Oraciones y novenas marianas · Cáceres
Nueve días de oración a Nuestra Señora de la Montaña, patrona de Cáceres, venerada en su santuario sobre el cerro que domina la ciudad.
Nueve días previos a su fiesta · Bajada y romería en primavera

Novena original de rezaelrosario.org.
Las meditaciones y oraciones propias de esta página han sido preparadas expresamente para acompañar durante nueve días esta devoción. No son transcripción ni adaptación encubierta de ediciones ajenas.
La Virgen que vela sobre Cáceres
Sobre la ciudad de Cáceres, en el cerro que llaman de la Montaña —en la Sierra de la Mosca—, se levanta el santuario de Nuestra Señora de la Montaña, patrona de la ciudad. Desde allí arriba, la Virgen parece velar el caserío antiguo, las torres y los campos de Extremadura. Esta novena quiere ser un camino de nueve días para subir, con el corazón, a ese monte donde la fe cacereña ha ido a encontrarse con Dios durante siglos, y para dejar que la Madre acompañe nuestros trabajos, nuestras enfermedades y nuestras esperanzas.
Conviene decirlo desde el principio con claridad: en esta novena no adoramos a María, porque la adoración pertenece solo a Dios —Padre, Hijo y Espíritu Santo—. A la Virgen la honramos y la invocamos como intercesora, como la que reza con nosotros y por nosotros ante su Hijo, del mismo modo que pedimos la oración de una madre. Todo lo que aquí se le pide, ella lo lleva a Cristo; y Cristo es quien salva, perdona y sana. Con esa fe recta acudimos a Nuestra Señora de la Montaña, para que nos enseñe a subir al monte del Señor.
Datos esenciales
- Advocación: Nuestra Señora de la Montaña, patrona de la ciudad de Cáceres.
- Lugar: santuario en el cerro de la Montaña, en la Sierra de la Mosca, sobre la ciudad de Cáceres (Extremadura, España).
- Custodios: el santuario está atendido por la Iglesia diocesana; a lo largo de su historia ha contado con capellanes y con la devoción de las cofradías y del pueblo cacereño.
- Marco eclesial: Diócesis de Coria-Cáceres.
- Fiesta: la devoción tiene su momento principal en primavera, con la célebre bajada de la imagen a la ciudad y la romería y fiestas en su honor. Las fechas de la bajada y de la subida son móviles y se fijan cada año según el calendario litúrgico y las costumbres locales; conviene consultar el programa de la diócesis o de la cofradía.
- Coronación: la imagen fue coronada canónicamente, reconocimiento eclesial del arraigo de esta devoción popular. Para la fecha exacta y los detalles, conviene remitirse a las fuentes oficiales del santuario y de la diócesis.
- Devoción: profundamente arraigada en Cáceres, se transmite de generación en generación y se expresa sobre todo en la romería, en la bajada de la Virgen a la ciudad y en la visita constante de los fieles al santuario del cerro.
Cómo prepararse para rezar la novena
Una novena es un camino de nueve días de oración perseverante, hecho a imagen de los días en que los discípulos, junto con María, perseveraron unánimes en la oración esperando el don del Espíritu Santo. No es una fórmula mágica ni un modo de arrancar favores, sino una escuela de constancia y de confianza filial. Rezar nueve días seguidos ayuda a que la oración deje de ser un impulso pasajero y se convierta en trato sereno con Dios.
Para prepararte, busca cada día un momento y un lugar tranquilos, aunque sean sencillos: un rincón de la casa, una vela encendida, una imagen de la Virgen si la tienes. Antes de empezar, aquieta el corazón, deja a un lado las prisas y ponte conscientemente en la presencia de Dios. Si puedes, acompaña estos nueve días con la participación en la Misa y, en algún momento, con el sacramento de la Reconciliación, para que la petición nazca de un corazón que quiere convertirse.
Reza sin prisa y con tus propias necesidades a cuestas: las tuyas y las de quienes te has propuesto encomendar. Puedes rezar a solas o en familia, en voz alta o en silencio. Lo esencial no es la cantidad de palabras, sino la verdad del corazón que se dirige a Dios por medio de la intercesión de María, la Virgen de la Montaña, y que se deja educar poco a poco en la fe, la esperanza y la caridad.
Orden propuesto para cada día
- Ponte en la presencia de Dios y haz la señal de la cruz.
