Sagrada Escritura
Un padre no ocultó la grieta de su fe y descubrió que también desde ella podía pedir ayuda.
Un padre llevó ante Jesús a su hijo, que sufría violentamente desde pequeño. Los discípulos no habían podido ayudarlo. Cuando Jesús llegó, el padre relató su impotencia y pidió: «Si puedes hacer algo, compadécete de nosotros». La respuesta de Jesús le puso delante la cuestión de la fe. En aquel instante, el hombre no podía presentar una confianza firme: llevaba años de dolor, miedo y tentativas fallidas.
No fingió una seguridad que no tenía. Gritó: «Creo; ayuda mi falta de fe». Jesús reprendió al espíritu, tomó al muchacho de la mano y lo levantó. Después, también los discípulos tuvieron que preguntar por qué ellos no habían podido expulsarlo, y Jesús los remitió a la oración. La escena no convierte la fe en mérito que compra una curación ni explica el sufrimiento del hijo. Muestra algo más humilde: una fe incompleta puede dirigirse sinceramente a Cristo. La contradicción confesada se volvió oración, y el padre dejó de ocultar su pobreza para ponerla ante Jesús.
01
Lo que parecía
Que solo una fe segura y sin fisuras podía acercarse dignamente a Jesús, mientras la duda invalidaba la petición del padre.
02
Lo que descubrimos
Que la falta de fe reconocida puede entrar en la oración: Cristo acoge a quien pide ayuda sin ocultar su fragilidad.
03
Para tu vida
No esperaré a creer perfectamente: hoy rezaré «Creo; ayuda aquello en lo que aún no consigo creer».
Oración
Una oración para hoy
Señor Jesús, «creo; ayuda mi falta de fe» — una oración verdadera. Sostén mi fe cuando no comprenda, enséñame a recibir tu luz y a responder hoy con verdad y amor. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Sagrada Escritura. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
- Evangelio según san Marcos 9,14-29
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