Vida de una beata
Expulsados los misioneros, una laica sostuvo unida a la joven Iglesia de Madagascar hasta que pudieron regresar.
En 1883, la expulsión de los misioneros dejó a la joven Iglesia de Madagascar sin quienes la habían catequizado y acompañado. Para los conversos, las iglesias y escuelas cerradas podían parecer el final de una fe todavía frágil.
Victoria, laica de la nobleza malgache, tampoco podía sustituir los sacramentos ni el ministerio ordenado; comprendió, sin embargo, que sí podía reunir, alentar y proteger. Junto con otros católicos sostuvo la oración y la vida comunitaria durante aquellos años difíciles.
Cuando los misioneros pudieron regresar, encontraron una Iglesia que no había desaparecido. La pérdida seguía siendo dolorosa, pero ya mostraba una luz inesperada: el bautismo había hecho responsable a todo un pueblo, y Dios había servido de la fidelidad de una mujer para custodiarlo.
Más tarde san Juan Pablo II la presentó como verdadera «Madre de los creyentes». No fue un reemplazo improvisado de los pastores, sino el fruto maduro de una fe recibida: cuando parecía que todo dependía de quienes se marchaban, se hizo visible lo que el Espíritu había sembrado en quienes permanecían.
01
Lo que parecía
Que, expulsados los misioneros y cerrados los lugares de misión, una Iglesia joven y sin pastores visibles acabaría deshaciéndose.
02
Lo que descubrimos
Que la fe recibida había arraigado: una laica no podía reemplazar los sacramentos, pero sí mantener unido, orante y fiel al pueblo hasta el regreso de los misioneros.
03
Para tu vida
Aunque hoy falte quien antes me sostenía, yo puedo custodiar la fe y reunir a los que quedan.
Oración
Una oración para hoy
Señor Jesús, por intercesión de Beata Victoria Rasoamanarivo, sostén mi fe cuando no comprenda el camino. Enséñame a recibir tu luz y a responder hoy con una entrega concreta, humilde y verdadera. Amén.
Origen y referencias
Origen de esta meditación: Vida de una beata. La etiqueta ayuda a distinguir la Escritura, la memoria de una vida, una tradición y la reflexión editorial, sin presentar unas como si fueran las otras.
- San Juan Pablo II, homilía de beatificación de Victoria Rasoamanarivo, Antananarivo, 30 de abril de 1989.
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