Vida de una beata
A los dieciocho años veía clara una misión, pero no recibió permiso para realizarla entera; aprendió a comenzar por la puerta que sí estaba abierta.
Juana María Condesa Lluch creció en una familia acomodada de Valencia. Desde el coche familiar observaba a las jóvenes obreras que iban hacia las fábricas. A los dieciocho años creyó reconocer una llamada: entregar su vida a evangelizarlas, formarlas y ayudarlas. Entonces presentó al arzobispo el proyecto de fundar una congregación. La respuesta inicial fue que era demasiado joven. No comprendía cómo obedecer cuando la misión parecía clara para ella y la autoridad eclesial aún no veía claro el proyecto.
Ocurrieron años de dificultades y espera. Juana María no convirtió su convicción en derecho a imponer inmediatamente una institución, pero tampoco abandonó a las trabajadoras que habían despertado su inquietud. En 1884 recibió permiso para abrir una casa destinada a ellas, aunque todavía no para realizar la congregación imaginada. Comprendió que no necesitaba disponer desde el primer día de la obra completa: podía comenzar fielmente por el bien que ya era posible.
Después la casa creció y, en 1892, llegó la aprobación diocesana de las Esclavas de María Inmaculada. San Juan Pablo II la beatificó en 2003. El giro de Juana María une perseverancia y docilidad: ni confunde la demora con un «no» definitivo ni utiliza el fin bueno para saltarse el discernimiento. A veces la fidelidad consiste en construir la primera habitación, cuidar bien a quienes ya pueden entrar y esperar sin exigir saber cuándo estará terminada la casa entera.
01
Lo que parecía
Que la negativa inicial a fundar toda la congregación la obligaba a escoger entre renunciar a la misión o imponer de inmediato su proyecto.
02
Lo que descubrimos
Comprendió que podía respetar el discernimiento eclesial y comenzar, a la vez, por el servicio concreto que ya le permitían realizar.
03
Para tu vida
En vez de paralizarme porque todavía no puedo realizarlo todo, identificaré el bien permitido y posible que puedo comenzar hoy.
Oración
Una oración para hoy
Señor Jesús, dame paciencia para respetar los tiempos, constancia para no abandonar el bien y humildad para comenzar por lo que hoy es posible. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de una beata. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
- San Juan Pablo II, beatificación de Juana María Condesa Lluch, 2003
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