El milagro del sol: lo que escribieron los que estaban allí

Advocación mariana

fotografía histórica de la multitud mirando al cielo en la Cova da Iria, 13 de octubre de 1917 (dominio público, con autoría y procedencia acreditadas
fotografía histórica de la multitud mirando al cielo en la Cova da Iria, 13 de octubre de 1917 (dominio público, con autoría y procedencia acreditadas)
Avelino de Almeia, journalist at the O Seculo dialy — Public domain, vía Wikimedia Commons

El criterio de esta página

Aquí no se cuenta el milagro del sol: se leen los papeles de 1917. Y se leen sobre todo los de quienes no tenían ningún interés en que Fátima fuese verdad: el enviado especial del gran diario republicano de Lisboa, y un testigo que se propuso describir el fenómeno «sin frases que velen la verdad».

Todos los textos que siguen están tomados de la edición crítica del Santuario de Fátima (Documentação Crítica de Fátima. Seleção de documentos, 1917-1930, 2013), con su número de documento y su página.

Y se dice desde el principio lo que la Iglesia dice: la aprobación de 1930 declaró las visiones dignas de crédito y permitió el culto. Es una revelación privada. Nadie está obligado a creer que el sol bailó.

Avelino de Almeida, O Século, 15 de octubre de 1917

Quién era. Avelino de Almeida (1873-1932) era el enviado especial de O Século, el gran diario republicano de Lisboa, en aquel momento la cabecera de la prensa laica portuguesa. No fue a Fátima a creer.

El titular, tal como lo reproduce la edición crítica (doc. 13, pp. 72-78):

«¡COSAS ESPANTOSAS! CÓMO EL SOL BAILÓ AL MEDIODÍA EN FÁTIMA
Las apariciones de la Virgen – En qué consistió la señal del cielo – Muchos millares de personas afirman haberse producido un milagro – La guerra y la paz
(DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL) OURÉM, 13 de octubre»
Nota de exactitud. En el PDF oficial del Santuario, el OCR del facsímil devuelve dañada la primera palabra del titular. La lectura «Coisas espantosas!» es la corriente y es coherente con el resto del titular, pero no la hemos podido leer limpia en el facsímil. Queda dicho.

Lo que él mismo vio, en su propio texto (p. 75):

«se ve a toda la inmensa multitud volverse hacia el sol, que se muestra libre de nubes, en el cénit. El astro recuerda una placa de plata mate y es posible fijar su disco sin el mínimo esfuerzo. No quema, no ciega. Se diría que se está realizando un eclipse. Pero he aquí que un griterío colosal se levanta, y a los espectadores que se encuentran más cerca se les oye gritar: —¡Milagro, milagro! ¡Maravilla, maravilla!»

El pasaje central (pp. 75-76):

«A los ojos deslumbrados de aquel pueblo, cuya actitud nos transporta a los tiempos bíblicos y que, pálido de asombro, con la cabeza descubierta, encara el azul, el sol tembló, el sol tuvo nunca vistos movimientos bruscos fuera de todas las leyes cósmicas – el sol «bailó», según la típica expresión de los campesinos.»

Y su honradez profesional, que es lo que hace valioso el testimonio (p. 76):

«Y, a continuación, se preguntan unos a otros si vieron y qué vieron. El mayor número confiesa que vio el temblor, el baile del sol; otros, sin embargo, declaran haber visto el rostro risueño de la propia Virgen, juran que el sol giró sobre sí mismo como una rueda de fuego de artificio, que bajó casi hasta el punto de quemar la tierra con sus rayos… Hay quien dice que lo vio cambiar sucesivamente de color…»

Es decir: el periodista distingue lo que vio la mayoría de lo que dijeron algunos. No homogeneiza el testimonio. Eso, en crítica de fuentes, vale oro.

El cierre (p. 77):

«Resta que los competentes digan de su justicia sobre el macabro baile del sol que hoy, en Fátima, hizo estallar hosannas de los pechos de los fieles y dejó naturalmente impresionados —según me aseguraron sujetos fidedignos— a los librepensadores y a otras personas sin preocupaciones de naturaleza religiosa que acudieron al ya celebrado páramo.
Avelino de Almeida»

La cifra que él da aquí (p. 75): «cálculos desapasionados de personas cultas y en todo punto ajenas a las influencias místicas computan en treinta o cuarenta mil criaturas».