- Reza la oración inicial, común a todos los días.
- Invoca al Espíritu Santo con la invocación propuesta.
- Lee con calma la memoria histórica y la meditación del día.
- Acoge la Palabra de Dios sugerida y guarda un breve silencio.
- Formula el propósito concreto del día y reza la oración propia.
- Añade tus peticiones personales y las de la comunidad.
- Concluye con un padrenuestro, un avemaría y un gloria, y la señal de la cruz.
Oração inicial para cada dia
Dios y Padre nuestro, que has querido darnos en María, la Madre de tu Hijo, un signo de tu ternura y una intercesora atenta a nuestras necesidades: mírame aquí, a los pies de Nuestra Señora de la Montaña, que desde el cerro vela sobre la ciudad de Cáceres. Concédeme durante estos nueve días un corazón perseverante, humilde y confiado. Que, al honrar a tu Sierva fiel, aprenda a adorarte solo a ti y a subir cada día el monte de tu santa voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Invocación al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, y enciende en mí el fuego de tu amor. Tú que llenaste de gracia a la Virgen María y la hiciste morada del Verbo, purifica mis intenciones, ordena mis deseos y enséñame a orar como conviene. Dame docilidad para escuchar la Palabra y fortaleza para cumplirla, de modo que estos días de novena me acerquen de verdad a Cristo. Amén.
Día primero — Cáceres a los pies de su Madre
Memoria histórica
Nuestra Señora de la Montaña es venerada como patrona de la ciudad de Cáceres. Su santuario se alza en el cerro de la Montaña, en la Sierra de la Mosca, dominando el casco antiguo y los campos que lo rodean. Durante siglos, los cacereños han subido hasta allí para presentar a la Virgen sus gozos y sus penas, hasta el punto de que la devoción a «la Montaña» se ha convertido en una seña de identidad de la ciudad, transmitida de padres a hijos.
Meditação
Comenzamos esta novena reconociendo, con sencillez, que somos un pueblo que necesita levantar la mirada. Cáceres, a los pies del cerro, es imagen de toda comunidad de creyentes que sabe que su fuerza no está en sí misma, sino en Dios. La Virgen no ocupa el lugar de Dios: nos conduce a Él. Al empezar estos días, pedimos la gracia de mirar hacia lo alto sin orgullo, con la humildad del que sabe que todo lo recibe.
Palabra de Dios sugerida
«Levanto mis ojos a los montes: ¿de dónde me vendrá el auxilio? El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra» (Sal 121,1-2).
Propósito
Hoy dedicaré un momento a mirar mi vida desde arriba, preguntándome dónde pongo de verdad mi seguridad, y confiaré esa respuesta a Dios por intercesión de María.
Oración del día
Señor, que velas sobre tu pueblo como la Virgen de la Montaña vela sobre Cáceres, enséñame a levantar mis ojos hacia ti en medio de mis afanes. Que no busque el auxilio en lo que pasa, sino en ti, que hiciste el cielo y la tierra. Por intercesión de tu Madre, sostén mi confianza. Amén.
Día segundo — El ermitaño y la imagen del cerro
Memoria histórica
La tradición vincula los orígenes de esta devoción al ermitaño Francisco de Paniagua, un hombre de vida penitente que, según la memoria transmitida en Cáceres, se retiró al cerro para dedicarse a la oración y contribuyó a que la imagen de la Virgen recibiera allí culto y peregrinación. La imagen venerada se sitúa en el siglo XVII. Conviene distinguir con honestidad entre lo que la historia documenta y lo que pertenece al relato piadoso conservado por el pueblo; ambos, con su distinto valor, expresan la fe de generaciones.
Meditação
La figura del ermitaño que se retira al monte para orar nos recuerda que la fe necesita silencio y desierto. No todo se construye en el ruido; muchas de las grandes devociones han nacido de la oración escondida de personas humildes. También hoy Dios se sirve de corazones sencillos que buscan su rostro. Al meditar en Paniagua, pedimos aprender que la oración fiel, aunque nadie la vea, es semilla que fructifica para todo un pueblo.
Palabra de Dios sugerida
«Tú, cuando vayas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo escondido» (Mt 6,6).
Propósito
Hoy buscaré un rato de oración a solas, sin prisas ni testigos, para hablar con Dios como quien busca su rostro en el silencio.
