Jacinto Alegre — Murió sin abrir la casa que llevaría su nombre

Jacinto Alegre entrega los planos y notas de un futuro Cottolengo a un jesuita y un laico mientras la casa aún no existe.
Representación artística original creada para esta meditación.

Vida de un venerable

Luchó por crear en Barcelona un hogar para enfermos pobres y abandonados. Murió sin verlo comenzar; dos años después otros abrieron la casa con su nombre.

Jacinto Alegre nació en Terrassa en 1874, entró en la Compañía de Jesús y fue ordenado sacerdote. En Barcelona visitaba hospitales, acompañaba enfermos, escuchaba confesiones y trabajaba con pobres. Conoció la obra de san José Benito Cottolengo en Turín.

Comprendió que Barcelona necesitaba una casa para enfermos extremadamente pobres, personas incurables o sin familia que no encontraban atención. Buscó apoyos, habló con superiores y comunicó con insistencia aquel proyecto a colaboradores laicos y religiosos.

En 1930 enfermó gravemente. Murió el 10 de diciembre sin haber conseguido abrir el Cottolengo. No decimos que su muerte fuera necesaria para que otros asumieran la obra. Humanamente podía parecer que el proyecto terminaba antes de existir.

Su superior Juan Guim y el laico Rómulo Zaragoza habían recibido la idea y se comprometieron a continuarla. En 1932 abrió en Barcelona el primer Cottolengo del Padre Alegre. La casa comenzó cuando la mano que había sembrado el proyecto ya no podía dirigirla y llevó precisamente su nombre.

Francisco reconoció sus virtudes heroicas en 2014. No todo servicio valioso está destinado a quedar terminado por quien lo inicia. Comunicar bien una visión, formar colaboradores y entregar una semilla puede ser una parte completa de la misión, aunque otro vea el fruto.

01

Lo que parecía

Que morir sin haber abierto la casa demostraba que años de esfuerzo habían terminado en una obra fallida.

02

Lo que descubrimos

Que la idea entregada a otros podía sobrevivirlo y abrir dos años después una casa que llevaría su nombre.

03

Para tu vida

Compartiré con claridad una obra buena que no puedo completar para que otra persona pueda continuarla.

Oração

Una oración para hoy

Señor Jesús, por la intercesión que pedimos al venerable Jacinto Alegre, bendice a los enfermos abandonados y a quienes continúan obras que otros no pudieron terminar. Haznos sembradores generosos. Santa María, llévanos a Cristo. Amén.

Origen y referencias

Origen de esta meditación: Vida de un venerable. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.

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Reina de la Paz · Medjugorje

Uma mensagem para reflexão.

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Fragmento de un presunto mensaje, presentado con prudencia conforme a la Nota vaticana de 2024.

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