Vida de un beato
Su madre había buscado consejo después de una grave enfermedad y de una advertencia médica sobre nuevos embarazos. Eduardo fue el último de sus 22 hijos; décadas después recibió, sin que nadie conociera la historia, la cruz de aquel obispo.
Eduardo Francisco Pironio nació en Nueve de Julio, Argentina, en 1920 y fue el menor de 22 hermanos. Él mismo contaba que su madre había enfermado gravemente después del primer parto y que los médicos le advirtieron del riesgo que supondrían nuevos embarazos.
Buscó acompañamiento en el obispo auxiliar de La Plata. La respuesta que recibió pertenece a una época y a unas circunstancias concretas; no debe convertirse en consejo médico general ni utilizarse para ignorar riesgos de salud. Pironio recordaba que su madre confió su vida a Dios, tuvo otros 21 hijos y vivió hasta los 82 años.
Eduardo entró en el seminario, fue ordenado sacerdote y dedicó años a la formación, la enseñanza y el acompañamiento. En 1964 fue nombrado precisamente obispo auxiliar de La Plata: ocupaba el ministerio que había ejercido aquel prelado consultado por su madre antes de su nacimiento.
Durante su ordenación episcopal, el arzobispo le entregó una cruz pectoral. No conocía la historia familiar. Era la cruz que había pertenecido a aquel mismo obispo. Pironio recibió así un objeto que enlazaba silenciosamente su nuevo ministerio con una conversación sucedida décadas antes de que él pudiera recordarla.
Llegó a ser cardenal, colaboró estrechamente en la recepción del Concilio Vaticano II y sirvió a la vida religiosa y a los laicos desde la Santa Sede. Murió en 1998 y fue beatificado en Luján en 2023.
01
Lo que parecía
Que la conversación vivida por su madre antes de su nacimiento pertenecía solamente al pasado íntimo de la familia.
02
Lo que descubrimos
Que, sin buscarlo ni conocerlo quien hizo el regalo, aquella memoria regresó materialmente en la cruz pectoral del obispo cuya sede auxiliar él comenzaba a ocupar.
03
Para tu vida
Preguntaré qué objetos, palabras y gestos familiares conservo sin conocer todavía toda su historia. Escuchar a los mayores puede revelar que una parte de mi camino empezó mucho antes de que yo pudiera recordarla.
Oração
Una oración para hoy
Señor Jesús, por la intercesión del beato Eduardo Pironio, bendice a las familias que transmiten la fe entre generaciones; danos prudencia para cuidar la vida y memoria agradecida para reconocer el bien recibido antes de poder nombrarlo. Santa María de Luján, intercede por nosotros y llévanos a Cristo. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de un beato. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
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