Sagrada Escritura
Pedían una señal inmediata; Jesús respondió con tres días cuyo sentido todavía no podían contemplar.
Algunos escribas y fariseos pidieron a Jesús que les mostrara un signo. Querían una prueba visible que resolviera en el presente la cuestión de su autoridad. Jesús denunció aquella demanda y afirmó que no se les daría otro signo que el del profeta Jonás. Como Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del gran pez, así estaría el Hijo del hombre en el seno de la tierra.
En aquel momento, la respuesta no podía comprenderse del todo: hablaba de hechos que todavía no habían ocurrido. Solo la muerte, la sepultura y la Resurrección de Jesús permitirían releer esas palabras desde su cumplimiento. Lo que parecía una negativa o una comparación oscura apuntaba al signo decisivo de la Pascua. Jesús no se sometió a la exigencia de una demostración a medida, pero dejó una palabra que después podría ser recordada. El Evangelio no promete que cada petición nuestra recibirá una clave futura semejante. Aquí revela algo concreto: el sentido de aquella respuesta estaba más adelante en la propia historia de Cristo.
01
Lo que parecía
Que la alusión a Jonás no respondía con claridad a quienes pedían una señal visible en aquel mismo momento.
02
Lo que descubrimos
Que tras la Pascua los tres días señalaban la muerte, sepultura y Resurrección de Jesús.
03
Para tu vida
Si una palabra de Jesús hoy me resulta oscura, la guardaré sin forzarla: quizá necesite llegar a otro capítulo para comprenderla.
Oración
Una oración para hoy
Señor Jesús, hazme dócil a tu palabra y abre mis ojos para reconocer, a la luz de tu Pascua, lo que todavía no comprendo. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Sagrada Escritura. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
- Evangelio según san Mateo 12,38-42
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