El mismo periodista, quince días después: Ilustração Portuguesa, 29 de octubre de 1917

FACSÍMIL VERIFICADO. Éste se puede leer sobre el escaneo original: Ilustração Portuguesa, II serie, n.º 610, Lisboa, 29 de octubre de 1917, en la Hemeroteca Municipal de Lisboa: https://hemerotecadigital.cm-lisboa.pt/OBRAS/IlustracaoPort/1917/N610/N610_master/N610.pdf (HTTP 200, PDF de 5,5 MB). En la edición crítica es el doc. 21, pp. 113-116.

Respondiendo a un antiguo condiscípulo que le pedía «un testimonio insospechado», Avelino de Almeida escribe (p. 116):

«La lluvia, a la hora preanunciada, deja de caer; la densa masa de nubes se rompe y el astro rey —disco de plata mate— en pleno cénit aparece y comienza bailando en un baile violento y convulso, que gran número de personas imaginaba ser una danza serpentina, tan bellas y rutilantes colores revistió sucesivamente la superficie solar…
¿Milagro, como gritaba el pueblo; fenómeno natural, como dicen los sabios? No me cuido ahora de saberlo, sino sólo de afirmarte lo que vi… El resto es con la Ciencia y con la Iglesia…»

La cifra que da aquí (p. 114): «hasta el punto de juntarse en el páramo de Fátima, el 13 de octubre, unas cincuenta mil personas según los cálculos de individuos desapasionados».

Ojo con las cifras

FuenteFechaCifra
Avelino de Almeida, O Século15-X-191730.000-40.000
Avelino de Almeida, Ilustração Portuguesa29-X-191750.000
Leonor de Avelar e Silva Constâncio, presente (doc. 17, p. 96)~19-X-1917«cerca de 50 mil personas»
Narrativa actual del Santuariohoy«50.000 a 70.000»

Lo honrado es decirlo así: las fuentes dan entre treinta y setenta mil; los testigos contemporáneos que dejaron cifra escrita dicen 30.000-50.000. La cifra de «70.000» que circula en la divulgación no aparece en los documentos de 1917 que hemos leído.

El testimonio técnico: Almeida Garrett (y una corrección importante)

⚠️ CORRECCIÓN DE UN ERROR MUY EXTENDIDO. Este testimonio se cita casi siempre como el «del catedrático de Coimbra Almeida Garrett». La edición crítica dice otra cosa. El catedrático es el padre: Gonçalo Xavier de Almeida Garrett, «bachiller en filosofía y doctor en matemáticas, profesor sustituto en Coimbra» (DCF. Seleção, Introducción, p. 14). El testigo del 13 de octubre es el hijo, José Maria de Proença de Almeida Garrett, y la nota 1 del documento lo identifica sólo así: «hijo de Gonçalo Xavier de Almeida Garrett y de Maria Joaquina Proença Almeida Garrett» (p. 149).

La fórmula segura, por tanto, es: «testigo presencial, hijo del profesor Gonçalo Xavier de Almeida Garrett», no «catedrático de Coimbra».

Dicho esto, es el testimonio descriptivo más valioso que existe. **Documento 29 de la Seleção, pp. 149-152, fechado el 18 de diciembre de 1917.

Empieza declarando su método:

«Voy a relatar de manera breve y concisa, sin frases que velen la verdad, lo que vi en Fátima el día 13 de octubre de 1917.»

Sobre el aspecto del disco:

«Me volví hacia este imán que atraía todas las miradas y pude verlo semejante a un disco de borde nítido y arista viva, luminoso y reluciente, pero sin lastimar. […] Parecía una rodaja bruñida cortada en el nácar de una concha. Esto no es una comparación banal de poesía barata. Mis ojos vieron así.»

Sobre la duración y sobre la vista:

«Maravilloso es que, durante largo tiempo, se pudiese fijar el astro, llamarada de luz y brasa de calor, sin un dolor en los ojos y sin un deslumbramiento en la retina que cegase. Este fenómeno, con dos breves interrupciones […] debió de durar cerca de diez minutos.»