Oración del día
Dios de los que te buscan en el silencio, que suscitaste en el cerro de Cáceres corazones dedicados a la oración: dame el gusto de la oración escondida y la constancia de quien no busca ser visto, sino encontrarte a ti. Por intercesión de la Virgen de la Montaña, hazme fiel en lo oculto. Amén.
Día tercero — Subir al monte del Señor
Memoria histórica
El santuario de la Montaña, situado en alto, obliga materialmente a subir: quien quiere visitar a la Virgen ha de emprender una cuesta, dejar la ciudad abajo y ganar altura. Esa geografía ha marcado la piedad cacereña, que asocia la visita a la Virgen con un pequeño camino de ascenso. La Escritura y la tradición cristiana han visto siempre en el monte un lugar privilegiado del encuentro con Dios.
Meditação
Subir cuesta. Todo camino hacia Dios tiene algo de ascenso: pide esfuerzo, renuncia y perseverancia. El profeta invita a los pueblos a subir al monte del Señor para que Él nos enseñe sus caminos. Subir al monte de la Montaña puede ser hoy imagen de nuestra propia conversión: dejar abajo lo que pesa y no ayuda, y buscar la altura de la voluntad de Dios. La Virgen sube delante, mostrándonos el camino que lleva a su Hijo.
Palabra de Dios sugerida
«Venid, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob: él nos instruirá en sus caminos y marcharemos por sus sendas» (Is 2,3).
Propósito
Hoy identificaré un peso concreto que me impide subir hacia Dios —un rencor, una pereza, un apego— y daré un primer paso para soltarlo.
Oración del día
Señor, tú llamas a los pueblos a subir a tu monte para aprender tus caminos. Dame el ánimo de emprender la cuesta de la conversión sin desalentarme por el esfuerzo. Que, como quien sube al santuario de la Montaña, deje abajo lo que me estorba y busque la altura de tu voluntad. Por intercesión de María. Amén.
Día cuarto — La bajada de la Virgen a la ciudad
Memoria histórica
Uno de los momentos más queridos de esta devoción es la bajada de la imagen desde el santuario del cerro hasta la ciudad, que congrega en primavera a miles de cacereños en romería y fiestas en honor de la patrona. La Virgen deja por unos días su santuario en lo alto y desciende hasta las calles y las plazas para estar entre los suyos. La fecha de la bajada es móvil y varía cada año; conviene consultar el programa oficial.
Meditação
La bajada de la Virgen a la ciudad es una imagen hermosa de un misterio central de la fe: Dios que baja hasta su pueblo. Así como la imagen desciende del monte para estar entre los cacereños, el Hijo de Dios se abajó y vino a habitar entre nosotros. María, que lo llevó en su seno, es siempre la que acerca a Dios a los hombres. Contemplar la bajada nos enseña que Dios no se queda distante en la cumbre: viene a nuestras calles, a nuestras casas, a nuestra vida cotidiana.
Palabra de Dios sugerida
«Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria» (Jn 1,14).
Propósito
Hoy acogeré la presencia de Dios en lo cotidiano —en una persona, en un trabajo, en un encuentro— reconociendo que Él ha querido bajar hasta mi vida real.
Oración del día
Dios que te abajaste hasta nosotros y quisiste habitar entre los hombres, gracias porque no te quedas lejos en la cumbre, sino que vienes a nuestras calles. Como la Virgen de la Montaña baja a Cáceres para estar con los suyos, ven tú a mi vida y quédate conmigo. Por su intercesión maternal te lo pido. Amén.
Día quinto — La fe sencilla del pueblo cacereño
Memoria histórica
La devoción a Nuestra Señora de la Montaña no se explica solo por su santuario o por su historia, sino sobre todo por la fe de un pueblo que, generación tras generación, ha hecho suya a esta Virgen. Cofradías, familias, romeros y devotos anónimos han mantenido viva la peregrinación al cerro y el amor a la patrona. Esta piedad popular, sencilla y perseverante, es un tesoro que la Iglesia reconoce y acompaña.
Meditação
La piedad popular, cuando es recta, es una manera verdadera de amar a Dios: la del corazón sencillo que sabe rezar, encomendarse y agradecer. Jesús alabó al Padre por revelarse a los pequeños. La fe de tantas personas humildes de Cáceres, que suben al cerro con confianza, nos enseña que no hace falta ser sabio para acercarse a Dios: basta un corazón que confía. Pidamos hoy no despreciar esa sencillez, sino aprender de ella.
