Novena a Nuestra Señora de Montserrat
Nueve días de oración con la Virgen de Montserrat, «La Moreneta», patrona de Cataluña, venerada en su monasterio del macizo de Montserrat. Su fiesta se celebra el 27 de abril; la novena se reza tradicionalmente del 18 al 26 de abril, aunque puede hacerse en cualquier momento.
Cómo se reza cada día: la oración inicial (con la señal de la Cruz) → el acto de contrición → la oración preparatoria para todos los días → la oración propia del día con la jaculatoria → pedir en silencio la gracia que se desea → tres Avemarías → las invocaciones → la oración final.
Oración inicial
Por la señal de la Santa Cruz…
℣. Dios te salve, María, llena eres de gracia…
℟. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros.
℣. Abre, Señor, mis labios.
℟. Y mi boca cantará tus alabanzas.
℣. Dios mío, ven en nuestra ayuda.
℟. Señor, date prisa en socorrernos.
℣. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
℟. Como era en un principio, ahora y siempre…
Acto de contrición (cada día)
Pésame, Dios mío, y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido. Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; pero mucho más me pesa porque, pecando, ofendí a un Dios tan bueno y tan grande como vos; antes querría haber muerto que haberte ofendido, y propongo firmemente, ayudado por tu divina gracia, no pecar más y evitar las ocasiones próximas de pecado. Amén.
Oración preparatoria para todos los días
¡Oh, María, Madre mía amabilísima! Yo me ofrezco hoy a ti y te consagro para siempre todo lo que me resta de vida: mi cuerpo con todas sus miserias, mi alma con todas sus flaquezas, mi corazón con todos sus afectos y deseos; todas mis oraciones, trabajos, amores, sufrimientos y combates; en especial mi muerte, con todo lo que la acompaña, mis últimos dolores y mi última agonía. Y todo esto, ¡oh María!, y cada una de estas cosas en particular, las uno para siempre e irrevocablemente a tu amor, a tus lágrimas, a tus sufrimientos.
¡Dulcísima Madre de Montserrat! Acuérdate de mí y de la consagración que de mi persona te hago. Y si yo, vencido por el desaliento o la tristeza, por la perturbación o el desvarío, llegara alguna vez a olvidarme de ti… entonces, ¡Madre mía!, te pido y te suplico insistentemente, por el amor que tienes a Jesús, que me protejas como Madre, que me vuelvas a convertir en fiel discípulo de tu Hijo, y que, a ejemplo tuyo, le sirva y adore a Él, que es nuestro único Salvador y Redentor. Así sea.
A continuación se reza la oración del día correspondiente
Oración a Nuestra Señora de Montserrat
¡Oh, Madre Santa, Corazón de amor, Corazón de misericordia, que siempre nos escuchas y consuelas, atiende a nuestras súplicas! Como hijos tuyos, imploramos tu intercesión ante tu Hijo Jesús.
Recibe con comprensión y compasión las peticiones que hoy te presentamos, especialmente [se hace la petición]… ¡Qué consuelo saber que tu Corazón está siempre abierto para quienes recurren a ti! Confiamos a tu tierno cuidado e intercesión a nuestros seres queridos y a todos los que se sienten enfermos, solos o heridos. Ayúdanos, Santa Madre, a llevar nuestras cargas en esta vida hasta que lleguemos a participar de la gloria eterna y la paz con Dios. Amén.
¡Nuestra Señora de Montserrat, ruega por nosotros!
Los nueve días
Día primero
Os alabo, bendigo y glorifico, soberana Reina de Montserrat, por ser la Madre de Dios, ya que por obra y gracia del Espíritu Santo se encarnó el Verbo Divino en vuestras purísimas entrañas. Os pido para mi alma fidelidad y constancia en el servicio a mi Dios y Señor Jesucristo.
Se repite al terminar la oración correspondiente de cada día: Escucha benignamente mi petición e intercede por mí ante el trono de tu Hijo, si es que lo que pido conviene a mi eterna salvación. Amén.
Hágase en silencio la petición que se desee alcanzar · Jaculatoria: «Favoréceme, Divina Señora de Montserrat» · Rezar tres Avemarías y luego las invocaciones y la oración final
Día segundo
Os alabo, bendigo y glorifico, soberana Reina de los Ángeles, por haber sido redimida de modo eminente, en previsión de los méritos de tu Hijo, y unida a Él con un vínculo estrecho e indisoluble. Os pido para mi alma la gracia de nunca más pecar ni abandonar a mi Dios y Señor Jesucristo.
Repetir la deprecación, hacer la petición, jaculatoria, tres Avemarías, invocaciones y oración final
Día tercero
Os alabo, bendigo y glorifico, soberana Reina de los Patriarcas, pues estás enriquecida con la suma prerrogativa y dignidad de ser Madre de Dios Hijo, y por eso eres hija predilecta del Padre y Sagrario del Espíritu Santo. Os pido para mi alma ser siempre hijo fiel de la Iglesia Católica, que predica el único Evangelio de Cristo y te venera como Madre de Dios.
Repetir la deprecación, hacer la petición, jaculatoria, tres Avemarías, invocaciones y oración final
Día cuarto
Os alabo, bendigo y glorifico, soberana Reina de los Profetas, que, aunque hija de Adán, fuiste hallada llena de gracia ante los ojos del Padre Celestial y eres verdaderamente madre de todos nosotros, los hermanos de Cristo. Os pido para mi alma amar siempre a mi prójimo como a mí mismo, según nos enseñó mi Dios y Señor Jesucristo.
