Sagrada Escritura
Dos hombres rezaban en el mismo templo, pero uno solo dejó de justificarse comparándose.
Jesús dirigió una parábola a quienes se tenían por justos y despreciaban a los demás. Un fariseo, puesto en pie, enumeró ante Dios sus prácticas y agradeció no ser como otros, incluido el publicano que estaba allí. Sus obras religiosas parecían formar un expediente suficiente, reforzado por los pecados ajenos. A distancia, el publicano no se atrevía a levantar los ojos; se golpeaba el pecho y pedía misericordia.
Jesús declaró que este último bajó a su casa justificado, y el otro no. Después quedó al descubierto lo que no se veía desde la apariencia: la comparación había cerrado la oración del fariseo, mientras la verdad reconocida abrió al publicano a la gracia. No se trata de despreciar las buenas obras ni de negar el pecado, sino de presentarse ante Dios sin usar la caída ajena como pedestal. La oración comienza cuando dejo de defender un personaje y digo la verdad sobre mí a Aquel cuya misericordia necesito.
01
Lo que parecía
Parecía que acumular méritos y compararse favorablemente con otros garantizaba estar bien delante de Dios.
02
Lo que descubrimos
Después se vio que la comparación puede cerrar el corazón, mientras reconocer la propia verdad lo abre a la misericordia.
03
Para tu vida
Hoy no presentaré a Dios el expediente de nadie: diré la verdad sobre mí y pediré su misericordia sin compararme.
Oración
Una oración para hoy
Señor Jesús, ten compasión de mí, pecador; dame una oración humilde, verdadera y libre del desprecio. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Sagrada Escritura. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
- Evangelio según san Lucas 18,9-14
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