santa misa por los difuntos de mi familia y por los más olvidados.
Oración del día
Señor Jesús, dueño de la vida y de la muerte, te presento a las almas que se purifican en el purgatorio. Aplícales los méritos de tu Pasión, alivia su espera y ábreles cuanto antes las puertas del cielo. Que tu misericordia sea para ellas descanso, luz y paz eterna. Amén.
Día noveno — Las almas tibias
Memoria histórica
La novena culmina en vísperas del Domingo de la Divina Misericordia, la fiesta que san Juan Pablo II estableció para toda la Iglesia el 30 de abril del año 2000, el mismo día en que canonizó a santa Faustina. El último día está dedicado a un grupo particularmente necesitado: las almas tibias, aquellas cuya fe se ha enfriado.
Meditação
La tibieza es un peligro sutil: no es la negación abierta de Dios, sino la indiferencia, la fe apagada que ya no arde ni se compromete. Es un estado cómodo y engañoso que aleja poco a poco del amor. Por eso la novena termina precisamente aquí, porque esta situación puede tocarnos a todos. Pedimos hoy que el fuego del Espíritu vuelva a encender los corazones fríos, empezando por el nuestro, para llegar a la Pascua con una fe viva.
Palabra de Dios sugerida
«Ojalá fueras frío o caliente. Pero como eres tibio, voy a vomitarte de mi boca» (Apocalipsis 3, 15-16).
Propósito
Examinaré con sinceridad dónde se ha enfriado mi fe y daré un paso concreto para reavivarla, empezando por el sacramento de la reconciliación.
Oración del día
Señor Jesús, fuego de amor, te presento a las almas tibias y también a la mía cuando se enfría. Reaviva en nosotros la llama de la fe, sacúdenos de la indiferencia y devuélvenos el gozo de amarte. Que, purificados por tu misericordia, lleguemos a celebrar tu Pascua con el corazón encendido. Amén.
Oração final de cada dia
Señor Jesús, en quien confío, te doy gracias por tu misericordia sin límites. Recibe la ofrenda de este día y de las almas que hoy te he encomendado. Hazme misericordioso como tú lo eres, para que sepa perdonar, comprender y servir. Y cuando llegue mi hora, recíbeme también a mí en el océano de tu bondad, donde reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Peticiones comunitarias
- Por la Iglesia entera, para que anuncie sin miedo la misericordia de Dios a todos los hombres.
- Por el Papa, los obispos, los sacerdotes y los religiosos, para que sean testigos fieles del amor misericordioso.
- Por los pecadores y por los que se han alejado de Dios, para que descubran que siempre pueden volver a Él.
- Por los que no creen y por los que buscan la verdad, para que la luz de Cristo llegue a su corazón.
- Por la unidad de todos los cristianos, para que lleguen a formar un solo rebaño bajo un solo Pastor.
- Por los enfermos, los ancianos y los que sufren en soledad, para que encuentren consuelo en la ternura de Dios.
- Por los difuntos, especialmente por los más olvidados, para que gocen pronto de la luz eterna.
- Por nosotros mismos, para que, reavivada nuestra fe, seamos artesanos de misericordia en medio del mundo.
Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.
