Sagrada Escritura
Venderlo todo parecía pérdida hasta que el tesoro y la perla cambiaron el valor de cada cosa.
Jesús comparó el Reino de los cielos con un tesoro escondido en un campo. Quien lo encontró volvió a ocultarlo y, lleno de alegría, vendió todo para comprar aquel terreno. También lo comparó con un mercader que buscaba perlas finas y, al hallar una de gran valor, vendió cuanto tenía para adquirirla. Mirado solo desde fuera, desprenderse de todo podía parecer una pérdida desmesurada.
La alegría de ambos reveló después lo que los demás no veían: no renunciaban por amor al vacío, sino porque habían encontrado algo de valor incomparable. La venta solo se entendía desde el descubrimiento. Así, Jesús no presenta la vida cristiana como una colección de privaciones con las que comprar el amor de Dios. Encontrar el Reino reordena el corazón: algo que ocupaba el primer puesto deja de gobernarlo porque Cristo vale más. La renuncia cristiana no niega el valor relativo de los bienes; nace de una alegría mayor que hace posible elegir con libertad.
01
Lo que parecía
Parecía absurdo desprenderse de todo lo conocido por un campo o una sola perla.
02
Lo que descubrimos
Después se comprendió que la renuncia tenía sentido desde la alegría de haber encontrado un bien de valor incomparable.
03
Para tu vida
Hoy no miraré solo lo que dejo: recordaré a quién he encontrado y soltaré una cosa concreta que compite con su primer lugar.
Oración
Una oración para hoy
Jesús, tesoro de mi vida, hazme descubrir tu valor para que mis renuncias nazcan de la alegría y no del miedo. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Sagrada Escritura. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
- Evangelio según san Mateo 13,44-46
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