Los tres pastorcillos de Fátima: quiénes fueron de verdad

Advocación mariana

fotografía histórica de los tres videntes (Lucía, Francisco y Jacinta), dominio público, con autoría y procedencia acreditadas
fotografía histórica de los tres videntes (Lucía, Francisco y Jacinta), dominio público, con autoría y procedencia acreditadas
Unknown photographer — Public domain, vía Wikimedia Commons

Antes de nada: su estado canónico exacto

Esto se equivoca constantemente, incluso en publicaciones serias. Los tres no están en el mismo punto:

Estado canónico hoy (21 de septiembre de 2026)
Francisco MartoSANTO — canonizado el 13 de mayo de 2017 por el papa Francisco, en Fátima
Jacinta MartoSANTA — canonizada el mismo día
Lucía dos Santos (sor María Lucía de Jesús y del Corazón Inmaculado)VENERABLE — decreto de virtudes heroicas del 22 de junio de 2023. No es beata ni santa. Para la beatificación se exige el reconocimiento de un milagro, que a día de hoy no consta
Llamar «beata» o «santa» a sor Lucía es un error de hecho, y este módulo no lo comete. El propio Santuario mantiene publicada una «Oración por la beatificación de la Venerable Hermana Lucía» (https://www.fatima.pt/pt/pages/oracao-pela-beatificacao-de-lucia, HTTP 200).

Lucía dos Santos (1907-2005)

retrato de Lucía dos Santos, niña, o de sor Lucía carmelita (verificar licencia libre; las fotos del Carmelo de Coimbra suelen tener derechos)
retrato de Lucía dos Santos, niña, o de sor Lucía carmelita (verificar licencia libre; las fotos del Carmelo de Coimbra suelen tener derechos)
Unknown photographer — Public domain, vía Wikimedia Commons

Nacimiento: 28 de marzo de 1907, en Aljustrel, aldea de la parroquia de Fátima.

⚠️ Un dato que hay que explicar, no ocultar: el asiento de bautismo dice 22 de marzo. La divergencia la explica la propia Lucía en su Quinta Memoria: su padre la declaró nacida el 22 para poder bautizarla el 30 sin incurrir en multa. El decreto vaticano de 2023 usa el 28 de marzo de 1907.

Era la menor de siete hermanos, hija de António dos Santos y Maria Rosa. Sus padres son, precisamente, el asunto de sus dos últimas Memorias: la Quinta (1989) sobre el padre, la Sexta (1993) sobre la madre.

Cronología de su vida, sobre la cronología oficial del Santuario

FechaHecho
16-17 de junio de 1921Sale de Aljustrel y es admitida en el Asilo de Vilar (Oporto), «tomando el nombre de Maria das Dores»
25 de octubre de 1925Entra en el postulantado de las Hermanas Doroteas de Pontevedra (España)
10 de diciembre de 1925En Pontevedra, la aparición de la promesa de los cinco primeros sábados
2 de octubre de 1926Noviciado en Tuy (España), con el nombre de Maria Lúcia das Dores
3 de octubre de 1928Votos temporales
13 de junio de 1929En Tuy, la visión de la Santísima Trinidad y la petición de la consagración de Rusia
3 de octubre de 1934Votos perpetuos
17 de mayo de 1946Enviada al Colégio do Sardão (Vila Nova de Gaia)
25 de marzo de 1948Ingresa en el Carmelo de Santa Teresa de Coimbra
13 de mayo de 1948Toma el hábito con el nombre de sor María Lucía de Jesús y del Corazón Inmaculado
31 de mayo de 1949Votos solemnes
13 de febrero de 2005Muere en el Carmelo de Coimbra, a los 97 años

Fuente: cronología anotada de los tres videntes del Santuário de Fátima, https://www.fatima.pt/pt/pages/cronologia-dos-videntes (HTTP 200), que cita asientos de bautismo y defunción y la Documentação Crítica.

Su causa de canonización, paso a paso

1. 17 de diciembre de 2007 — Benedicto XVI concede la dispensa. El decreto latino es más preciso de lo que suele decirse: no dispensa «los cinco años», sino los dos que faltaban para completar el quinquenio («a tempore duorum annorum expectationis»).