Repetir la deprecación, hacer la petición, jaculatoria, tres Avemarías, invocaciones y oración final
Día quinto
Os alabo, bendigo y glorifico, soberana Reina de los Apóstoles, porque, así como la desobediencia e incredulidad de Eva nos encadenaron al pecado y a la muerte, tu obediencia y tu fe se ofrecieron al Padre para que Jesucristo nos liberara de las cadenas del pecado y de la muerte. Os pido para mi alma que en la gloriosa mañana de la resurrección final pueda estar junto a ti, gozando de la eterna visión de la Santísima Trinidad.
Repetir la deprecación, hacer la petición, jaculatoria, tres Avemarías, invocaciones y oración final
Día sexto
Os alabo, bendigo y glorifico, soberana Reina de los Mártires, por los siete dolores que atravesaron tu inmaculado corazón y que aceptaste humildemente por amor a Dios y a los hombres. Os pido para mi alma aceptar con resignación cristiana las pruebas y sufrimientos que el Señor permita que reciba, y así unirme a su dolorosísima pasión y muerte.
Repetir la deprecación, hacer la petición, jaculatoria, tres Avemarías, invocaciones y oración final
Día séptimo
Os alabo, bendigo y glorifico, soberana Reina de los Confesores, por el ejemplo tan perfecto de entrega total a Cristo que nos habéis dado, siguiendo siempre sus pasos desde Belén hasta el Calvario. Os pido para mi alma la gracia de ser siempre fiel imitador de mi Dios y Señor Jesucristo.
Repetir la deprecación, hacer la petición, jaculatoria, tres Avemarías, invocaciones y oración final
Día octavo
Os alabo, bendigo y glorifico, soberana Reina de las Vírgenes, porque el Padre Celestial os creó llena de gracia desde el primer instante, y por eso os llamarán bienaventurada todas las generaciones. Os pido para mi alma que, ya que perdí la inocencia por el pecado, recupere la gracia que Cristo nos mereció con su Sacrificio de la Cruz.
Repetir la deprecación, hacer la petición, jaculatoria, tres Avemarías, invocaciones y oración final
Día noveno
Os alabo, bendigo y glorifico, soberana Reina de la Paz, porque fuiste madre de la única fuente de paz y amor que hay en el universo, y en cuyas aguas, que manan hasta la eternidad, bebiste tú, Madre y Señora nuestra. Os pido para mi alma ser un verdadero hijo de la paz, y que también reine en mí, como reina en ti, mi Dios y Señor Jesucristo.
Repetir la deprecación, hacer la petición, jaculatoria, tres Avemarías, invocaciones y oración final
Invocaciones
℣. Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios.
℟. No desprecies nuestras súplicas en las necesidades; antes bien, líbranos de todos los peligros, ¡oh Virgen gloriosa y bendita!
℣. Nuestra Señora de Montserrat, a ti invocamos como nuestra patrona.
℟. Escucha las súplicas de tus hijos e hijas, que te veneramos y te dedicamos nuestra devoción filial.
℣. María, que siempre escuchas a los que te invocan y que eres Madre de toda Misericordia.
℟. Que todos los que viven en peligro y estamos sometidos a la tentación sintamos tu protección maternal.
℣. María, a quien Dios encomendó la misión de ser madre de familia en el hogar de Jesús y José.
℟. Que por tu intercesión las madres fomenten en sus hogares la unión, el amor y la misericordia, y que nunca falte en la familia el pan de cada día.
℣. María, auxilio de los cristianos, en quien siempre encontramos refugio y protección.
℟. Por tu mediación pedimos salud para los enfermos, justicia y respeto para los ancianos, cariño y protección para los niños, trabajo para los desempleados, oportunidades para los jóvenes.
℣. María, Madre de todo consuelo, que miras con amor a tus hijos.
℟. Intercede por nuestro pueblo, para que encuentren consuelo los afligidos, esperanza los tristes, perdón todos nosotros, pecadores. Ayúdanos a vivir fraternalmente, con paciencia, respeto, compasión, amabilidad y generosidad unos con otros.
℣. María, puerta del cielo y reina de todos los redimidos.
℟. Intercede para que todos nuestros difuntos puedan alcanzar, con todos los santos, la felicidad del reino de tu Hijo.
℣. Nuestra Señora de Montserrat, nuestra querida patrona.
℟. Bendice especialmente a nuestra parroquia, a todos los fieles y hogares de tu pueblo. Bendice nuestro caminar como comunidad evangelizadora al servicio del Reino, y promueve nuevas, santas y abundantes vocaciones religiosas y sacerdotales.
Oración final para todos los días
Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han recurrido a vuestra protección, implorado vuestro auxilio, reclamado vuestro socorro, haya sido desamparado de vos. Animado con esta confianza, a vos acudo, ¡oh Madre, Virgen de las vírgenes!; a vos vengo; ante vos me presento, gimiente y pecador. No desprecies mis súplicas, ¡oh Madre del Verbo Divino!; antes bien, escúchalas propicia y atiéndelas. Amén.
María, Nuestra Señora de Montserrat, Madre de Cristo y Madre de todos los hombres y mujeres del mundo: enséñanos a ver el rostro de tu Hijo en los rostros de nuestros hermanos más pobres de la comunidad. Enséñanos a oír a tu Hijo en el clamor del pueblo que pide dignidad, respeto, justicia y fraternidad. Madre de los pobres, enséñanos el camino del Reino, danos perseverancia en nuestras opciones, fortalece nuestra esperanza y bendice la lucha de nuestras comunidades por una vida más digna para todos.
María, Nuestra Señora de Montserrat, enséñanos a amar como tu Hijo, que nunca excluyó a nadie y que proclamó a los excluidos de la sociedad como los preferidos de su Reino. Bendice a tu pueblo con la esperanza, la alegría y la paz. Amén.
