Vida de un Siervo de Dios
Quería poner su formación médica al servicio de los demás, pero una conversación con su madre le mostró a quiénes necesitaba mirar.
El Siervo de Dios José Gálvez Ginachero sabía que quería servir, pero no comprendía aún dónde podía ser más útil. Nacido en Málaga en 1866 y formado en París y Berlín, llegó a plantearse el sacerdocio y orientó primero su medicina hacia la otorrinolaringología. Tenía preparación y voluntad; le faltaba reconocer el rostro concreto de quienes más necesitaban esos dones.
Entonces habló con su madre sobre el modo de hacer mayor bien. Ella le señaló una realidad cercana y terrible: muchas parturientas morían. Aquella observación abrió la puerta que él todavía no había visto. Ocurrió que reorientó su carrera hacia la obstetricia y comprendió que su vocación estaba precisamente junto a las madres que otros no miraban. Después vivió la medicina como un «sacerdocio de los cuerpos», un servicio cristiano ejercido con ciencia, constancia y caridad.
Durante cincuenta y ocho años trabajó en el Hospital Civil de Málaga y fue su director desde 1923. Introdujo nuevas medidas de higiene que redujeron drásticamente la mortalidad materno-infantil. Nunca cobró su sueldo del hospital: lo entregaba a los pobres. No abandonó la razón ni la competencia profesional para servir a Dios; las puso al cuidado de vidas concretas. Murió en 1952. Hoy es Siervo de Dios y su causa se estudia en Roma. Su historia invita a escuchar cuando alguien cercano señala una necesidad que nuestras capacidades aún no habían aprendido a ver.
01
Lo que parecía
Que bastaba con querer servir, aunque todavía no supiera dónde su formación podía salvar más vidas.
02
Lo que descubrimos
Comprendió que su vocación médica estaba donde otros no miraban, junto a las madres que morían al dar a luz.
03
Para tu vida
Preguntaré hoy a una persona de confianza qué necesidad no estoy viendo y dedicaré una capacidad concreta a servir a quien me señale.
Oración
Una oración para hoy
Señor Jesús, abre mis ojos a quienes necesitan los dones que he recibido. Dame competencia, humildad y una caridad que se convierta en servicio concreto. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de un Siervo de Dios. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
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