2. 13 de febrero de 2008 — decreto de la Congregación para las Causas de los Santos: https://www.vatican.va/roman_curia/congregations/csaints/documents/rc_con_csaints_doc_20080213_luciae_fr.html (HTTP 200).

3. 30 de abril de 2008 — el obispo de Coimbra, D. Albino Mamede Cleto, abre la fase diocesana.

4. 13 de febrero de 2017 — clausura solemne del Inquérito Diocesano en el Carmelo de Coimbra, presidida por D. Virgílio Antunes.

5. 22 de junio de 2023 — decreto de virtudes heroicas: VENERABLE. Boletín oficial de la Sala Stampa (PDF verificado, HTTP 200): https://press.vatican.va/content/salastampa/en/bollettino/pubblico/2023/06/22/230622e.pdf, que dice: «the heroic virtues of the Servant of God Lúcia de Jesus e do Coração Immaculado (née Lúcia dos Santos), professed nun of the Order of Descalced Carmelites; born on 28 March 1907 in Aljustrel, Portugal, and died on 13 February 2005 in Coimbra, Portugal».

La mujer que escribió todo lo demás

De los tres, sólo Lucía escribió. Y escribió siempre por mandato: ninguna de sus seis Memorias nació de iniciativa propia. Lo dice la introducción de la edición oficial:

«Evidentemente que la Hermana Lucía no tenía pretensión literaria alguna al escribir estos admirables documentos. Ella escribía porque se lo mandaban. Y puede afirmarse que Lucía nunca escribió nada por voluntad propia.»
— Memórias da Irmã Lúcia I, «Género literário das Memórias», p. 13. Traducción propia.

Eso tiene una consecuencia que conviene tener siempre presente al leer Fátima: casi todo lo que sabemos de las apariciones lo sabemos por ella, y lo sabemos veinte, veinticinco o setenta años después. Su propio editor, el P. Joaquín M. Alonso, avisa de dos cosas que ningún divulgador cita:

«En cuanto a fechas, es ya conocida la inseguridad de Lucía. […] De hecho, una crítica inteligente encuentra algunos errores meramente accidentales de fechas, de hechos, de circunstancias. […] De aquello de lo que Lucía está siempre segura —y así lo dice— es del sentido de lo que transmite.»
«Es necesario distinguir entre aquello que la Hermana Lucía nos presenta como Mensaje del Cielo y aquello que ella misma nos presenta como «reflexión» o «interpretación suya». […] ciertamente es un intérprete privilegiado, pero siempre y sólo «un» intérprete.»
— Memórias da Irmã Lúcia I, introducción, pp. 11-12. Traducción propia.

Eso no rebaja Fátima. Lo que hace es permitir estudiarla como se estudia cualquier documento histórico, que es la única manera de que resista.

Francisco Marto (1908-1919)

retrato histórico de Francisco Marto (dominio público, con procedencia acreditada)
retrato histórico de Francisco Marto (dominio público, con procedencia acreditada)
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Nacimiento: 11 de junio de 1908, Aljustrel; bautizado el 20 de junio de 1908 (asiento n.º 39/1908).

Muerte: 4 de abril de 1919, en su casa de Aljustrel, hacia las diez de la noche (asiento n.º 21/1919). Tenía diez años.

Murió de la gripe de 1918, la pandemia que asoló Europa. No hay nada milagroso en su muerte: murió como murieron millones, y ésa es parte de la fuerza de su historia.

Lo que le distinguía: Francisco no oía a la Señora

Éste es un detalle documentado que se olvida siempre. Francisco veía, pero no oía. Todo lo que sabía del mensaje lo sabía porque Lucía se lo contaba. Y sin embargo, lo que más le marcó no fue el infierno ni el secreto:

«En la tercera aparición, Francisco pareció ser el que menos se impresionó con la vista del infierno, aunque le causase también una sensación bastante grande. Lo que más le impresionaba o absorbía era Dios, la Santísima Trinidad, en esa luz inmensa que nos penetraba en lo más íntimo del alma. Después decía:
— Nosotros estábamos ardiendo en aquella luz que es Dios, y no nos quemábamos. ¡¡¡Cómo es Dios!!! ¡No se puede decir! ¡Esto sí que uno nunca lo puede decir! ¡Pero qué pena que Él esté tan triste! ¡Si yo lo pudiese consolar!…»
— IV Memoria, Memórias da Irmã Lúcia I, p. 144. Traducción propia.

