Vida de un santo/una santa
Organizó ayudas contra el hambre, pero no alcanzaban; entonces comprendió que su dignidad de arzobispo no le impedía pedir limosna personalmente por los pobres.
Entonces, en 1905, una sequía terrible dejó hambre y desempleo en Sevilla y en numerosos pueblos. El arzobispo Marcelo Spínola impulsó ayudas y cocinas económicas, pero las necesidades eran mucho mayores que los recursos reunidos. No atravesaba una crisis espiritual documentada: sencillamente veía que las soluciones ordinarias no bastaban y que demasiadas familias seguían esperando pan. Desde su posición podía parecer que ya había cumplido con organizar, convocar y pedir a otros que colaborasen.
Ocurrió que la insuficiencia de aquella respuesta le mostró el siguiente paso. Comprendió que la dignidad episcopal no lo dispensaba de una tarea tan humilde como salir él mismo a pedir dinero para los pobres. Recorrió las calles y llamó casa por casa. La escena resultaba insólita: un arzobispo solicitando limosna, no para sí, sino para quienes no tenían qué comer. Por eso empezó a ser conocido como «el arzobispo mendigo».
Después, aquel gesto quedó como una expresión concreta de su desprendimiento y de su entrega, destacados por san Juan Pablo II. El giro no consistió en despreciar las instituciones ni en creer que una persona podía resolverlo todo. Consistió en dejar de considerar que la responsabilidad terminaba donde acababan los medios habituales. Cuando la ayuda necesaria no llegaba, Spínola aceptó exponerse, hacerse pequeño y llamar a la siguiente puerta. Su ministerio no lo colocó por encima de la necesidad: lo envió hacia ella.
01
Lo que parecía
No comprendía qué más podía hacerse cuando las ayudas organizadas y las soluciones ordinarias no bastaban ante tanta hambre.
02
Lo que descubrimos
Comprendió que su dignidad episcopal no lo dispensaba de llamar él mismo a las puertas y pedir por quienes no tenían pan.
03
Para tu vida
Hoy no me quedaré en «alguien tendría que hacer algo»: identificaré una ayuda concreta que falta y llamaré yo a la primera puerta posible.
Oración
Una oración para hoy
Señor Jesús, dame humildad para acercarme a quien pasa necesidad y valentía para pedir ayuda cuando mis propios medios no basten. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de un santo/una santa. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
- San Juan Pablo II; Diócesis de Málaga, semblanza del beato Marcelo Spínola
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