La tempestad — Cuando Jesús parece dormido

Jesús duerme en la barca mientras los discípulos afrontan una tempestad en el lago de Galilea.
Representación artística original creada para esta meditación.

Sagrada Escritura

La barca se llenaba de agua mientras Jesús dormía. Los discípulos no ocultaron el miedo: lo despertaron con una pregunta áspera y descubrieron que podían clamar incluso cuando su presencia parecía silenciosa.

Al atardecer, Jesús propuso a sus discípulos cruzar a la otra orilla del lago. Ellos lo llevaron en la barca y otras embarcaciones los acompañaron. Marcos cuenta que se levantó un fuerte temporal, las olas rompían contra la barca y empezaba a llenarse de agua. Algunos discípulos conocían bien aquel lago, pero su experiencia no convirtió el peligro en algo pequeño.

Jesús dormía a popa sobre un cabezal. Los discípulos lo despertaron preguntándole si no le importaba que perecieran. No formularon una oración serena ni escondieron el reproche. Acudieron a él desde el miedo y dijeron lo que estaban percibiendo: agua dentro, amenaza alrededor y un Maestro que parecía dormido.

Jesús se levantó, increpó al viento y ordenó al mar que callara. Llegó una gran calma. Después preguntó por qué tenían miedo y por qué aún no tenían fe. El episodio termina con otra pregunta de los discípulos: quién es aquel a quien obedecen el viento y el mar. El signo abre una comprensión nueva sobre la identidad de Jesús.

La pregunta de Cristo no autoriza a avergonzar a quien padece ansiedad, una catástrofe o un peligro real. El propio relato permite que el grito asustado llegue hasta él. Tener fe no significa negar que la barca se llena ni abandonar las tareas necesarias para mantenerla a flote, pedir auxilio y proteger a quienes viajan con nosotros.

Tampoco se promete que toda tormenta temporal vaya a calmarse en el momento deseado. Los signos del Evangelio anuncian el Reino y revelan quién es Jesús; no son una técnica para controlar a Dios. Su presencia puede parecernos silenciosa sin haber dejado de compartir la travesía.

Comprender más tarde fue mirar el lago calmado y formular una pregunta mayor que el miedo inicial. En nuestra vida, quizá la primera forma de confianza sea despertar al Señor con una oración verdadera, aceptar ayuda y no dejar sola a la persona cuya barca está recibiendo las olas.

01

Lo que parecía

Que el sueño de Jesús significaba indiferencia y que el miedo de los discípulos demostraba que ya no podían acudir a él con una oración verdadera.

02

Lo que descubrimos

Que llevaron hasta Jesús una pregunta nacida del miedo y el signo les abrió una pregunta más profunda sobre quién era él; su aparente silencio no equivalía a ausencia.

03

Para tu vida

Si una tormenta real te supera, no finjas calma. Pide al Señor ayuda con tus palabras verdaderas y busca también el auxilio humano necesario. Si ves la barca de otro llenarse, no le reproches el miedo: acércate.

Oración

Una oración para hoy

Señor Jesús, cuando el miedo nos haga pensar que no te importa nuestra vida, recibe nuestro clamor. Danos lucidez para pedir ayuda, responsabilidad para cuidar la barca y fe para reconocerte presente aun cuando todavía no haya llegado la calma. Amén.

Origen y referencias

Origen de esta meditación: Sagrada Escritura. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.

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Reina de la Paz · Medjugorje

Mensaje para meditar

Una invitación a detenerse, orar y volver la mirada a Jesucristo.

Fragmento de un presunto mensaje, presentado con prudencia conforme a la Nota vaticana de 2024.

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