Sagrada Escritura
La mujer no descontó la pérdida: encendió una lámpara hasta encontrar aquella moneda concreta.
Para responder a quienes murmuraban porque acogía a pecadores, Jesús contó la parábola de una mujer que tenía diez monedas y perdió una. Podía parecer razonable aceptar la pérdida: aún conservaba nueve. Una sola moneda, caída en algún rincón de una casa oscura, parecía poca cosa frente a lo que seguía a salvo.
La mujer no hizo ese cálculo. Encendió una lámpara, barrió la casa y buscó cuidadosamente hasta encontrarla. Entonces convocó a amigas y vecinas para compartir su alegría. Jesús explicó que así hay alegría entre los ángeles de Dios por un pecador que se convierte. Después, lo que parecía una pérdida menor reveló el valor irreemplazable de una persona concreta. La parábola no describe a Dios como indiferente mientras queden muchos, sino como quien busca y celebra el regreso. Tampoco presenta al encontrado como una molestia recibida a regañadientes: el desenlace es una fiesta. La luz nueva alcanza a quien se siente reducido a número o cree haber quedado fuera.
01
Lo que parecía
Que perder a una entre diez podía asumirse sin buscar demasiado, porque la mayoría permanecía y compensaba aquella ausencia.
02
Lo que descubrimos
Que para Dios nadie es una cifra reemplazable: busca a la persona concreta y su regreso despierta alegría, no una acogida de mala gana.
03
Para tu vida
Cuando me sienta perdido recordaré: Dios no dice «me quedan otros»; me busca a mí y se alegra de encontrarme.
Oración
Una oración para hoy
Señor Jesús, la moneda perdida — una sola importa. Sostén mi fe cuando no comprenda, enséñame a recibir tu luz y a responder hoy con verdad y amor. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Sagrada Escritura. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
- Evangelio según san Lucas 15,8-10
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