Vida de un santo
Se embarcó rumbo a México con deseo de misión y hasta de martirio. La gota obligó a devolverlo a España antes de cruzar el Atlántico, pero no pudo devolver su entrega.
Alonso de Orozco nació en Oropesa, Toledo, en 1500. Ingresó en la Orden de San Agustín, fue ordenado sacerdote y pronto destacó como predicador. En 1549 pidió partir hacia México. Las fuentes oficiales conservan incluso la intensidad de su deseo: quería anunciar el Evangelio en aquellas tierras y estaba dispuesto a entregar la vida hasta el martirio.
Embarcó con los demás misioneros, pero durante la navegación hacia las islas Canarias reapareció con gravedad la gota artrítica que padecía. Los médicos temieron por su vida y le prohibieron continuar. Alonso tuvo que regresar a España. El océano que esperaba cruzar quedó delante de él y el viaje misionero terminó casi al comenzar.
No sabemos por qué enfermó entonces y no debemos presentar la enfermedad como una maniobra de Dios. Tampoco hace falta disminuir la decepción: había discernido, obtenido destino, subido al barco y dejado atrás su tierra. Volver podía parecer la negación exacta de aquello para lo que acababa de ponerse en camino.
Pero México se cerró sin que su condición apostólica desapareciera. En España siguió predicando, escribió numerosas obras espirituales y atendió de manera concreta a pobres, enfermos y presos. También impulsó fundaciones religiosas. La entrega que pensaba vivir al otro lado del Atlántico encontró personas reales y necesidades reales en el lugar al que había sido devuelto.
Murió en Madrid en 1591. San Juan Pablo II lo canonizó el 19 de mayo de 2002 y destacó su servicio a los necesitados, especialmente en hospitales y cárceles. La canonización no convierte el viaje frustrado en un fracaso aparente preparado para un éxito mayor; reconoce una vida santa que aprendió a servir después de no llegar donde quería.
Que no puedas alcanzar la misión que soñabas no significa que te hayas quedado sin misión. Puede cambiar el mapa sin desaparecer la llamada. Alonso no necesitó fingir que México nunca le había importado: aceptó el regreso y preguntó de nuevo a quién podía anunciar a Cristo, consolar y servir desde el lugar que ahora tenía delante.
01
Lo que parecía
Que la enfermedad y el regreso convertían en fracaso la misión para la que se había embarcado rumbo a México.
02
Lo que descubrimos
Que se cerró aquel destino, no su entrega misionera: predicó, escribió y sirvió a pobres, enfermos y presos en España.
03
Para tu vida
Si no puedo llegar al lugar donde imaginaba servir, no concluiré demasiado pronto que ya no tengo misión. Haré duelo por la puerta cerrada y volveré a mirar qué personas y necesidades concretas tengo ahora delante.
Oração
Una oración para hoy
Señor Jesús, por intercesión de san Alonso de Orozco, sostén a quienes ven cerrarse la misión que soñaban. Dales libertad para reconocerte y servirte en el lugar que ahora tienen delante. Santa María, mujer disponible a la voluntad de Dios, condúcelos a tu Hijo. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de un santo. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
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