Vida de una santa
Se había formado como enfermera y cuidó a enfermos infecciosos y heridos de guerra. En medio de incomprensiones, una superiora decidió apartarla de los pacientes y destinarla a la lavandería.
Anna Francesca Boscardin nació en Brendola, Italia, en 1888, dentro de una familia campesina pobre. Recibió poca formación escolar y desde joven fue considerada una muchacha de capacidades modestas. En 1905, con ayuda de su párroco, entró en las Hermanas Maestras de Santa Dorotea, Hijas de los Sagrados Corazones, y tomó el nombre de María Bertila.
Sus primeras tareas fueron domésticas, especialmente en cocina y lavandería. Después fue enviada al hospital de Treviso, se preparó como enfermera y trabajó con pacientes que padecían enfermedades infecciosas. Su modo atento, ordenado y sereno de cuidar permitió que unas capacidades poco reconocidas al principio se hicieran útiles precisamente entre enfermos que necesitaban mucha paciencia.
Durante la Primera Guerra Mundial atendió a heridos y enfermos en circunstancias peligrosas. Cuando parte del servicio se trasladó a Viggiù, surgieron incomprensiones con algunos médicos y con su superiora. Esta decidió apartarla del trato directo con los pacientes y enviarla a trabajar en la lavandería. Para Bertila fue un periodo doloroso: no era solo cambiar de tarea, sino quedar separada de un servicio para el que se había formado y que estaba dando fruto.
No debemos utilizar su silencio para exigir a una persona que soporte abusos o decisiones injustas sin hablar ni buscar ayuda. Tampoco toda reasignación es una humillación: una lavandería hospitalaria sostiene realmente la atención de los enfermos. Lo específico de esta historia es que un juicio concreto sobre Bertila limitó durante un tiempo el ejercicio de una competencia que la realidad ya había confirmado.
Al regresar a Treviso reanudó el trabajo directo junto a los pacientes, especialmente entre enfermos infecciosos. Murió de cáncer en 1922, con solo treinta y cuatro años, después de años de servicio hospitalario. Pío XII la beatificó en 1952 y san Juan XXIII la canonizó en 1961. La última palabra sobre su capacidad no fue aquella asignación temporal, sino una vida profesional y cristiana reconocida también por quienes habían recibido sus cuidados.
Puede ocurrir que una decisión te coloque lejos de aquello para lo que te has preparado. Cumplir bien una tarea provisional no obliga a aceptar como verdadera cualquier valoración injusta sobre ti. Conserva la competencia, documenta los hechos, busca las vías adecuadas y no conviertas el resentimiento en identidad. Una asignación puede limitar lo que haces durante un tiempo; no tiene autoridad para definir por completo lo que puedes llegar a ofrecer.
01
Lo que parecía
Que ser apartada de los enfermos y destinada a la lavandería confirmaba el antiguo juicio de que poseía pocas capacidades para responsabilidades mayores.
02
Lo que descubrimos
Que una asignación temporal puede impedir ejercer una competencia sin destruirla: Bertila volvió al cuidado directo de los enfermos y continuó aquel servicio hasta el final de su vida.
03
Para tu vida
Haré con dignidad la tarea presente sin convertir una valoración injusta en mi identidad. Mantendré mi preparación, buscaré cauces adecuados para aclarar los hechos y permaneceré disponible para servir cuando vuelva a abrirse el lugar correcto.
Oração
Una oración para hoy
Señor Jesús, por intercesión de santa María Bertila Boscardin, fortalece a quienes se sienten mal juzgados o apartados del trabajo para el que se han preparado. Dales humildad sin anulación, verdad sin resentimiento y personas justas que sepan reconocer sus capacidades. Santa María, Salud de los enfermos, condúcenos a Cristo. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de una santa. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
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