Los católicos de Bután — Una Iglesia sin templos
En el reino himalayo de Bután no existe ningún templo católico público: los cerca de mil católicos butaneses viven su fe en la oración privada y dependen pastoralmente de la diócesis india de Darjeeling. Su pequeña historia está tejida de encuentros extraordinarios.
🌹 Maravillas y anécdotas
- El primer contacto católico con Bután fue en 1627, cuando los jesuitas portugueses Estêvão Cacella y João Cabral atravesaron el reino camino del Tíbet.
- El jesuita canadiense William Mackey, invitado como educador, trabajó en el país desde 1963: el rey le concedió la medalla Druk Thuksey en 1973 y, a su muerte en Thimphu en 1995, el propio rey y el gobierno le rindieron homenaje.
- El primer sacerdote católico nativo, el jesuita Kinley Tshering, fue ordenado el 23 de octubre de 1995; su vocación se vincula a un encuentro con la Madre Teresa de Calcuta.
- La constitución butanesa garantiza la libertad religiosa pero prohíbe inducir a la conversión, y no se permite residir a misioneros extranjeros con fines de evangelización: los cristianos se reúnen a orar en las casas.
Los católicos de Bután
La Iglesia de Bután es una de las más pequeñas y escondidas del mundo: sin templos ni párrocos, sus fieles rezan el Rosario en la intimidad del hogar, confiados a la Madre que no olvida a ninguno de sus hijos.
🙏 Santa María, Madre de los que rezan en lo escondido, ruega por los católicos de Bután.
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