Sobre el movimiento y la caída:

«Este disco nacarado tenía el vértigo del movimiento. No era el centelleo de un astro en plena vida. Giraba sobre sí mismo en una velocidad arrebatada.
De repente se oye un clamor como un grito de angustia de todo aquel pueblo.
El sol, conservando la celeridad de su rotación, se desprende del firmamento y sanguíneo avanza sobre la tierra amenazando aplastarnos con el peso de su ígnea e ingente muela. Son segundos de impresión terrorífica.»

Y el control que él mismo se hizo —esto es lo que distingue a un testigo entrenado de un entusiasta:

«Estando fijando el sol noté que todo oscurecía a mi alrededor. […] vi todo color de amatista. […] Temiendo haber sufrido una afección de la retina —hipótesis poco probable, porque, dado ese caso, no debería ver las cosas en morado—, me volví, cerré los párpados y los retuve con las manos para interceptar toda la luz. Aún de espaldas abrí los ojos y reconocí que, como antes, el paisaje y el aire continuaban del mismo color morado.»

Y la distinción expresa con un eclipse, que él había visto en Viseu:

«La impresión que se tenía no era de eclipse. […] En Fátima, la atmósfera, aunque morada, permaneció transparente hasta el confín del horizonte […] y yo no tuve la sensación de una parada en la energía universal.»

Cierre:

«Todos estos fenómenos que cité y describí los observé yo sosegada y serenamente, sin una emoción o sobresalto. A otros corresponde explicarlos o interpretarlos.
[…] debo hacer la afirmación de que
nunca, ni antes ni después del día 13 de octubre, vi iguales fenómenos, solares o atmosféricos.»

Otros testigos contemporáneos de la misma selección crítica

Doc.FechaQuiénPág.Qué dice
1213-X-1917P. Manuel Pereira da Silva, párroco de Monte Redondo70-71«comienza girando sobre sí mismo vertiginosamente como una rueda de fuego sujeta, con algunas intermitencias, durante más de ocho minutos»
17~19-X-1917Leonor de Avelar e Silva Constâncio, presente89-99«cerca de 50 mil personas»; y su conclusión: «Todos estos argumentos […] me hacen poner a un lado tanto la idea de explotación como la de sugestión nerviosa, como incluso la de intervención demoníaca. Aguardemos la resolución de la Iglesia»
1925-X-1917Encuesta del vicario de Porto de Mós105-106«éste tenía señales desusadas, girando sobre sí, temblando, observándose al mismo tiempo una disminución de luz y un aumento de temperatura»
3130-XII-1917P. Luís de Andrade e Silva154-156reconoce «algo de extraordinario», sin garantizar que sea milagro
3230-XII-1917Luís A. V. M. de Vasconcelos, abogado de Vila Nova de Ourém156-163«Sólo sé que grité, creo, creo, creo […]. Si no fuese católico, en ese momento me habría convertido»
2026-X-1917O Mundo / Federação do Livre Pensamento111-112la respuesta anticlerical inmediata, recogida en la misma edición crítica
28 y 37XII-1917 y IX-1918Gonçalo X. de Almeida Garrett, catedrático de Coimbra (el padre)146-148 y 183-185ensaya una explicación meteorológica: fenómenos «no astronómicos del sol propiamente dicho, sino meteorológicos de la atmósfera de la tierra sobre la imagen solar»
Obsérvese bien esto: el intento de explicación natural no viene sólo de los escépticos. Lo ensaya, en 1917 y por escrito al Dr. Formigão, un catedrático católico y favorable a las apariciones. Creer en Fátima nunca ha exigido cerrar los ojos a la física.

Y parte del clero fue escéptico en 1917

El abad José Castro** escribió a A Ordem (Lisboa, 15-XI-1917), y su carta está recogida en el propio informe de la comisión canónica (DCF. Seleção, doc. 120, p. 454):

«Defiende V. E. la buena doctrina. Aquellos que quieren imponer a la fuerza el «milagro» son sus peores enemigos, y no puede aprovecharse su testimonio… Sólo hechos posteriores pueden autorizar lo sobrenatural.»

Las explicaciones alternativas: quién las propone y dónde

Se documentan porque existen y porque un estudio serio las tiene que conocer. No se valoran aquí ni se refutan: se dice quién sostiene qué y dónde está publicado.

