Vida de un beato
Había alcanzado el sacerdocio, pero doce años después descubrió una nueva llamada dentro de su vocación.
Tiburcio Arnáiz conoció la pobreza desde niño: murió su padre y, siendo seminarista, fue alumno externo y sacristán para ayudar a su familia. Fue ordenado sacerdote, párroco y doctor en Teología. Parecía haber alcanzado la meta por la que había trabajado. Sin embargo, percibía que su respuesta a Dios todavía no estaba terminada y no comprendía qué faltaba.
Después de doce años de ministerio diocesano, en 1902 ingresó en la Compañía de Jesús. Ese paso no negó ni volvió inútiles los años anteriores. Ya jesuita, su apostolado lo llevó a los barrios pobrísimos de Málaga, las cárceles, los enfermos y zonas rurales sin formación cristiana. De ese contacto nacieron las Doctrinas Rurales.
El Dicasterio para las Causas de los Santos destacó su creciente entrega de sí mismo y que no se conformó con lo alcanzado. Comprendió que una vocación verdadera podía contener llamadas nuevas: avanzar no exigía borrar su ministerio anterior. Llegar a una meta no clausura toda pregunta; Dios puede volver a preguntar si seguimos dispuestos a caminar.
01
Lo que parecía
No comprendía por qué, alcanzado el sacerdocio, sentía que su respuesta a Dios no estaba terminada.
02
Lo que descubrimos
Comprendió que una vocación verdadera puede contener nuevas llamadas sin negar los doce años anteriores.
03
Para tu vida
Aunque haya alcanzado una meta, seguiré dispuesto a escuchar si Dios me invita a caminar de una manera nueva.
Oração
Una oración para hoy
Señor, dame libertad para escuchar tus nuevas llamadas y servir a quienes más lo necesitan. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de un beato. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
- Dicasterio para las Causas de los Santos, beatificación del beato Tiburcio Arnáiz
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