Sagrada Escritura
Después de una noche vacía, unas brasas mostraron la cercanía concreta del Resucitado.
Siete discípulos pasaron la noche pescando y no consiguieron nada. Al amanecer, un hombre en la orilla preguntó si tenían algo de comer y les indicó dónde echar la red. La abundancia repentina permitió al discípulo amado reconocer al Señor. Hasta entonces, el cansancio y el fracaso habían ocultado su presencia.
Al llegar a tierra encontraron unas brasas, pescado y pan preparados. Jesús los invitó: «Venid a comer», tomó el pan y el pescado y se los dio. Después comprendieron que era el Señor, aunque la escena no necesitó espectáculo: el Resucitado los recibió atendiendo su hambre tras una noche vacía. Más adelante hablaría con Pedro sobre el amor y la misión, pero primero hubo alimento y descanso junto al fuego. La luz pascual alcanzó así lo corporal y cotidiano. Quien había vencido a la muerte no consideró pequeña la necesidad de unos hombres cansados.
01
Lo que parecía
Que la noche sin fruto era solo fracaso y que la presencia del Resucitado debía manifestarse lejos de necesidades tan ordinarias como el hambre.
02
Lo que descubrimos
Que Jesús resucitado sale al encuentro en lo concreto: conoce el cansancio, prepara alimento y convierte la orilla del fracaso en comunión.
03
Para tu vida
Cuando esté cansado, recordaré que el Resucitado también me dice «ven a comer» y cuidaré hoy una necesidad concreta, mía o ajena.
Oración
Una oración para hoy
Señor Jesús, el resucitado prepara el desayuno — venid a comer. Sostén mi fe cuando no comprenda, enséñame a recibir tu luz y a responder hoy con verdad y amor. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Sagrada Escritura. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
- Evangelio según san Juan 21,1-14
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