AutorReferenciaEstado
Gonçalo X. de Almeida Garrett (1917, favorable a las apariciones)Carta al P. Formigão, XII-1917: fenómenos «meteorológicos de la atmósfera de la tierra sobre la imagen solar»DCF. Seleção, doc. 28, pp. 146-148 — verificado en el PDF oficial
Joe NickellLooking for a Miracle: Weeping Icons, Relics, Stigmata, Visions & Healing Cures, Buffalo (NY), Prometheus Books, 1993, sección «»Miracles» at Fatima», pp. 176-181paginación cotejada en el índice del libro
Benjamin Radford«Fatima Miracle Claims All Wet», Skeptical Inquirer, vol. 43, n.º 3, mayo/junio 2019 — https://skepticalinquirer.org/2019/05/fatima-miracle-claims-all-wet/HTTP 200
Auguste Meessen«Apparitions and Miracles of the Sun», en Actas do Forum International «Science, Religion and Conscience» (Oporto, 23-25 oct. 2003), Cons-Ciências 2, 2005, pp. 199-222 — https://www.meessen.net/AMeessen/Apparitions_and_Miracles_of_the_Sun.pdfHTTP 200
Steuart Campbell«The Miracle of the Sun at Fátima», Journal of Meteorology (UK), vol. 14, n.º 142, pp. 333-338⚠️ NO VERIFICADO: Meessen lo data en 1988; otras fuentes en octubre de 1989

Y merece anotarse que Meessen, que propone una explicación fisiológica, formula el estatuto eclesial de las apariciones con más precisión que muchos textos devocionales:

«un reconocimiento oficial por el obispo local, pronunciado de acuerdo con Roma, significa solamente que un origen sobrenatural es humanamente creíble y que un culto está permitido. Los católicos no están obligados a creer que las apariciones son verdaderas, puesto que no tienen el mismo estatuto dogmático que la revelación divina…»
— Meessen, op. cit., apartado «The Problem». Traducción propia.

Qué argumentó el obispo en 1930

En la carta pastoral que declaró las visiones dignas de crédito, D. José Alves Correia da Silva usó este razonamiento sobre el fenómeno solar (leído en el facsímil de Voz da Fátima de 13 de octubre de 1930, p. 2; transcripción con la salvedad de proceder de OCR de facsímil):

«Ese fenómeno que ningún observatorio astronómico registró y, por tanto, no fue natural, lo presenciaron personas de todas las categorías y clases sociales, creyentes y descreídos, periodistas de los principales diarios portugueses e incluso individuos a kilómetros de distancia, lo que destruye toda explicación de ilusión colectiva.»

Ese argumento —que el sol no se movió astronómicamente y que sin embargo lo vieron a kilómetros de distancia— es exactamente el nudo del asunto, y es el que sigue discutiéndose cien años después. Aquí se expone; no se zanja.

Fuentes de esta página

  • Documentação Crítica de Fátima. Seleção de documentos (1917-1930), Santuário de Fátima, 2013 — PDF oficial, ficha F001: https://www.fatima.pt/files/upload/fontes/F001_DCF_selecao.pdf (HTTP 200). Documentos 12, 13, 17, 19, 20, 21, 28, 29, 31, 32, 37, 120.
  • Ilustração Portuguesa, II serie, n.º 610, 29 de octubre de 1917 — facsímil, Hemeroteca Municipal de Lisboa: https://hemerotecadigital.cm-lisboa.pt/OBRAS/IlustracaoPort/1917/N610/N610_master/N610.pdf (HTTP 200).
  • Voz da Fátima, año VIII, n.º 97, Leiria, 13 de octubre de 1930 — facsímil oficial: https://www.fatima.pt/files/upload/voz_da_fatima/VF0097_1930-10-13.pdf (HTTP 200).
⚠️ Lo que NO se cita en esta página, y por qué. La célebre crónica **irónica previa de Avelino de Almeida en O Século del 13 de octubre de 1917 se reproduce en casi toda la literatura sobre Fátima. No está en la selección crítica del Santuario** (el índice salta del doc. 12, del 13-X, al doc. 13, del 15-X) y no hemos localizado O Século digitalizado y accesible. Por eso no se cita aquí con texto literal. Del mismo modo, el número de edición y la paginación por columnas del artículo del 15 de octubre proceden de transcripciones secundarias y no están cotejados contra facsímil.

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