Vida de un venerable
Había servido catorce años en Jacona y promovido escuelas, un orfanato, vocaciones y obras sociales. El conflicto con su obispo terminó apartándolo de la parroquia.
José Antonio Plancarte y Labastida nació en Ciudad de México en 1840. Después de formarse en Roma regresó a México y fue párroco de Jacona durante catorce años.
Allí fundó escuelas y un asilo para niñas huérfanas, reconstruyó un santuario, promovió el ferrocarril entre Jacona y Zamora, acompañó vocaciones y fundó las Hijas de María Inmaculada de Guadalupe.
Su actividad provocó dificultades, envidias y conflictos. El Dicasterio afirma que el obispo de Zamora lo depuso como párroco. No atribuimos motivos más precisos de los documentados ni presentamos todo desacuerdo con una autoridad como injusticia.
Su tío, arzobispo de Ciudad de México, lo llamó a la capital. Durante los diecisiete años siguientes continuó su misión: fue rector del seminario, construyó un templo para la adoración perpetua y trabajó en la basílica y colegiata de Guadalupe.
Francisco reconoció sus virtudes heroicas en 2020. Perder la parroquia tuvo consecuencias dolorosas, pero no convirtió los catorce años anteriores en inútiles ni los diecisiete posteriores en una mera espera para recuperar el puesto.
01
Lo que parecía
Que ser apartado de la parroquia donde había desplegado tantas obras podía significar que su etapa fecunda quedaba destruida.
02
Lo que descubrimos
Que todavía podía servir durante diecisiete años en otro lugar y con responsabilidades distintas, sin necesitar volver al cargo perdido.
03
Para tu vida
Si pierdo un puesto, distinguiré el duelo legítimo por lo perdido de la conclusión falsa de que ya no puedo ofrecer nada en otro lugar.
Oração
Una oración para hoy
Señor Jesús, por la intercesión que pedimos al venerable José Antonio Plancarte, acompaña a quienes son apartados de una responsabilidad y muéstrales dónde pueden seguir sirviendo con verdad. Santa María, llévanos a Cristo. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de un venerable. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
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