Juan Pablo II citó esa frase en la homilía de la beatificación, el 13 de mayo de 2000:

«Más tarde, Francisco, uno de los tres privilegiados, explicaba: «Estábamos ardiendo en esa luz que es Dios y no nos quemábamos. ¿Cómo es Dios? No se puede decir. Esto sí que la gente no puede decirlo«.»
— https://www.vatican.va/content/john-paul-ii/es/homilies/2000/documents/hf_jp-ii_hom_20000513_beatification-fatima.html (HTTP 200).

«Consolar a Nuestro Señor»

Toda la espiritualidad de Francisco cabe en una respuesta suya, recogida por Lucía:

«— Francisco, ¿tú qué prefieres: consolar a Nuestro Señor o convertir a los pecadores, para que no fuesen más almas al infierno?
— Prefería consolar a Nuestro Señor. ¿No te fijaste cómo Nuestra Señora, todavía el último mes, se puso tan triste cuando dijo que no ofendiesen más a Dios Nuestro Señor, que ya está muy ofendido? Yo querría consolar a Nuestro Señor y después convertir a los pecadores, para que no lo ofendiesen más.»
— IV Memoria, p. 154. Traducción propia.

Y su modo de rezar:

«— Prefiero —respondía— rezar solo, para pensar y consolar a Nuestro Señor, que está tan triste.»
— ídem.

Su otra devoción era la Eucaristía, a la que los tres niños llamaban «Jesús escondido»:

«— Mira: tú ve a la escuela. Yo me quedo aquí en la iglesia, junto a Jesús escondido. No me vale la pena aprender a leer; dentro de poco voy al Cielo. Cuando vuelvas, ven por aquí a llamarme.»
— IV Memoria, p. 154. Traducción propia.

Jacinta Marto (1910-1920)

retrato histórico de Jacinta Marto (dominio público, con procedencia acreditada)
retrato histórico de Jacinta Marto (dominio público, con procedencia acreditada)
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Nacimiento (fecha oficial vaticana): 11 de marzo de 1910.

⚠️ La crítica documental del propio Santuario dice otra cosa: nacida el 5 de marzo de 1910, bautizada el 19 de marzo de 1910 (asiento n.º 19/1910). El Santuario advierte: «Aunque la fecha oficial de su nacimiento sea el día 11 de marzo, es probable que la fecha de nacimiento de Jacinta haya sido alterada por los padres, tal como sucedió con la de Lucía»; y en los apuntes del Dr. Formigão consta «Jacinta 5 de marzo». Aquí se dan las dos fechas y se dice cuál es cuál.

Muerte: 20 de febrero de 1920, en el Hospital de D. Estefânia de Lisboa, lejos de su casa y de su familia. Tenía nueve años. Fue sepultada primero en Vila Nova de Ourém; sus restos se trasladaron después a Fátima.

La niña que no podía dejar de pensar en el infierno

De los tres, Jacinta fue la que quedó más marcada por la visión del 13 de julio. Sor Lucía dedica páginas enteras a ello, y son de lo más impresionante de todo el corpus:

«Con frecuencia se sentaba en el suelo o en alguna piedra y, pensativa, empezaba a decir:
— ¡El infierno! ¡El infierno! ¡Qué pena tengo de las almas que van al infierno! ¡Y las personas allí vivas ardiendo como la leña en el fuego!
Y medio temblorosa se arrodillaba, con las manos juntas, a rezar la oración que Nuestra Señora nos había enseñado:
— Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al Cielo, principalmente las más necesitadas.»
— III Memoria, Memórias, p. 122. Traducción propia.
«— ¿Por qué Nuestra Señora no muestra el infierno a los pecadores? Si ellos lo viesen, ya no pecarían, para no ir allá.»
— ídem, pp. 122-123.

