La Madonna de Csíksomlyó
La batalla de Pentecostés · Șumuleu Ciuc, Rumanía · 1567
Los Szekler y la Reforma
Los Szekler —pueblo de origen húngaro que habitaba las montañas de los Cárpatos orientales, en la actual Rumanía— eran fervientemente católicos en un contexto en el que el protestantismo avanzaba con rapidez por el Principado de Transilvania. En 1566, el príncipe calvinista Juan II Segismundo Zápolya ordenó a los Szekler convertirse al protestantismo. Los que se negaran pagarían las consecuencias.
Ante el ultimátum, los Szekler de la región de Csík se reunieron ante el santuario franciscano de Csíksomlyó para rezar y pedir la ayuda de la Virgen. El santuario albergaba una estatua de madera del siglo XV, de casi dos metros de altura, que representaba a María con el Niño y que desde hacía generaciones era el centro de la devoción regional.
La batalla de Pentecostés de 1567
El ejército enviado por el príncipe para forzar la conversión atacó a los Szekler en el día de Pentecostés de 1567. Contra todo pronóstico, los Szekler —en número muy inferior y sin apoyo exterior— derrotaron a sus atacantes. La tradición recoge que durante la batalla fue vista una luz extraordinaria sobre el santuario, y que los soldados del príncipe sintieron un pánico inexplicable que los llevó a huir.
La peregrinación más grande de Europa Central
En acción de gracias por la victoria, los Szekler establecieron la costumbre de peregrinar al santuario cada Pentecostés. Esta peregrinación, que llevan celebrando ininterrumpidamente durante más de cuatrocientos cincuenta años —incluso durante los regímenes comunistas que intentaron suprimirla—, convoca hoy a más de medio millón de personas y es la mayor peregrinación mariana anual de Europa Central.
La estatua original del siglo XV que presidió aquella noche de oración de 1567 sigue en su lugar en la iglesia franciscana de Csíksomlyó. La comunidad húngara de Rumanía la vive como el símbolo más poderoso de su identidad cultural y religiosa.
que diste a un pueblo pequeño la fuerza para defender su fe,
intercede por todas las minorías que hoy custodian
su identidad y su creencia frente al poder. Amén.
