Advocación mariana
Las rosas de Castilla en el Tepeyac
Ciudad de México
En pleno invierno mexicano, brotaron rosas de España en una colina árida.
El 12 de diciembre de 1531, Juan Diego subió al cerro del Tepeyac buscando la señal que el obispo le había pedido. Era invierno, el cerro estaba seco y sin flores.
Pero cuando llegó a la cima, vio un huerto de rosas de Castilla, una especie que no crecía en México. Las cortó y las puso en su tilma.
Al llegar al palacio del obispo, abrió la tilma y las rosas cayeron al suelo. Pero lo que todos vieron fue la imagen de la Virgen que había quedado estampada en la tela.
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