Y una escena en que la niña de seis años pregunta y la de diez responde con lo que sabe:

«— Aquella Señora dijo también que iban muchas almas al infierno. ¿Y qué es el infierno?
— Es una cueva de bichos y una hoguera muy grande (así me lo explicaba mi madre) y va allá quien hace pecados y no se confiesa y se queda allí siempre ardiendo.
— ¿Y nunca más sale de allí?
— No.
— ¿Y después de muchos, muchos años?
— No; el infierno nunca acaba. Y el Cielo tampoco. […] ¿No ves que son eternos, que nunca acaban?»
— I Memoria, Memórias, pp. 44-45. Traducción propia.
Lo que más impresionó a Jacinta no fue el fuego: fue la eternidad. Lo dice Lucía expresamente: «Lo que más impresionó a Jacinta fue la eternidad.»

Sobre cómo leer esto sin caer ni en el terror ni en la frivolidad, véase la página «El infierno, el purgatorio y el cielo en el mensaje de Fátima».

Las visiones del Santo Padre

Jacinta tuvo, según el relato de Lucía, visiones propias que no coinciden con ninguna de las seis apariciones:

«— ¿No viste al Santo Padre?
— ¡No!
— ¡No sé cómo fue! Yo vi al Santo Padre en una casa muy grande, de rodillas, delante de una mesa, con las manos en la cara, llorando. Fuera de la casa había mucha gente y unos le tiraban piedras, otros le echaban maldiciones y le decían muchas palabras feas. ¡Pobrecito del Santo Padre! Tenemos que pedir mucho por Él.»
— III Memoria, p. 125. Traducción propia.

Y otra, en la Loca do Cabeço:

«— ¿No ves tanta carretera, tantos caminos y campos llenos de gente, llorando de hambre, y no tienen nada que comer? ¿Y al Santo Padre en una iglesia, delante del Inmaculado Corazón de María, rezando? ¿Y tanta gente rezando con Él?»
— III Memoria, p. 126. Traducción propia.

La edición oficial anota en nota al pie (nota 15) que, tras la revelación de la tercera parte del secreto en el año 2000, «se comprende mejor por qué reconoció Jacinta, en sus visiones, al Santo Padre», y remite a la respuesta que dio sor Lucía a monseñor Bertone el 27 de abril de 2000:

«No sabíamos el nombre del Papa; Nuestra Señora no nos dijo el nombre del Papa. No sabíamos si era Benedicto XV, Pío XII, Pablo VI o Juan Pablo II, pero era el Papa que sufría y eso nos hacía sufrir también a nosotros.»
— Memórias, Apéndice III, pp. 216-217. Traducción propia.
Léase despacio esa frase. Es la propia vidente quien dice que no sabe de qué Papa se trata. Cualquier identificación —incluida la del atentado de 1981— es interpretación, y así la presenta la propia Santa Sede.

Las visiones de la guerra

«— Estoy pensando en la guerra que ha de venir. ¡Ha de morir tanta gente! Y va casi toda al infierno. Han de ser arrasadas muchas casas y muertos muchos sacerdotes. Mira: yo voy al Cielo. Y tú, cuando veas, de noche, esa luz que aquella Señora dijo que viene antes, ¡huye allá también!
— ¿No ves que al Cielo no se puede huir?
— ¡Es verdad! No puedes. ¡Pero no tengas miedo! Yo, en el Cielo, pediré mucho por ti, por el Santo Padre, por Portugal, para que la guerra no venga aquí, y por todos los sacerdotes.»
— III Memoria, pp. 126-127. Traducción propia.

Y su muerte

Jacinta murió sola, en un hospital de Lisboa, el 20 de febrero de 1920. Antes había dicho a Lucía, preguntada sobre qué iba a hacer en el Cielo:

«— Voy a amar mucho a Jesús, al Inmaculado Corazón de María, a pedir mucho por ti, por los pecadores, por el Santo Padre, por mis [padres]…»
— I Memoria, p. 61. Traducción propia.

