Vida de un beato
Era un laico guatemalteco, catequista y terciario franciscano. No tenía un cargo llamativo, pero sabía resolver problemas concretos y ponía su coche, su tiempo y sus manos a disposición de la comunidad.
Luis Obdulio Arroyo Navarro vivía en Izabal, Guatemala. Formaba parte de la comunidad cristiana, de la Tercera Orden Franciscana y de Cursillos de Cristiandad. Las fuentes de su beatificación lo recuerdan como un hombre sereno que no buscaba protagonismo.
Tenía capacidades muy ordinarias: conducía, conocía la mecánica y podía hacer pequeñas reparaciones eléctricas. Esas habilidades fueron tomando forma de ministerio. Si había un herido o una mujer de parto, los llevaba al hospital incluso de noche. Si los franciscanos o las religiosas necesitaban llegar a aldeas apartadas, él conducía.
Así, una parroquia no dependía únicamente de quien predicaba o celebraba. También necesitaba a alguien que mantuviera un vehículo, arreglara una avería y conociera los caminos. Luis hizo posible que otras personas llegaran donde tenían que servir.
Sabía que el padre Tullio Maruzzo estaba amenazado. Su familia le pidió que dejara de acompañarlo. Luis decidió continuar. El 1 de julio de 1981, cuando regresaban a la parroquia, ambos se detuvieron ante un niño utilizado como señuelo y fueron asesinados. Fueron beatificados como mártires en 2018.
No presentaremos la muerte como recompensa ni idealizaremos el riesgo. Antes de aquel crimen hubo años de servicio verificable. La enseñanza propia de Luis está en reconocer que saber conducir, reparar o responder de noche puede ser tan necesario para una misión como las tareas más visibles.
01
Lo que parecía
Que conducir un coche, reparar un cable o conocer algo de mecánica eran habilidades prácticas sin especial relevancia pastoral.
02
Lo que descubrimos
Que aquellas capacidades conectaban la parroquia con aldeas remotas y permitían llevar al hospital a heridos y mujeres de parto, incluso durante la noche.
03
Para tu vida
Haré inventario de una habilidad práctica que puedo ofrecer —conducir, reparar, cocinar, organizar o acompañar— y la pondré de forma segura y concreta al servicio de una necesidad comunitaria.
Oração
Una oración para hoy
Señor Jesús, por intercesión del beato Luis Obdulio Arroyo, bendice a los laicos que sostienen silenciosamente nuestras comunidades y enséñanos a ofrecer con prudencia nuestras habilidades concretas. Santa María, intercede por nosotros y llévanos a Cristo. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de un beato. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
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