Palabra de Dios sugerida
«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y las has revelado a la gente sencilla» (Mt 11,25).
Propósito
Hoy cuidaré mi fe con un gesto sencillo y concreto de piedad —una visita, una vela, una oración en familia— sin avergonzarme de creer.
Oración del día
Padre, Señor del cielo y de la tierra, que te revelas a los sencillos: gracias por la fe humilde de tantos que suben al cerro de la Montaña a encomendarse a ti. Concédeme un corazón de niño, capaz de confiar sin cálculos. Por intercesión de la Virgen, patrona de Cáceres, guárdame en esa sencillez. Amén.
Día sexto — María en la enfermedad y la prueba
Memoria histórica
Como en tantos santuarios marianos, muchos cacereños han acudido a la Virgen de la Montaña en tiempos de enfermedad, sequía, epidemia o dificultad, presentándole sus necesidades más hondas. Estas súplicas forman parte del rostro más entrañable de la devoción: la de quien, sin poder resolver por sí mismo su prueba, la pone en manos de Dios por medio de su Madre. La Iglesia no promete milagros automáticos, pero sí sostiene la esperanza del que se confía.
Meditação
La enfermedad y la prueba forman parte de toda vida. En esos momentos, la tentación es encerrarse o desesperar. La fe nos enseña otro camino: llevar el dolor a Dios, confiadamente, como el que acude a una madre. María no nos quita la cruz, pero nos acompaña en ella y nos lleva de la mano hacia su Hijo, que cargó con nuestros dolores. Encomendar a la Virgen a los enfermos que conocemos es un modo concreto de amar.
Palabra de Dios sugerida
“Vinde a mim, todos os que estais cansados e sobrecarregados, e eu vos aliviarei” (Mt 11:28).
Propósito
Hoy rezaré por una persona enferma o probada que conozca, y, si puedo, la acompañaré con una visita, una llamada o una ayuda concreta.
Oración del día
Señor Jesús, que invitas a acudir a ti a los cansados y agobiados, mira a cuantos sufren enfermedad o prueba. Por intercesión de la Virgen de la Montaña, consuela a los enfermos, sostén a quienes los cuidan y dame a mí un corazón compasivo que sepa acompañar. En ti pongo mi esperanza. Amén.
Día séptimo — Con María en la caridad
Memoria histórica
La devoción verdadera nunca se queda en el sentimiento: fructifica en obras. En torno a los grandes santuarios marianos han florecido siempre gestos de caridad, hospitalidad con los peregrinos y atención a los pobres. Honrar a la Virgen de la Montaña incluye, por eso, dejarse mover por ella hacia el prójimo, como ella misma, apenas concibió al Señor, se puso en camino para servir a su prima Isabel.
Meditação
En la Visitación, María, llena de Dios, no se guarda el don: sale de prisa a las montañas de Judá para servir. Toda auténtica devoción mariana termina en caridad. No basta subir al cerro y rezar si luego bajamos igual de duros con el hermano. La Virgen nos empuja a la puerta del vecino que necesita, del pobre, del solo. Pedirle hoy es pedirle un corazón que se ponga en camino, como el suyo.
Palabra de Dios sugerida
«En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá» (Lc 1,39).
Propósito
Hoy haré un gesto concreto de caridad con alguien cercano que lo necesite, sin esperar nada a cambio.
Oración del día
María, que apenas llevaste al Señor en tu seno te pusiste en camino para servir, alcánzame la gracia de una fe que se traduzca en obras. Que honrar a la Virgen de la Montaña me haga más atento al hermano necesitado. Por tu intercesión, Señor, hazme instrumento de tu caridad. Amén.
Día octavo — La esperanza que no defrauda
Memoria histórica
Que la Virgen coronada permanezca en lo alto del cerro, velando sobre la ciudad, es para Cáceres un signo constante de esperanza. Generaciones enteras han vivido, sufrido y muerto encomendándose a ella, y han transmitido a sus hijos la certeza de que no estaban solos. La coronación canónica de la imagen expresó eclesialmente ese arraigo y ese amor perseverante del pueblo a lo largo del tiempo.
