Vida de un santo
Una escena extrema de abandono infantil le mostró una miseria que no podía resolver con una explicación. Su respuesta fue abrir una casa y comenzar a cuidar vidas concretas.
José María de Yermo y Parres nació en 1851 en una familia acomodada de México. Perdió a su madre poco después de nacer, fue criado por una tía y, tras un discernimiento que incluyó una entrada y salida de la Congregación de la Misión, fue ordenado sacerdote diocesano en 1879.
En diciembre de 1885 presenció una escena terrible junto al río de León: unos animales disputaban los cuerpos de dos recién nacidos abandonados. El hecho está recogido por el Dicasterio para las Causas de los Santos. No hace falta recrearlo con morbo ni convertirlo en una lección fácil; mostraba hasta dónde podía llegar el desamparo.
José María no podía borrar lo que había visto ni ofrecer una explicación que volviera aceptable aquella muerte. Sí podía negarse a tratarla como un episodio ajeno. El 13 de diciembre de 1885 inauguró un hogar para personas abandonadas y necesitadas con la ayuda de cuatro jóvenes mujeres.
Aquel comienzo dio origen a las Siervas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Pobres. La obra creció con escuelas, hospitales, orfanatos, casas para ancianos y atención a indígenas tarahumaras. Su respuesta no devolvió la vida a aquellos niños ni convirtió el horror en bien; hizo que otros abandonados encontraran una puerta abierta.
Murió en 1904. Juan Pablo II lo beatificó en 1990 y lo canonizó en 2000. Su historia no enseña que todo dolor esconda una explicación, sino que una realidad insoportable puede dejar de ser solo algo contemplado cuando alguien acepta responder por la parte concreta que sí está en sus manos.
01
Lo que parecía
Que ante una forma extrema de abandono solo quedaban el horror, la impotencia o una explicación incapaz de reparar lo ocurrido.
02
Lo que descubrimos
Que no poder deshacer una tragedia no impide construir una respuesta concreta para quienes todavía pueden ser acogidos.
03
Para tu vida
Cuando una realidad dolorosa me desborde, no la usaré para fabricar explicaciones; preguntaré con prudencia qué persona viva y concreta puedo cuidar hoy.
Oração
Una oración para hoy
Señor Jesús, por la intercesión de san José María de Yermo, haznos reconocer la dignidad de cada niño y de cada persona abandonada; líbranos de pasar de largo y enséñanos a responder sin convertir el dolor ajeno en una explicación. Santa María, llévanos a Cristo. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de un santo. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
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