关于圣母玛利亚的轶事
“科蒂尼亚克的恩典与圣约瑟夫之泉”

En la colina de Bessillon, junto a Cotignac, en plena Provenza, se alza el santuario de Notre-Dame de Grâces, Nuestra Señora de Gracias. Es un lugar entrañable, meta de familias que peregrinan a confiar a la Virgen y a san José sus hogares y el deseo de hijos.
La tradición del santuario cuenta que el 10 de agosto de 1519 un leñador, Jean de la Baume, vio a la Virgen con el Niño y rodeada de ángeles, que se presentó como Nuestra Señora de Gracias y pidió que allí se levantara una iglesia para colmar de gracias a los peregrinos. Más de un siglo después, el 7 de junio de 1660, un joven pastor llamado Gaspard Ricard, agotado por la sed bajo el sol del Bessillon, vio a un hombre que se le presentó como san José y le señaló una roca: «Yo soy José; levanta esa roca y encontrarás de beber». El pastor, sin fuerzas humanas para moverla, la levantó y brotó una fuente que aún hoy es lugar de peregrinación.
Distingamos. Está documentado que desde el siglo XVI existe en Cotignac un culto mariano bajo el título de Notre-Dame de Grâces, con santuario y peregrinaciones, y que Luis XIII y Ana de Austria vincularon a este lugar el nacimiento del futuro Luis XIV. El nombre del vidente de 1519 y los detalles del diálogo proceden de crónicas devocionales posteriores: no hay un proceso canónico de la época como en Lourdes. La diócesis de Fréjus-Toulon reconoce y promueve el culto a san José y la aparición a Gaspard Ricard; pero la frase corriente de que sería «la única aparición de san José aprobada por la Iglesia» es más un tópico devocional: no consta un decreto de la Santa Sede que la defina así en sentido universal.
El vínculo con el Rosario es devocional y pastoral. El santuario promueve rosarios, vigilias y peregrinaciones marianas; pero no consta que en la aparición de 1519 hubiera un mensaje explícito sobre el Rosario como el de Fátima o Lourdes.
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