Vida de una beata
Era una campesina italiana con poco dominio del castellano. En el Hospital de Niños de La Plata comenzó ocupándose de la cocina; durante 54 años ayudó a transformarlo hasta que el hospital recibió su nombre.
Antonina De Angelis nació en 1880 en una pequeña población rural de los Abruzos, Italia. Entró en las Hijas de Nuestra Señora de la Misericordia, tomó el nombre de María Ludovica y en 1907 fue enviada a Argentina.
No llegó con títulos sanitarios ni una gran formación académica. Su castellano conservaba acentos italianos y abruceses. En el Hospital de Niños de La Plata su primer servicio estable fue la cocina.
Aquella tarea no la dejó al margen de la misión. Conoció desde allí las necesidades de los niños, del personal y de las familias. Cuando fue responsable de la comunidad religiosa, su capacidad práctica se convirtió en un servicio de coordinación y búsqueda de recursos.
Durante décadas impulsó salas de operaciones, nuevas habitaciones, equipamiento, una casa de convalecencia infantil en Mar del Plata, una iglesia y una granja en City Bell para proporcionar alimentos sanos. San Juan Pablo II destacó que creó entre los colaboradores del hospital un ambiente de familia, alegría y responsabilidad.
Murió en 1962 después de 54 años en Argentina. El Hospital de Niños de La Plata pasó a llamarse Hospital Interzonal de Agudos Especializado en Pediatría «Sor María Ludovica». Fue beatificada en 2004.
01
Lo que parecía
Que una religiosa extranjera con poca formación, castellano imperfecto y destinada a cocinar solo podía ocupar un lugar secundario en una gran institución sanitaria.
02
Lo que descubrimos
Que conocer bien una necesidad desde el servicio cotidiano podía convertirla en una líder capaz de movilizar personas y recursos sin dejar de cuidar lo pequeño.
03
Para tu vida
No despreciaré el lugar desde el que empiezo. Aprenderé cómo funciona, escucharé a quienes lo habitan y dejaré que la responsabilidad crezca desde el servicio bien hecho, no desde la obsesión por el cargo.
Oração
Una oración para hoy
Señor Jesús, por la intercesión de la beata María Ludovica De Angelis, bendice a quienes sostienen hospitales desde tareas poco visibles; dales sabiduría práctica, alegría y audacia para poner cada recurso al servicio de los enfermos. Santa María, Salud de los enfermos, intercede por nosotros y llévanos a Cristo. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de una beata. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
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