El camino a los altares de Francisco y Jacinta

FechaHecho
abril de 1952El obispo de Leiria incoa el proceso diocesano (prolongado hasta 1979)
13 de mayo de 1989Juan Pablo II declara sus virtudes heroicas
28 de junio de 1999Decretum super miraculo para la beatificación. El Santuario identifica esa curación como la de Emília Santos
13 de mayo de 2000Beatificación en Fátima, por Juan Pablo II
2 de febrero de 2017La Consulta Médica juzga la nueva curación «inexplicable a la luz de la ciencia médica»
23 de marzo de 2017Decreto sobre el milagro — boletín oficial: https://press.vatican.va/content/salastampa/en/bollettino/pubblico/2017/03/23/170323d.html (HTTP 200)
13 de mayo de 2017Canonización en Fátima, por el papa Francisco

Itinerario procesal verificado en las Litterae Decretales de la canonización, publicadas en ***Acta Apostolicae Sedis*, vol. CIX (2017), n.º 9, pp. 896-898 — PDF oficial: https://www.vatican.va/archive/aas/documents/2017/acta-settembre2017.pdf (HTTP 200).

El milagro aprobado, según el sitio oficial del Santuario para la visita papal de 2017 (https://www.papa2017.fatima.pt/pt/pages/pastorinhos, HTTP 200):

«fue aceptada como milagro la curación milagrosa de Lucas, un niño brasileño de cinco años, que se había caído de una ventana, a una altura de 6,5 metros, el día 3 de marzo de 2013, quedando en coma, con pérdida de tejido cerebral en el lóbulo frontal derecho.»
⚠️ El Acta Apostolicae Sedis no nombra al niño ni da detalles clínicos, y el apellido completo que circula no lo hemos podido verificar en fuente oficial. Este módulo dice «Lucas» y nada más.

Fórmula de canonización (AAS CIX/9, pp. 897-898, en portugués en el original):

«En honor de la Santísima Trinidad, para exaltación de la fe católica y aumento de la vida cristiana, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y la Nuestra, después de haber reflexionado largamente, implorado varias veces el auxilio divino y oído el parecer de muchos Hermanos nuestros en el Episcopado, declaramos y definimos como Santos a los Beatos Francisco Marto y Jacinta Marto y los inscribimos en el Catálogo de los Santos…»

Y en la homilía de aquel día, el papa Francisco dijo algo que ninguna página sobre Fátima debería dejar de citar, porque pone cada cosa en su sitio:

«Como ejemplo para nosotros, tenemos ante los ojos a san Francisco Marto y a santa Jacinta, a quienes la Virgen María introdujo en el mar inmenso de la Luz de Dios, para que lo adoraran.»
— https://www.vatican.va/content/francesco/es/homilies/2017/documents/papa-francesco_20170513_omelia-pellegrinaggio-fatima.html (HTTP 200).
Obsérvese que el propio Papa reserva el verbo adorar para Dios. La Virgen «los introdujo… para que lo adoraran», a Él. A María se la venera y se le pide intercesión; esa intercesión conduce a Cristo. No es un matiz de estilo: es la diferencia entre la fe católica y su caricatura.

Fuentes de esta página

  • Santuário de Fátima, cronología anotada de los tres videntes**: https://www.fatima.pt/pt/pages/cronologia-dos-videntes (HTTP 200).
  • Memórias da Irmã Lúcia I — PDF oficial, ficha F002: https://www.fatima.pt/files/upload/fontes/F002_Memorias1.pdf (HTTP 200). Páginas 11-13, 44-45, 61, 122-127, 144, 154, 216-217.
  • Acta Apostolicae Sedis, vol. CIX (2017), n.º 9, pp. 896-898: https://www.vatican.va/archive/aas/documents/2017/acta-settembre2017.pdf (HTTP 200).
  • Sala Stampa de la Santa Sede, boletín del 22 de junio de 2023 (decreto de virtudes heroicas de sor Lucía): https://press.vatican.va/content/salastampa/en/bollettino/pubblico/2023/06/22/230622e.pdf (HTTP 200).
  • Homilías de Juan Pablo II (13-V-2000) y del papa Francisco (13-V-2017) en vatican.va (HTTP 200, texto español completo).

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