Meditação
La esperanza cristiana no es un optimismo ingenuo, sino la certeza de que Dios es fiel y de que su amor tiene la última palabra. María es figura y madre de esa esperanza: creyó, esperó contra toda esperanza y hoy es signo de consuelo para el pueblo peregrino. Al mirar a la Virgen en lo alto del cerro, aprendemos a levantar la cabeza en medio de las dificultades, sabiendo hacia dónde caminamos. La esperanza no defrauda.
Palabra de Dios sugerida
«La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones» (Rom 5,5).
Propósito
Hoy renovaré mi esperanza en una situación que me pesa, entregándola a Dios y pidiendo la gracia de no desalentarme.
Oración del día
Dios de la esperanza, que sostienes a tu pueblo peregrino, gracias porque tu amor no defrauda. Como la Virgen de la Montaña permanece en lo alto velando sobre Cáceres, mantén encendida mi esperanza en las horas oscuras. Por su intercesión, dame perseverar hasta el final del camino. Amén.
Día noveno — Enviados desde el monte
Memoria histórica
Cada año, tras la bajada y las fiestas, llega el momento de devolver la imagen a su santuario del cerro: la Virgen vuelve a lo alto y el pueblo regresa a su vida ordinaria, pero renovado en la fe. También esta novena termina hoy, no para cerrarse en sí misma, sino para enviarnos de nuevo a la vida diaria con el corazón transformado. La subida y la bajada del santuario dibujan así el ritmo entero de la vida cristiana: encontrarse con Dios y volver para vivir de ese encuentro.
Meditação
Toda oración verdadera termina en envío. Los discípulos bajaron del monte de la Transfiguración para seguir a Jesús camino de Jerusalén. Nosotros bajamos de estos nueve días para vivir lo rezado: en la familia, en el trabajo, en la ciudad. La Virgen de la Montaña, que sube y baja con su pueblo, nos enseña que el encuentro con Dios no nos aísla, sino que nos devuelve más disponibles a los demás. Que este final sea un comienzo.
Palabra de Dios sugerida
«Haced lo que él os diga» (Jn 2,5).
Propósito
Hoy elegiré un fruto concreto de esta novena para llevarlo a mi vida ordinaria durante las próximas semanas, como respuesta agradecida.
Oración del día
Señor, al terminar esta novena te doy gracias por estos días a los pies de la Virgen de la Montaña. No permitas que todo quede en palabras: envíame a vivir lo que he rezado, atento a hacer lo que tú digas. Por intercesión de tu Madre, patrona de Cáceres, acompáñame en el camino. Amén.
Oração final
Nuestra Señora de la Montaña, Madre y patrona de Cáceres, que desde tu santuario en el cerro velas sobre la ciudad y sus gentes: al concluir esta novena te damos gracias por tu presencia maternal y por habernos acompañado en estos nueve días. No eres tú a quien adoramos —solo a Dios se debe la adoración—, pero sí eres nuestra intercesora fiel, la que reza con nosotros y nos lleva de la mano hasta tu Hijo. Preséntale nuestras peticiones, sostén nuestra fe, aviva nuestra esperanza y ensancha nuestra caridad. Enséñanos a subir cada día al monte del Señor y a bajar después a servir a los hermanos, hasta que, terminada nuestra peregrinación, veamos el rostro de Dios en la patria del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Peticiones de la comunidad
- Por la ciudad de Cáceres y por toda la Diócesis de Coria-Cáceres, para que crezcan en la fe y en la caridad fraterna.
- Por los enfermos y los que sufren en cuerpo o en alma, para que encuentren consuelo y compañía, y por quienes los cuidan.
- Por las familias, para que sepan transmitir a los hijos una fe sencilla y verdadera, como la que sube al cerro de la Montaña.
- Por los que se sienten solos, abandonados o alejados de Dios, para que descubran que la Madre los espera y los acerca a su Hijo.
- Por los difuntos, en especial los de nuestras familias y los devotos de la Virgen de la Montaña, para que gocen de la vida eterna.
- Por todos los que rezan esta novena, para que el encuentro con Dios en estos días fructifique en obras de bien durante todo el año.
Novena preparada por el equipo de rezaelrosario.org como material devocional original. Los datos históricos se ofrecen conforme a la tradición y al magisterio de la Iglesia; la devoción se dirige a Dios, y a María se le pide su intercesión.

